30 de September de 2009 00:00

El control policial no alcanza a detectar a todos los infractores

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Redacción Quito

Cuatro de los 10  conductores más contraventores de la Ley de Tránsito trabajan en las rutas Camal-Hipódromo, Estadio Olímpico-Hospital del Sur y Seminario Mayor-Ciudadela del Ejército.

Este Diario realizó cuatro recorridos en unidades de estas operadoras de buses para ver qué tipo de infracciones cometen los conductores. Dejar y recoger pasajeros en la mitad de la vía, así como rebasar a otras unidades de transporte son las contravenciones más cometidas.

Luego de circunvalar el redondel de las avenidas 6 de Diciembre y Naciones Unidas, el chofer del bus 1480 de la cooperativa Pichincha retomó la ruta de norte a sur, hacia el Hospital del Sur.

Para adelantar a otros buses que también circulan por esa avenida, Christian Hidalgo, conductor de la unidad, tomó el carril izquierdo. Luego bajó un poco la velocidad para recoger algunos pasajeros. En una de las cuatro veces que se detuvo hasta la avenida América los pasajeros abordaron fuera de las paradas.

Lady Martínez, una pasajera de esta unidad, contó que así como hay choferes que sí respetan las paradas, también hay otros que no. Sin embargo, lo que más le preocupa a ella son las ‘competencias’ que hay entre unidades y los ‘arrancones’ que provocan la caída de los pasajeros en el interior del bus.

Sobre la av. América, el bus nuevamente tomó el carril izquierdo para rebasar a otras unidades. Frente al colegio San Gabriel le advierten al conductor a qué tiempo se encuentran otras unidades. El conductor bajó la velocidad mientras un bus de la cooperativa Trans Zeta pasaba por la izquierda rápidamente.

Hidalgo, quien lleva siete años como conductor de bus, admitió que en ocasiones deja pasajeros en lugares prohibidos. Sin embargo, también resaltó que no todas las paradas están señalizadas. “Además, hay pasajeros que me reclaman para que les deje en el sitio que ellos quieren”.

El conductor de la unidad 1479 de esta misma cooperativa tampoco dejó de cometer infracciones en el recorrido que realizó ayer. En el trayecto cruzó dos semáforos en rojo; uno en las intersecciones de las  avs. América y Naciones Unidas y otro en la Mañosca. El chofer no respetó las paradas establecidas, sino que cualquier esquina e incluso en la mitad de la vía se detuvo para recoger pasajeros.

El conductor, quien no quiso identificarse, aumentó la velocidad desde la intersección de la av. América y Murgeón. Desde allí tomó el carril izquierdo y rebasó a un bus Disutrans. Ya en la av. Colón, el controlador se bajó ‘al vuelo’ en el carril izquierdo para timbrar una tarjeta donde miden el tiempo de recorrido.

Carolina Fernández, quien viajó en esta unidad, estaba indignada. “Es increíble que nuestras vidas dependan de estos señores que son unos irresponsables a la hora de conducir”. El chofer de esta unidad  la dejó en la mitad de la vía, frente a  la parada de la Universidad Central. En este trayecto no había policías.

A unos metros de ese sitio, frente al mercado de Santa Clara, pasó la unidad 1082 de la cooperativa Trans Nacional, que cubre la ruta Camal-Hipódromo. Al tomar la calle Manuel Larrea, Rodolfo Aragunde, conductor de la unidad, paró en tres bocacalles para tomar pasajeros. Eduardo Gayta, usuario de la unidad, dijo que la actitud agresiva de algunos choferes pone en riesgo la seguridad de los pasajeros.

“Hay personas de la tercera edad o niños que se caen cuando el chofer acelera”. No obstante, el estudiante universitario aseguró que debe haber respeto mutuo entre choferes y usuarios para cumplir las normas de tránsito.

Con él coincide Aragunde, quien añadió que la Policía tampoco sanciona a todos los infractores. Este Diario  confirmó que durante los recorridos, ningún agente de tránsito sancionó las infracciones cometidas.

El chofer, quien dijo que trabaja hasta 12 horas diarias, aseguró que la congestión, la presión de la Policía y el apuro por cumplir el tiempo de los recorridos influye en la forma de conducir.

Su compañero, Luis Alulema, quien conduce la unidad 1087 de esa misma operadora, también aceptó ser un contraventor. El tráfico, la falta de señales y la impaciencia de los usuarios son sus justificaciones. En su trayecto, Alulema dejó cuatro veces a los pasajeros en la mitad de la vía, se cruzó un semáforo en rojo en la calle Manuel Larrea.

La lista de los choferes más contraventores se dio a conocer esta semana. La Policía anunció para hoy un operativo con cámaras para llevar a los contraventores a los juzgados de Tránsito.

Puntos de vista

Karina Gallegos/ Aso. Peatones

‘Los choferes deben ser responsables’

El transporte público debería ser de calidad y contar con choferes con una formación que les permita darse cuenta de la responsabilidad de conducir un autobús. Las sanciones debieran ser más rígidas que para los conductores de autos livianos.

Jesús Gómez/ Aneta

‘Los choferes pasan más tiempo en las vías’

Los choferes pasan hasta 18 horas en la vía por lo que son más propensos a cometer infracciones, con el agravante de que no conocen la Ley de Tránsito. Esto pone en riesgo a más de 50 pasajeros. Por más mala que sea, la Ley debe cumplirse.

José Santamaría/ Transportista

‘No hay que buscar culpables’

El transporte público tiene mayor contacto con la ciudadanía. Pero las contravenciones también se deben a que no se cuenta con infraestructura y señalética y la falta de capacitación.  No se trata de buscar culpables, todos somos responsables.

Diego Puente/ Ciclópolis

‘Hay ineficiencia en la aplicación de la Ley’

La ineficiencia en la aplicación de la Ley no ha permitido que haya un efecto de educación. Si se hubiese quitado puntos a los infractores, otros choferes ya no hubiesen cometido infracciones. El Estado, la Justicia y la Policía deben actuar.

‘El problema es de los juzgados’

Las autoridades de control no pueden aplicar las sanciones de 642 843 boletas de citación que fueron emitidas desde la vigencia de la nueva Ley de Tránsito (agosto de 2008). Estas representan el 95% de las 679 640 citaciones emitidas por la Policía a escala nacional.

El problema, según el director de la Comisión Nacional de Tránsito (CNT), Ricardo Antón, se genera en los juzgados de Tránsito, donde existe un retraso de al menos tres meses en el trámite de las boletas de citación. “Hasta que los jueces de tránsito no sancionen las contravenciones no se puede oficializar la reducción de puntos”.

Para el juzgamiento de las contravenciones, la Ley Vial establece la creación de los juzgados de contravenciones, los cuales aún no existen. El acta de juzgamiento emitida por el Juez de Tránsito es un certificado de crédito, por el cual la Policía puede reducir los puntos en la licencia y la CNT puede cobrar la multa.

Por este problema, la Policía no puede suspender la licencia de 2 568 conductores que han perdido más de 30 puntos. El 86% de estas licencias son de conductores profesionales.

El subdirector de la Policía de Tránsito, Guillermo Valarezo, dice que hay serias falencias en la formación de los choferes profesionales. Además, concluye que esto evidencia la falta de aplicación de la Ley Vial y deja sin efecto el control  de la Policía.

Por eso, las dos entidades promueven una reforma legal para que solo las citaciones apeladas pasen a los juzgados y el resto sea sancionado directamente por la Policía.

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