11 de septiembre de 2020 22:01

Una cortina permite abrazar a un grupo de ancianos en El Salvador

María Hernández, de 38 años, (arriba, izquierda) abraza a su tía a través de una cortina transparente en un hogar de ancianos Hogar Jardín de Los Abuelitos mientras una enfermera los observa, en San Salvador el 11 de septiembre de 2020. Foto: AFP

María Hernández, de 38 años, (arriba, izquierda) abraza a su tía a través de una cortina transparente en un hogar de ancianos Hogar Jardín de Los Abuelitos mientras una enfermera los observa, en San Salvador el 11 de septiembre de 2020. Foto: AFP

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 2
Agencia AFP

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Después de seis meses varios ancianos han vuelto a reencontrarse con sus familiares gracias a una cortina plástica con mangas que facilita un programa de abrazos y evita el contagio de la covid-19.

“El acercar o dar un abrazo puede ser beneficioso para disminuir los niveles de ansiedad y depresión en el mayor (anciano)”, declaró a la AFP el médico geriatra Luis Bermúdez.

El caso que asombró a los salvadoreños tiene lugar en el hogar Jardín de los Abuelitos, ubicado en el sector oeste de San Salvador, donde un equipo de médicos y enfermeras que hacen prolongados turnos de dos semanas atienden a 15 ancianos.

La idea de diseñar una cortina para proteger a los ancianos, la población más vulnerable frente a la covid-19, Bermúdez la tomó de un equipo brasileño que participa en un grupo latinoamericano de geriatras que trabajan en los llamados centros de larga estancia.

La pandemia vino a cambiar esta realidad porque eliminó el contacto físico que existía entre familiares y residentes, explicó Bermúdez. “Dar un abrazo puede ser beneficioso para disminuir los niveles de ansiedad y depresión en los ancianos”, agregó.

Para no tener “sobresaltos y fallas en el protocolo (de bioseguridad)” en el programa de abrazos, según Bermúdez, se desarrolló un plan de educación en salud tanto para ancianos como para sus familiares.

En el momento del abrazo puede existir un cúmulo de emociones que debemos controlar en cierta forma porque si bien existe una barrera de bioseguridad tenemos que garantizar que sea seguro, destaca el geriatra.

Después de varios días de impulsar el programa de contacto físico, Bermúdez celebra que los niveles de ansiedad bajaron y los “miligramos de medicamentos” que aplicaban también lo hicieron.

María Gregoria Ramos, de 38 años, expresó su satisfacción por reencontrarse con su tía Cecilia en el Jardín de los Abuelitos, gracias a las medidas del protocolo de bioseguridad para poderlas tener a salvo de la pandemia.

Por las medidas de desinfección que se aplican, a diario se realizan dos visitas en diferentes horas y cada una no sobrepasa la media hora.

El Salvador, de escasos 20 742 km2 y 6,6 millones de habitantes, acumula 26 773 casos positivos de covid-19. De ellos 3 994 son ancianos entre 60 y 80 años.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (31)
No (1)