2 de noviembre de 2020 12:22

Cuenca inauguró un monumento en memoria de los fallecidos por covid-19

El monumento en recordación de los fallecidos de covid-19 se levanta en el Cementerio Patrimonial de Cuenca. Foto: Cortesía Municipio de Cuenca

El monumento en recordación de los fallecidos de covid-19 se levanta en el Cementerio Patrimonial de Cuenca. Foto: Cortesía Municipio de Cuenca

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Lineida Castillo

La capital azuaya conmemoró –este lunes 2 de noviembre del 2020- el Día de los Difuntos con el develizamiento de un monumento en memoria de los fallecidos por covid-19. Está ubicado dentro del Cementerio Patrimonial.

La obra central es una cruz desfragmentada que está dentro de la silueta de una casa elaborada en mármol, que representa el vacío que provoca la ausencia de un ser querido y la cicatriz que deja en el alma de los hogares de Cuenca y el mundo.

“Atravesamos una situación difícil en el mundo con más 46 millones de personas que se han contagiado de coronavirus y más de un millón de fallecidos. Azuay registra 358 fallecidos intrahospitalarios, según las cifras del Ministerio de Salud Pública. Los cuencanos hemos vivido estas pérdidas y no podemos ser insensibles ante esta situación”, dijo el alcalde de Cuenca, Pedro Palacios. Por eso se optó por la cruz como el símbolo más antiguo de la humanidad y que representa los cuatro puntos cardinales y los elementos de la naturaleza (fuego, aire, agua y tierra).

En el centro de la cruz –de tonalidad gris- se forma un éter (espíritu) que se acopló como concepto de la divinidad y en la parte baja nace un río formado con grafías de piedras que simbolizan las lágrimas derramadas por los seres perdidos dentro de la pandemia.

A la cruz le acompaña la frase de la escritora chilena Isabel Allende “La muerte no existe, la gente solo muerte cuando lo olvida, si puedes recordarme siempre estaré contigo”. La obra fue ubicada con dirección al norte y a esa zona del Cementerio se le denominó La Esperanza.

“Tenemos la esperanza de que pronto pasará este mal”, dijo Palacios. Monseñor Marcos Pérez Caicedo, Arzobispo de Cuenca, bendijo la obra en honor a quienes partieron luchando y que ahora están en manos de Dios. “Esta bendición también es un signo de gratitud y solidaridad con las familias que sufrieron y siguen sufriendo”.

Finalmente, el Alcalde hizo hincapié en que debemos seguir cuidándonos y manteniendo las medidas preventivas para evitar los contagios. “La emergencia sanitaria continúa. Lo estamos haciendo bien y no podemos descuidarnos. Todo se puede recuperar, menos la vida”, dijo.

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