14 de noviembre de 2019 00:00

Cumbayá tendrá estación de buses el año entrante

Los buses paran en media vía de la  avenida Interoceánica para recoger pasajeros. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los buses paran en media vía de la avenida Interoceánica para recoger pasajeros. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

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La avenida Interoceánica se vuelve angosta luego de pasar Tumbaco e ingresar al centro de Cumbayá. En ese punto, los buses que van hacia La Floresta o hacia el sur de Quito se detienen sobre la calzada tres o hasta 10 minutos para llevar a los pasajeros. Las otras unidades se ven obligadas a rebasar y casi se rozan entre ellas cuando en el carril contrario otro autobús hace algo similar.

Allí, la parada no tiene techo ni una banca para sentarse, pues la acera es estrecha. En horas pico, entre la salida de alumnos de colegios matutinos y el ingreso de los vespertinos, la gente espera su transporte sobre la calzada.

Por Cumbayá circulan buses de ocho parroquias del valle de Tumbaco, según la concejala Andrea Hidalgo, presidenta de la comisión de Desarrollo Parroquial. Sin embargo, en esa zona donde a diario se mueven unos 300 000 pasajeros, los problemas con la ausencia o el deterioro de paradas es recurrente.

Desde hace seis años, existe un proyecto para construir una estación de transferencia y así mejorar el servicio para los pasajeros, además de conectar rutas y mejorar el flujo vehicular en las vías urbanas y rurales que usan estas unidades.

Jonathan Guachamín lleva dos años cubriendo una ruta desde Cumbayá hasta Chillogallo, en el sur de Quito.

Afirma que en muchos puntos no hay paradas y en su caso, al iniciar el viaje desde la Interoceánica, debe parar cuatro minutos para recoger pasajeros en el punto de partida. Entonces vienen los problemas: gritos y pitos para pedirle que se mueva. Algo similar suele pasar con los pequeños buses que suben del valle a Quito por Guápulo, hacia La Floresta.

El Concejo Metropolitano aprobó el cambio en el uso de suelo de un predio que le pertenece al Municipio, ubicado junto al redondel Auqui Chico, en el sector de Lumbisí, para que allí se construya una estación de transferencia.

Contará con una plataforma cubierta de embarque y desembarque, bahías de estacionamiento temporal y otras para buses interparroquiales, zona de taxis, andenes y áreas de servicio sanitario y otros.

El proyecto de la estación de transferencia Cumbayá

El proyecto será desarrollado por la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas y, según un informe técnico, ya tiene avanzados los estudios viales, arquitectónicos y estructurales, entre un 80 y 100%. Solo están pendientes los hidrosanitarios y eléctricos.

Para el 29 de noviembre está prevista una reunión en una institución educativa en Cumbayá, donde se le presentará el plan a sus habitantes.

Hay usuarios que consideran que esta es una obra necesaria. Juan Anaguano vive en Lumbisí y afirma que en estos días de lluvia se nota la necesidad de una parada cubierta.

En la que actualmente se embarca no hay asientos ni techo. En otras, en cambio, la infraestructura está deteriorada. Él cree que esto ayudará a ordenar el transporte en la zona.

Los usuarios consideran que sí hace falta mejorar la dinámica del transporte en la zona, esperan que en la Interoceánica se mejoren y mantengan las paradas, pues en negocios como uno de comida rápida donde trabaja Ronald Rodríguez, la mayor parte de clientes son los pasajeros, quienes se sirven algo mientras esperan la llegada del bus.

Hidalgo, quien fue administradora de Tumbaco cuando nació la idea, dice que lo primero fue recuperar el terreno, limitarlo, catastrarlo y cambiar su uso de suelo. Lo que sigue es el movimiento de tierras. En el primer trimestre del 2020 está prevista la construcción.

Según Roberto Custode, experto en Movilidad, este tipo de estaciones son mecanismos ideales para ciudades de movilidad compleja como Quito y hacen dos aportes principales: el primero es evitar el ingreso al casco urbano con unidades que pueden entorpecer el tránsito. El segundo, permitir mayor fluidez de pasajeros en circuitos cerrados.

Así, la gente puede moverse de un bus pequeño a uno de mayor capacidad, lo cual reduce la congestión y el impacto ambiental del transporte.

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