23 de September de 2009 00:00

El coral, otra víctima del cambio climático

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Andrea Rodríguez Burbano. Desde Galápagos

Un grupo de científicos estudia los corales de Punta Pitt, ubicada en el noreste de la isla San Cristóbal, en Galápagos, para conocer su estado de salud frente al cambio climático.

Judith Denkinger, John Bruno, Juan Carlos Murillo y John Withman, miden cada colonia de corales (animales marinos y cada colonia está formada por miles de estos) y, a través de un termómetro, obtienen información sobre los cambios de temperatura cada hora del día. 



Hábitat en riesgo
Los principales impactos en estos ecosistemas son el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2 ) en la atmósfera y el calentamiento del agua. 
Al aumentar las emisiones de CO2 se incrementa su disolución en el mar, porque parte de ese gas que está en la atmósfera se disuelve en el océano. Esto pone en riesgo estos hábitats, porque el agua se torna más ácida.
Alrededor del 25% de las especies marinas están asociadas a los arrecifes de coral que hoy en día están en peligro.Este trabajo permitirá recabar información para conocer más sobre el crecimiento de los corales y cómo las temperaturas los afectan. Los investigadores saben que los corales son vulnerables al cambio climático.

De hecho, Judith Denkinger, PhD en Ecología Marina y profesora de la Universidad San Francisco de Quito, dijo que los corales son animales sumamente sensibles a los cambios de temperatura. “Sabemos que el cambio climático hace que las temperaturas en el mar suban y, además, que los fenómenos de El Niño sean más frecuentes y más intensos. Estos animales tienen poca tolerancia a estas variaciones. Su temperatura óptima oscila entre 22 y 27°C”.

Cuando el mar se calienta o se enfría debajo de este rango de temperatura por mucho tiempo, los corales expulsan a las algas que conviven con ellos y se blanquean, lo cual supone su muerte. Estas algas, que se denominan zooxantellas, viven debajo de la epidermis de los corales y les ayudan en la alimentación con materia orgánica que ganan en la fotosíntesis.

El coral, por otro lado, les da la protección a las algas, lo que significa que hay una simbiosis (asociación de individuos animales de diferentes especies, donde obtienen provecho de la vida en común).

Los corales son fundamentales para el ecosistema marino, porque son creadores de hábitats y estos sirven de casa para muchas otras especies. Además, absorben el dióxido de carbono y crean carbonato de calcio, un componente con el cual pueden formar sus esqueletos. Sin embargo, este proceso se atrofia debido a que la acidez de las aguas del mar se incrementa.  

Bajo estas condiciones, los corales necesitan de un mayor esfuerzo metabólico para depositar este carbonato de calcio y así formar sus esqueletos. 

La creación de un esqueleto es la base de las estructuras de arrecifes que protegen la costa y en un océano más ácido significa que costará mucho trabajo formar estas estructuras.

En un reciente informe, publicado en la revista científica Science, se advierte que en un océano que es más caliente y con más ácido, esta habilidad de los corales para formar arrecifes disminuye. Hay varias investigaciones que revelan que hoy hay océanos más ácidos que en los últimos 400 000 años y eso pone en serio riesgo la capacidad de los corales de formar arrecifes.

A principios de este año, los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, de la Universidad Autónoma de México, indicaron que los arrecifes son más importantes de lo que muchos creen.     
 
En un informe de este centro de investigación se señala: “Los recursos de la pesquería asociada a los arrecifes de coral son dependientes de que se mantenga esta estructura que opera como refugios para los peces”.  

Durante la investigación desarrollada en Punta Pitt, en San Cristóbal, los científicos identificaron que hay más colonias de coral en esta región que en las islas   Darwin y Wolf. 

La alemana Judith Denkinger precisa que las colonias de Punta Pitt fueron descubiertas en salidas de campo y durante ellas identificaron algunas especies como: Pavona gigantea, Pocillopora damicornis, Pavona maldivensis y Pavona clavu.

Para estos especialistas, que trabajan en colaboración con el Parque Nacional Galápagos, era necesario emprender un estudio sobre los corales, pues había un antecedente.

Los fenómenos de El Niño ocurridos en años anteriores, causaron una alta mortandad de corales. De acuerdo con los estudios realizados por estos especialistas, alrededor del  97% de los corales de Galápagos desapareció. 

Tras este fenómeno de El Niño, sin embargo, se registraron brotes pequeños de corales, cuyo crecimiento no ocurre de un día para otro. En realidad, pueden  transcurrir varias décadas para que vuelvan a crecer.

Para realizar este trabajo, los ecólogos marinos tienen que bucear. Judith Denkinger descendió 7 metros para poder observar a algunos de ellos.

Hoy, los corales son considerados importantes indicadores del cambio climático global, porque como señala esta científica, son uno de los ecosistemas más sensible al cambio climático.

A los científicos les preocupa que los corales no consigan adaptarse a los cambios que  ocurren en la temperatura. La razón es que estos últimos suceden muy deprisa y pueden ser irreversibles para estos ecosistemas.     

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