5 de noviembre de 2020 09:00

Los habitantes de la comuna Tongorachí, en Muisne, incentivan sus playas, naturaleza y gastronomía típica con mariscos

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Marcel Bonilla

Las setenta familias que son parte de la comuna de Tongorachí se han organizado para impulsar el turismo de playa y ecológico, como alternativa para las decenas de turistas que han empezado a visitar ese balneario de la costa del sur de Esmeraldas.

Esta población está ubicada en el cantón Muisne y desde hace un año se conformó la Asociación de Emprendedores Turísticos de Tongorachí, que ofrecen, a más de la playa, una variada gastronomía con mariscos.

Desde el ingreso por la vía principal hasta la playa se recorren 800 metros, desde donde se observa el mar de color azul y una espesa vegetación que cubre los riscos que rodean la playa. Desde lo alto se divisa un área rocosa, donde revientan las olas mientas sube el agua.

Cuando baja la marea se forman pequeñas posas o piscinas naturales. Este es uno de los atractivos que gusta a los turistas que acuden sin que sea temporada playera.

Son 81 hectáreas para hacer senderismo y observar especies de mamíferos, aves y una variedad de especies forestales, como madera: laurel, guayacán y chanul. En la comuna no hay áreas de hospedaje, pero los aventureros llevan sus carpas para acampar y pasar una noche junto al mar.

Ahí los turistas tienen la opción de recorrer la zona boscosa por siete senderos naturales y observar la playa desde lo alto y las ballenas jorobadas en temporadas.

Dos de los siente senderos están cerca del mar. Desde allí se observa el perfil costanero que conforma la reserva marina Galera-San Francisco. Además, es el sitio para buscar señal telefónica y comunicarse.

En la playa de Tongorachí los turistas tienen la opción de recorrer la zona boscosa por siete senderos naturales. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

En la playa de Tongorachí los turistas tienen la opción de recorrer la zona boscosa por siete senderos naturales. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

En la parte baja de la playa se han construido dos galpones con material del medio donde se ofrecen caldo de gallina, encocado de langosta, pescado y camarón. También las mujeres emprendedoras preparan cebiche de camarón y pescado.

Antonio García, uno de los socios de los emprendedores, explica que los visitantes dejan USD 1 como contribución voluntaria, que se invierte en las mejoras del área.

Junto a los galpones está la ría del estero Tongorachí, área propicia para pescar o simplemente disfrutar de un baño.

Los comuneros se han organizado para realizar la limpieza del área y hacer labores de guianzas a los turistas a través de cuatro habitantes de la comuna.

El representante de la Zonal del Ministerio de Turismo en Esmeraldas, Cristhian López, explicó que, desde hace más de un año la playa de Tongorachí es visitada con más frecuencia por los turistas que buscan más tranquilidad y un mayor contacto con la naturaleza.

Aunque es visitada por viajeros de la Sierra, existen turistas extranjeros que llegan para recorrer el bosque y conocer los mamíferos nativos.

Desde el Municipio de Muisne se fortalece el trabajo organizativo con los comuneros para volver a preparar la llamada feria del marisco, que hace un año convocó a esta playa a unas 500 personas.

Este año, por la pandemia, no se hizo, pero se planea la organización para el primer trimestre del próximo año, con el objetivo de continuar impulsado el turismo ecológico y de playa de Tongorachí.

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