14 de diciembre de 2020 17:02

'Identificar el cimiento de su familia, para enfrentar la depresión en Navidad'

Los impactos de la pandemia del covid-19 pueden sentirse con mayor intensidad en la época festiva. Foto: Pixabay.

Los impactos de la pandemia del covid-19 pueden sentirse con mayor intensidad en la época festiva. Foto: Pixabay.

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Mariela Rosero

Este 2020 ha puesto a prueba a las familias ecuatorianas. La pandemia del covid-19 ha provocado una emergencia sanitaria y también crisis económica. Este 14 de diciembre del 2020, la psicóloga y catedrática de la PUCE, Doris Ortiz, habló sobre cómo sobreponerse a la tristeza, por las limitaciones económicas y de movilidad, en estas festividades.

Faltan 14 días para Noche Buena y 11 para Navidad. Algunas familias, en el 2019, disponían de más recursos, para comprar obsequios y preparar la cena. ¿Cómo evitar que la difícil situación económica impacte emocionalmente?

La pandemia nos ha forzado a todos a desarrollar resiliencia. Para muchos será imposible comprar un regalo a tiempo para los hijos; otros definitivamente no podrán obsequiar nada. Todo esto nos obliga a valorar más quizá el hecho de estar juntos, de contar con buena salud, es decir de no habernos contagiado de covid-19. Además hay que pensar que podremos estar junto a los que queremos en la medida de lo posible. Lo mejor es pensar en formas de salir fortalecidos de estas experiencias negativas, apelando a nuestra espiritualidad, a la posibilidad de pasar en compañía de seres queridos, más allá de cosas materiales.

Algunos trabajadores no recibirán su décimo navideño sino hasta los últimos días del mes. Otros perdieron el empleo. ¿Cómo los padres pueden explicarles a sus niños que no tendrán un juguete, como en otros años?

El virus es un hecho real, del que ya les han hablado, pero los niños también tienen que conocer sus impactos. A los niños desde los 8 años, cuando tienen más capacidad de razonamiento lógico, se les puede conversar sobre lo que ocurre. Pero además hay que hacerles pensar en soluciones a los problemas que atraviesa la familia. Enseñarles a ver que lo más importante es tener una experiencia compartida en familia, por lo que podrían planificar una salida al parque, elaborar tarjetas con materiales reciclados. Eso será más importante en el desarrollo emocional de los niños que comprarles cosas.

Y como adultos, ¿qué hacer para no caer en depresión, recordando que no habrá regalos, canastilla, incluso algunos parientes podrían estar enfermos?

Estamos viviendo pérdidas importantes, no solo es la reducción de la capacidad de compra y las limitaciones para hacer actividades como grandes reuniones familiares. Yo insisto en la necesidad de desarrollar resiliencia; descubrir en qué aspectos podemos desarrollarnos, afianzarnos; buscar apoyo. En el caso de los adultos nada mejor que encontrar refugio en la espiritualidad, las cosas materiales nos ofrecen una gratificación temporal, pero es el momento para pensar más allá. Se dice que los diamantes se forjan al ser sometidos a presión, ahí el carbón se transforma en diamante; esta situación dura que vivimos también podría ayudarnos a ser mejores. Este 2020 se podría decir que ha sido el año de la caída, la tarea más importante del 2021 será levantarnos. Y para ello hay que evitar ser negativos y mantener la esperanza.

¿Cómo desarrollar la resiliencia y mantener la esperanza?

Con un ejercicio bonito, que se puede hacer en familia, se llama 'la casita'. La idea es pensar alrededor de lo que es el hogar, dibujar una casa e identificar cuáles son los cimientos de su 'casa', qué los sostiene a todos los reunidos. Alguien podría decir en la base están nuestros padres, otros dirán mis hijos o mi vocación como profesora. Luego hay que identificar cuáles son las paredes, las cosas que aprecian en la vida. En el techo se debe ubicar los propósitos para el futuro, qué pienso, qué quisiera conseguir. Este no es un momento para cosechar sino de trabajar la tierra, pensando en un ciclo, de sacar las malas hierbas, fertiliza y quizá el próximo año podamos sembrar. Algunas personas lloran; y dejan de concentrarse en lo perdido.

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