12 de August de 2009 00:00

La otra cumbre

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Manuel Terán

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

A la vez que se realizaba la cita de la Unasur  en la que asumía la Presidencia  el Mandatario ecuatoriano, en Guadalajara se encontraban los presidentes de Estados Unidos, México y el Primer Ministro de Canadá. Producto del azar o no, pocas veces hay hechos tan demostrativos de dos realidades absolutamente diferentes.

El norte rico con economías que sumadas se acercan a los 15 trillones de dólares, en el que el país azteca busca desesperadamente un espacio, y el resto de países de la región que difícilmente alcanzan 15% de esa cifra.

Si Brasil no compartiese el espacio del sur,  las demás economías agregadas difícilmente llegan al 10% de las del grupo del norte.

Pero hay que tener en cuenta que economías importantes del área cada vez hacen mayores esfuerzos por mantener excelentes relaciones políticas y económicas con el norte, con la Unión Europea y el grupo del Pacífico buscando que sus productos puedan ingresar a otros mercados y que inversores de esos lugares se interesen por llevar capitales.

Por otro lado aparecen los estados que han conformado la Alba, grupo liderado por Venezuela, que muy poco pueden aportar para ampliar el intercambio comercial aunque, como mencionan sus defensores, es muy prolífico en su actividad política.

Económicamente su significado es ínfimo. Poco o nada pueden añadir para conseguir que sus pueblos obtengan recursos para mejorar la calidad de vida. Sin embargo, la acción política que buscan desarrollar en la región es intensa, lo que al interior de sus países les otorga réditos políticos.

Existe respecto al norte una antipatía muy extendida en los Estados latinoamericanos. Paradójicamente, sus habitantes anhelan vivir con las comodidades que disfrutan en los países desarrollados, pero reniegan del sistema que ha permitido obtener esa calidad de vida y les resulta muy cómodo declararse  de izquierda. Obviamente el resultado es un desastre y cuando la frustración emerge lo más fácil es endilgar la culpa de su pobreza a los que supuestamente viven a costa de ellos. Así, en esa cosmovisión estrecha, el norte es rico porque nos ha arrebatado nuestra  riqueza.

No se termina de entender que esas sociedades se han desarrollado porque tienen reglas claras que atraen capitales, los propios y hasta los de sus rivales. Solo así se entiende que China sea el principal comprador de bonos del Estado norteamericano.

No se ahuyenta al capital, se lo invita a participar al interior de sus economías. Mientras esa premisa básica no llegue a ser compartida por la mayoría de la población no habrán posibilidades de romper esa dicotomía: Estados ricos por un lado y por otro, poblaciones con necesidades insatisfechas que continuarán pensando que su estado de miseria es a causa de  ese “otro”, inteligible,  sin percatarse que su visión los sujeta aún más a su pobreza.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)