3 de octubre de 2020 16:48

170 emprendedoras impulsan la reactivación económica en una parroquia de Cuenca

La feria se desarrolla cada sábado en el estado Marco Vele de la parroquia Tarqui. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

La feria se desarrolla cada sábado en el estado Marco Vele de la parroquia Tarqui. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo

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Con una feria de emprendimientos, la parroquia cuencana de Tarqui impulsa la reactivación económica, tras más de seis meses de encierro por la emergencia sanitaria del covid-19. Son 170 mujeres que venden desde alimentos, derivados y artesanías.

El trabajo de estas mujeres, indígenas y campesinas, no es reciente. Llevan más de ocho años agrupadas en 16 asociaciones de hortalizas, plantas medicinales, lácteos, dulces de frutas, artesanías, pastelería y demás alimentos que elaboran con lo que producen en la zona.

El encierro por la pandemia les afectó más porque también son jefas de familia. “No teníamos ingresos económicos para mantener a nuestros hijos, pese a que nunca dejamos de producir las tierras, dijo la agricultora Guadalupe Damián.

De allí nació la feria, impulsada por la Junta Parroquial y el Comité de Agroproductores de Tarqui para aliviar la economía de las familias, que han vivido momentos difíciles. Esta se desarrolla cada sábado –de 07:30 a 15:00- en el estadio Marco Vele.

“Gracias a Dios con la feria nos estamos recuperando”, dijo Katty Andrade, presidenta del Comité de Agroproductores. Para dar seguridad y atraer a los clientes, cumplen con estrictas medidas y normas de bioseguridad entre del recinto ferial.

Por ejemplo, pese a estar en un espacio al aire libre, los puestos están separados entre sí, por más de dos metros, para evitar el contacto físico. A los clientes les toman la temperatura al ingresar al recinto y desinfectan las manos con alcohol. "No hemos tenido contagios de coronavirus entre nosotras", dijo Andrade.

Cada semana participan únicamente cinco emprendedoras por asociación para evitar la aglomeración, ordenar las ventas, diversificar las ofertas y garantizar los ingresos para todas las participantes, explicó Andrade.
Viviana Guerra contó que sus ventas bajaron, con relación a antes de la pandemia, pero al menos tiene ingresos. Ella elabora panes y bocaditos. “Antes vendía unos USD 80 diarios y ahora en la feria unos USD 30”. Entre semana, ella también recorre las comunidades con sus productos.

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