20 de septiembre de 2020 00:00

El comercio se reactiva en dos cantones

El intercambio comercial en los mercados resurgió tras la activación del transporte.

El intercambio comercial en los mercados resurgió tras la activación del transporte. Foto: Cortesía GAD Pallatanga

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Cristina Márquez
Redactora (I)

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El movimiento comercial empezó a normalizarse en Pallatanga y Cumandá, con la reactivación de los servicios de buses y camiones que cubren la ruta Riobamba-Guayaquil.

Los recorridos empezaron a ofertarse en la Terminal Terrestre de Riobamba desde la semana pasada. Guayaquil es el destino más demandado.

Desde Riobamba, cada semana se movilizan 980 personas, en promedio. Hay dos cooperativas interprovinciales que ofrecen ese recorrido.

Restaurantes, hoteles y pequeños emprendimientos familiares abrieron las puertas de sus negocios tras más de cinco meses de confinamiento. Ellos dependen de los viajeros para subsistir.

Ambos cantones están ubicados en la zona subtropical de Chimborazo, en los límites con Guayas. Su economía depende en gran medida de la agricultura y del intercambio comercial con las provincias de la Costa.

También hay unos 300 comercios pequeños y negocios familiares -ventas de comida típica, alimentos rápidos y frutas- que dependen casi exclusivamente de la gente que se moviliza por la carretera ­estatal 487.

“Somos un cantón de paso. El movimiento aquí depende de la gente que viene y va a la Costa”, confirma Enrique Granizo, alcalde de Pallatanga.

Según él, durante los primeros meses de la pandemia la economía estuvo severamente afectada. El paso por la vía Riobamba-Guayaquil y el tránsito entre cantones estaban restringidos y decenas de negocios cerraron.

Pese a que había autorización para la circulación de los agricultores, su sector fue uno de los más golpeados debido a las dificultades que tenían para transportar sus productos. Las cooperativas de transporte estaban cerradas tem­poralmente y el transporte privado escaseaba.

“No todos tenemos vehículos propios. La mayor parte de nuestro producto lo enviamos en carros contratados. Y, como no había, estábamos a merced de los intermediarios que nos ofrecían precios demasiado bajos”, cuenta Manuel Pico, productor de pimientos.

Además, con el incremento del flujo vehicular en la carretera, los 40 restaurantes y 12 hoteles que funcionan en esa localidad empezaron a recuperar a sus clientes.

“Aquí la vida depende de esta carretera. Cuando estuvo cerrada nos tocó despedir a nuestros empleados porque no podíamos pagar sus sueldos”, dijo Melinda Flores.

Cuando los clientes empezaron a volver, ella pudo contratar nuevamente a dos de las cinco personas que le ayudaban en su restaurante, en una pequeña infraestructura.

El puente Salsipuedes, que conecta a los dos cantones, también se llenó de comerciantes. Allí, 11 familias, que pertenecen a una asociación, venden frutas picadas.

En Cumandá, los 61 restaurantes que funcionan en la vía principal también reabrieron cuando el flujo vehicular se incrementó. Ahí, además, hay emprendimientos familiares para comercializar refrescos, comidas típicas y abastos.

Ese cantón es un punto de encuentro entre comerciantes de la Sierra y de la Costa. Su economía depende de ese intercambio de productos.

“Los productores llegan desde ambas regiones porque estamos ubicados justo en el punto intermedio de la carretera, somos una conexión geográfica entre la Sierra y la Costa”, señala Eliana Medina, alcaldesa de Cumandá.

En la parte alta de ese cantón se produce fréjol y en la parte baja, orito, café, cacao y banano. Esos productos se llevan a empresas exportadoras del Guayas y a mercados de los demás cantones de la provincia.

Entre febrero y agosto, la economía de Cumandá también estuvo afectada debido a que los comerciantes dejaron de llegar. “Mucha gente retornó al campo, donde tienen sus fincas. Todo estuvo paralizado”, recuerda Medina.

Con la reactivación del transporte público resurgió el intercambio comercial y las familias retomaron sus actividades. Los mercados y restaurantes funcionan con medidas de bioseguridad.

Por la vía Riobamba-Guayaquil circulan 7 000 vehículos diarios, en promedio. Antes de la pandemia, por allí pasaban 9 000 automotores.

Las alcaldías de los dos poblados mantienen conversaciones para diseñar nuevas estrategias para la producción agrícola, como encontrar nuevos mercados, que sirvan para impulsar la economía.

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