17 de junio de 2020 00:00

Comercio se reactivó en 9 cantones de Manabí; la provincia es la tercera con más casos

La zona comercial de Manta se dinamizó el  10 de junio, con el cambio a amarillo. Foto: Cortesía  de los Municipios de Manta y Portoviejo

La zona comercial de Manta se dinamizó el 10 de junio, con el cambio a amarillo. Foto: Cortesía de los Municipios de Manta y Portoviejo

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María Victoria Espinosa

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El sector comercial de Manabí se ha reactivado en nueve cantones, pero con bajas ventas.

La poca afluencia de clientes en los 5 829 locales que se han reabierto en Manta, Chone, Flavio Alfaro, Jaramijó, Pedernales, Bolívar, Montecristi, Jipijapa y Paján preocupa a los comerciantes mayoristas y minoristas.

El sector tenía la expectativa que al reabrir sus locales, tras el cambio de semáforo a amarillo, recuperarían la clientela.

Ellos afirman que la emergencia sanitaria por el covid-19 los ha golpeado igual que el terremoto del 16 de abril del 2016.

Esta actividad en la provincia perdió un promedio de USD 3 millones, entre abril y mayo, según un análisis de la Asociación de Comerciantes de Manabí y Santo Domingo.

Los comerciantes de los 13 cantones que hasta ayer continuaban en rojo pedirán a los comités de Operaciones de Emergencia cantonales (COE), que reactiven las actividades económicas.

La vendedora mantense Rosa Zambrano afirmó que abrió su local en Nuevo Tarqui, desde el 10 de junio. Desde entonces solo ha vendido cuatro prendas de vestir. “Me siento igual de afectada como cuando ocurrió el terremoto”. Tiene muchas deudas y no sabe qué hacer, se siente perdida.

Zambrano perdió un negocio de dos pisos ubicado en la parroquia Tarqui, el sector más afectado de Manta en el terremoto. Un año después,
1 700 comerciantes de esa zona fueron reubicados en Nuevo Tarqui, donde los locales funcionan en contenedores.

Zambrano contó que tardó dos años en recuperar su clientela. “Las ventas nunca se comparan con las de antes, pero ya empezábamos a levantarnos y ahora es como si empezáramos de nuevo”.

El Municipio de Manta creó un calendario de acuerdo con la numeración de cada local, para evitar aglomeraciones.

Pero el vendedor Franklin Mendoza afirmó que ese protocolo está de más, porque a diario reciben máximo 80 clientes, mientras que antes de la pandemia llegaban hasta 400 a los locales.

Kirie Bravo, presidente de la Asociación de Comerciantes de Nuevo Tarqui, aseguró que para atraer a la clientela se hacen descuentos de hasta el 20%, promociones e incluso se han rematado los productos de primera necesidad.

En la parroquia Tarqui, donde se han reactivado 100 comerciantes, la situación es similar. Los vendedores estuvieron paralizados más de dos meses y quieren trabajar con más oferta de productos, como lo hacen los supermercados. “Hicimos un pedido al Municipio para que nos dejen trabajar como a ellos”, comentó Galo Dávila, representante de los sectores productivos de esa parroquia urbana.

El Municipio de Manta trabaja en un plan de reactivación económica, que incluye difusiones, campañas de promoción, apoyo técnico para gestionar créditos y otros incentivos para los negocios.

En Chone se han reabierto 641 negocios en la zona céntrica. Sin embargo, alrededor de 200 locales de productos de primera necesidad abrieron antes de cambiar a amarillo, con ventas a domicilio.

Rosita Loor tenía una tienda de ropa, que cerró en mayo porque no podía pagar el arriendo. La mercancía la llevó a su casa y ahora vende en las redes sociales, a través de un catálogo virtual.

A la semana comercializa hasta seis prendas, de entre USD 10 y 30. “Las ventas están bajas, pero como no pago arriendo, ese dinero lo ocupo en pagar deudas”.

En Portoviejo, el sector comercial aún no puede abrir sus negocios, porque continuarán en rojo hasta hoy. Sin embargo, los vendedores han reactivado sus negocios, a través de las ventas a domicilio.

300 negocios funcionan con dos aplicaciones móviles, que creó el Municipio, para compras en línea. Cada mes se han registrado ventas de alrededor de USD 300 000.

Sin embargo, más de 2 000 no pertenecen a esa aplicación. Ellos están desesperados por trabajar. Incluso han reabierto los locales sin autorización.
Según el Municipio, entre abril y lo que va de junio se ha sancionado a 53 locales. “Los comerciantes vivimos de lo que vendemos a diario”, dice Rodrigo Vélez, dueño de un almacén de telas, clausurado.

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