19 de August de 2009 00:00

El poder de las comisiones causa dudas

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Redacción Política
 politica@elcomercio.com

La importancia de captar la mayoría en las comisiones especializadas no radica tanto en los temas o proyectos que le corresponde analizar. La clave está en el  contenido o texto de Ley que logren presentar al Pleno de la Asamblea para su aprobación.

Eso se reflejó en el reparto de esos organismos que efectuó hace dos semanas la mayoría pro gobiernista, integrada por la bancada de País, el grupo legislativo ADE e independientes. Y cuando se le escapó el control de uno de ellos ( de los Derechos de los Trabajadores), y que la oposición quiso capitalizarlo, no dudó en reorganizarlo para controlarlo.

Desde la Asamblea Constituyente de  Montecristi, el Movimiento País implantó el llamado sistema práctico. Según  el asambleísta independiente Paco Moncayo, este consiste en  aprobar leyes en las comisiones y que el Pleno las ratifique a través de una votación en plancha. Eso se repitió en el ‘Congresillo’, que aprobó 32 leyes en nueve meses.

El presidente de la Asamblea, el oficialista Fernando Cordero, defiende ese nuevo sistema de trabajo. Dijo que las comisiones especializadas  son las que analizan y debaten a fondo los proyectos con la participación de diferentes sectores del país,  gremios u organizaciones interesadas en el contenido del proyecto.

Puntos de Vista

Leonardo Viteri  PSC
Es un atentado al Parlamento

Lo ideal no es votar por un informe que presente una comisión especializada, sino votar por capítulos o por artículos. No puede ser que se apruebe una ley en una comisión que representa menos del 10% de los integrantes de la Asamblea. Es  decir, más de 110 asambleístas llegarán al Pleno a enterarse de lo que contiene el proyecto de Ley.

Recuerdo que el debate de la actual Ley Orgánica de Régimen Municipal,  de la cual formé parte activa como presidente de la Asociación de Municipalidades (AME), necesitó  casi dos años para ser aprobada, porque hubo que socializarla. Se pidió criterios no solo a la AME o al  Concope,  también a otros sectores y  se elaboraron varios textos hasta que quedara uno de consenso. El riesgo de que se aprueben leyes en paquete y sin debate es que tengamos cantidad y no calidad, como ha pasado desde Montecristi hasta el
‘Congresillo’. Es una forma prepotente de hacer las cosas: arrasadora. Se abusa de tener mayoría.

Aprobar leyes sin debatir es un atentado a la democracia, al parlamentarismo. Hay que poner en práctica la palabra socializar que pregona el  oficialismo.

Rafael Dávila Independiente
No será posible hacer mejoras

 Es desafortunado que se aprueben leyes en paquete, porque no hay la posibilidad de modificar ni  mejorar los artículos. Una ley se va construyendo como un rompecabezas, pedacito por pedacito, es como construir una casa, ladrillo por ladrillo. Por lo tanto, lo más conveniente para el país es que cualquier ley sea debidamente debatida y analizada. 

Eso significa discutirla artículo por artículo, lo que nos permite  hacer modificaciones en el Pleno,  en el momento en que nos damos cuenta de las consecuencias negativas que pueda generar el contenido de un artículo.

De allí que votar en paquete impide mejorar el contenido de la Ley. Cuando se vota en paquete no hay forma de mejorar el texto y puede pasar lo que ocurrió con la Ley Orgánica de la Función Legislativa,  que la aprobó el ‘Congresillo’. Por eso se pasaron vacíos o imprecisiones, lo cual obligó a reformarla de manera urgente para terminar de integrar el Consejo de Administración Legislativa. Desde todo punto de vista es inconveniente este nuevo sistema de aprobación.

Gina Godoy M. País

 Los recelos no tienen fuerza

El procedimiento tanto en la Asamblea Constituyente como en la Comisión Legislativa y de Fiscalización ha sido aprobar una ley en dos debates. Ahora, en la Asamblea Nacional con la nueva Ley Orgánica,  también se prevén esos dos debates pero  sin desconocer el trabajo de la comisión especializada. Esta  tiene un tiempo prudencial no solo para discutir y aprobar el proyecto sino para socializarlo con cualquier sector que tenga interés.

Para las leyes orgánicas que tenemos que aprobar hasta el 14 de octubre tampoco  irrespetarán los tiempos. Es más, hay un compromiso de nuestro bloque de que los proyectos sean discutidos en la sociedad civil. Así que los tiempos no se sacrificarán y, obviamente, en el Pleno, el asambleísta que quiera aportar para mejorar el texto tiene el derecho de hacerlo. Además, los asambleístas, durante el primer debate, podrán hacer observaciones por escrito, las cuales serán tomadas en cuenta por la comisión en el informe para segundo debate. Las dudas se quedan sin piso.
 

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