5 de enero de 2021 15:53

Conmoción por brutal crimen de Lisbeth; intentaron fingir un accidente en casa

Imagen referencial. Agentes de la Fiscalía, Policía y Medicina Legal trasladaron el cuerpo de Marilyn, víctima de femicidio en Nanegal, al noroccidente de Quito. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

Imagen referencial. El cuerpo de Lisbeth fue trasladado por medicina legal durante su funeral . Foto: Archivo/ EL COMERCIO

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Sara Ortiz

La voz de Katy Muñoz se entrecorta por el teléfono al recordar la muerte de su hija, Lisbeth Baquerizo Muñoz. Tenía 30 años, era ingeniera comercial, maestra de maquillaje y modelo. “Mi hija era una mujer trabajadora, no tenían derecho a masacrarla así. Quisieron fingir un accidente doméstico y ahora nos quieren negar la justicia”, dice la familiar este martes 5 de enero del 2021.

La muerte de Lisbeth se produjo 15 días atrás, el 21 de diciembre. Su madre recuerda que casi a la medianoche de ese día recibió la llamada de su consuegro, el padre del esposo de su hija. Le comunicó que ella se había caído por las escaleras de su casa, ubicada en la vía a la Costa, en Guayaquil, y que había fallecido. “Le pedí que llamara al 911 y que pidiera una ambulancia, porque tal vez podíamos hacer algo, pero me dijo: no, no, ya Lis está muertita”.

La madre cuenta que al llegar a la vivienda encontró el cuerpo de su hija tendido al final de la escalera, cerca de la cabeza había un charco de sangre. “Yo me abalancé sobre ella, traté de reanimarla, pero noté que ya estaba rígida, todos los músculos estaban endurecidos”. Dice que no pudo estar mucho tiempo con el cuerpo, pues cuando ya se encontraba la funeraria en el lugar y unos minutos después metieron el cadáver en un ataúd y se lo llevaron.

Según el relato de Muñoz, la primera sospecha se dio cuando la familia política pidió que el cuerpo sea enterrado ese mismo 22 de diciembre, sin realizar una velación. Pero los padres de la joven se opusieron y finalmente la velaron.

La madre de la fallecida dice que allí se percató que la pareja de su hija tenía un raspón en la ceja y que lo ocultaba debajo de unas gafas negras. Al consultarle le dijo que había sido asaltado y que allí se produjo el raspón.

“Me di cuenta que el marido de mi hija nunca se acercó al féretro desde las 07:00 hasta las 16:00 que estuvimos allí. Tuvieron 11 años de noviazgo y un año de matrimonio. Pensaba que la amaba, por eso su comportamiento me despertó la sospecha”.

Muñoz dice que pidió a Dios una señal, pues no sabía cómo proceder. “En ese momento, una amiga de la familia me dijo que quería hablar conmigo, pero no allí, sino otro día. Yo le dije que no, que me diga lo que debía decirme”. La chica le contó que Lisbteh sufría maltrato en su hogar, era insultada y golpeada, pero que no había contado a nadie en la familia, porque recién tenía un año de casada y esperaba solucionar las cosas con su esposo.

“En medio de la velación salí a la Fiscalía para presentar la denuncia. Allí me atendió una señora fiscal que se dio cuenta de la gravedad”. Dice que la fiscal ordenó el levantamiento del cuerpo en la sala de velaciones. Sin embargo, la madre se lamenta que Medicina Legal haya tardado en levantar el cuerpo, ya que la flagrancia caducó mientras realizaban este procedimiento.

Según el artículo 527 del Código Penal, la flagrancia dura solo las 24 horas después de haberse cometido un delito. En ese tiempo, los agentes deben recoger todas las pistas, versiones y lograr la aprehensión de un sospechoso para que sea procesado judicialmente.

24 horas después de que Lisbeth supuestamente cayera de las escaleras, su cuerpo fue sacado de la sala de velación y su esposo huyó al notar la llegada de los agentes de la Dirección de Delitos Contra la Vida, quienes debían tomarle la versión. Así lo recuerdan los familiares de la fallecida.

Ese mismo día estuvo listo el informe de autopsia. Este Diario revisó el documento, que concluye que la muerte de Lisbeth fue causada por heridas contusas y cortopunzantes en el cráneo. “Yo le dije al médico legal que mi hija se había caído de la escalera y debería tener un golpe por la parte de atrás, pero él dijo que las heridas eran en la parte superior de la cabeza y que además habían sido pegadas con brujita”.

Para la familia de la víctima, con esos elementos la Fiscalía tenía que haber actuado. Asegura que hasta el momento no ha pedido la formulación de cargos, según consta en la página oficial de la Función Judicial. “Lo último que supimos del marido de mi hija es que salió del país rumbo a Colombia el 29 de diciembre”.

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