14 de September de 2009 00:00

En cuatro plazas se festejó 31 años de patrimonio

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Redacción Quito 

El alcalde Augusto Barrera figura entre los integrantes del Consejo de Administración de la Organización de Ciudades Patrimonio del Mundo (OCPM). El alcalde de
Bemmster, Harry Brinkman fue elegido  nuevo presidente del organismo.

Los ocho miembros del Consejo fueron elegidos el pasado viernes durante la reunión de la Asamblea General de la OCPM, en el Centro de Convenciones Eugenio Espejo.

En la reunión también se dieron a conocer los informes de la Presidencia, la Secretaría General y las Secretarías Regionales del organismo, con el objetivo de potenciar la recuperación y conservación de las 60 ciudades que integran el organismo.

Durante cuatro días, la capital fue la sede del Congreso de la OCPM, que se realiza cada dos años. Este año, el encuentro congregó a 26 ciudades del mundo.

Los participantes resaltaron la importancia de la participación del sector privado y se analizaron las incidencias de la globalización y la necesidad de incluir a la comunidad y a los más diversos sectores de las sociedades para mantener el legado histórico y la cultura de los pueblos.

Parte de esa inclusión se vivió ayer, en cuatro plazas del Centro Histórico, donde hubo programas musicales en homenaje a los 31 años de la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad y con los cuales concluyó la celebración del Congreso.

En la plaza de Santo Domingo, desde las 10:00, se presentó el colectivo teatral Sala Petra, de Brasil, con la obra El Cascudo Doradiño. Luego hubo danza y música tradicional a cargo del grupo Sabiduría Andina y Alma del Sur, de Cuenca.

Patricia Andrade, una ama de casa, ocupó una de las 25 sillas que se ubicaron en la plaza. Ella aplaudió a los bailarines y felicitó a los organizadores por la jornada cultural.

En los intervalos de la programación, en todas las plazas, se difundieron mensajes sobre la importancia de conservar limpia la ciudad, y el casco colonial especialmente. En balcones de las casas se leyó en carteles gigantes que Quito fue declarada Patrimonio de la Humanidad el 8 de septiembre de 1978, por el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco.

Asimismo, otro acto cultural se realizó en la Plaza Grande. En este lugar, Manuel Pillajo descansaba con su familia luego del ciclopaseo. Él llegó desde Tumbaco y se animó a quedarse en la plaza para la presentación del  Grupo Danzemsamble y fusión flamenco. La obra llamada ‘El amor brujo’ además ofreció  danza contemporánea.

Pillajo manifestó que desconocía la realización de los  programas. Pero sabía, al detalle, el proceso de la declaratoria. “Los turistas se enamoran de esta ciudad. Todos los quiteños debemos contribuir para que esta ciudad se conserve bien”.

Por las calles peatonalizadas, cientos de personas y turistas recorrieron el centro. En la plaza Eugenio Espejo hubo parejas que bailaron con música latinoamericana.

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