29 de octubre de 2019 12:53

Comandante del Ejército habla de maniobras en el ‘espacio virtual’, frente a nuevas formas de violencia

Luis Altamirano, comandante del Ejército ecuaoriano, en el discurso de este martes 29 de octubre del 2019 por el día del paracaidismo. Foto: Twitter @EjercitoECU

Luis Altamirano, comandante del Ejército ecuatoriano, en el discurso de este martes 29 de octubre del 2019 por el día del Paracaidismo Militar Ecuatoriano. Foto: Twitter @EjercitoECU

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Redacción Seguridad

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El Ejército Ecuatoriano saludó a los soldados de la boina roja, a los paracaidistas, que este martes 29 de octubre del 2019 celebran el aniversario 63 del día del Paracaidismo Militar Ecuatoriano.

La mañana de este martes, en el Fuerte Militar Patria, cerca de Latacunga, se desarrolló una ceremonia militar. Allí, el comandante del Ejército, general Luis Altamirano, habló del trabajo de las FF.AA. en escenarios como los registrados en el país entre el 3 y el 13 de octubre, cuando protestas contra el Decreto 883 (que eliminaba los subsidios al diésel y a la gasolina extra y ecopaís) derivaron en la aplicación de un estado de excepción, un toque de queda y actos de violencia que según la Defensoría del Pueblo dejaron 10 muertos y al menos 1 340 heridos.

A continuación, la transcripción del discurso del Jefe militar de este martes 29 de octubre frente a los boinas rojas:

“El nuevo escenario en el que las FF. AA., no solo del Ecuador sino del mundo deben desenvolverse, se presenta altamente difuso, porque la dimensión ha dejado de ser exclusivamente conflictiva ante Estados.

Ha mutado en la interrelación con los fenómenos de violencia doméstica y de carácter transnacional, propios de lo que se han denominado como 'amenazas de desarrollo'.

Estas no solo desbordan en las fronteras nacionales, sino que mantienen conexiones en la arena internacional y que su dinámica y factores envueltos han tomado a los escenarios de seguridad en altamente complejos y bajo la penumbra de la incertidumbre.

La participación de fuerzas militares en actividades de seguridad interna no es nueva ni en sus conceptos ni en sus prácticas.

Sin embargo, la diversificación de los actores y las formas de violencia han compelido o nos obligan a repensar las soluciones y discusiones que sobre el tema se ciernen.

Bajo este contexto fáctico, la aplicación del arte militar ve la necesidad de concebir un espacio de maniobra que no solo se circunscriba al mundo físico, sino que vislumbre y se confunda con el espacio virtual y la dimensión tecnológica de su uso. Y que además nos alerte de un argumento operativo diferente, el cual requiere de flexibilidad e ingenio. La respuesta debe conllevar estos tres aspectos enunciados, sumados a factores tan complejos, como el social o el psicológico, entre otros.

Todas las modificaciones, no solo en cuanto a variables operacionales a ser consideradas, sino en referencia al aparecimiento de una diversidad de nuevos actores y/o a su atomización, conlleva a la revisión de las aproximaciones teóricas que deben empleadas en la resolución de este tipo de problemas, con la finalidad de facilitar la identificación de los centros de gravedad propios y de la amenaza; así como de la línea de esfuerzo y de decisión.


Además, necesitamos evidenciar los puntos culminantes de las acciones abiertas y sostenidas de la amenaza; y las características limitantes de otras acciones de carácter clandestino e intermitente.

Los escenarios actuales y las gravedades que estos pueden desbordar sobre los ordenes constituidos conllevan al mismo tiempo a una revisión permanente de las tácticas, técnicas y procedimientos a ser empleados, los cuales una vez instituidos deben guardar la posibilidad de ser reaprendidos y redibujados en el desarrollo de la propia crisis.

La flexibilidad y capacidad de aprendizaje durante los eventos de violencia y la adaptación de las fuerzas militares, serán condiciones sine qua non al éxito operacional.

Sin embargo, es regla de oro, comprender que los problemas internos requieren de la acción de todas las instancias de un Estado, en donde las fuerzas militares y policiales, en estricto apego a la Constitución de cada país, y en cumplimiento a las prerrogativas legales, sean concebidas como un pilar importante, más no el único o exclusivo. La legalidad y la legitimidad son y serán elementos fundamentales en el restablecimiento de la paz en toda sociedad.

Es en este marco operacional, ininteligible, confuso, impreciso, y a veces indeterminado; el cual no es ajeno a nuestra realidad, es en donde, como componente esencial del Ejército Ecuatoriano, frente a los desafíos planteados, aparece glorioso, nuestra Brigada de Fuerzas Especiales Nº 9 Patria, hogar y cuna de guerreros, cuyas capacidades específicas permitirán la asignación de misiones particulares, frente a los retos que los actuales y futuros escenarios de seguridad se presentan y presentarán respectivamente.

Quienes hacemos el mando institucional, estamos convencidos que la participación de todos ustedes será decisiva en la resolución de las crisis y conflictos que debemos afrontar; pues nadie puede desconocer el estoicismo del soldado de fuerzas especiales, formado con la dureza, disciplina y rigurosidad del entrenamiento; quienes, domando la voluntad y el temor, han conquistado el afecto y la admiración de todos aquellos que hacemos este nuestro glorioso Ejército.


Por eso, en este día tan especial para las Fuerzas Armadas ecuatorianas, quiero expresarles un efusivo y caluroso feliz aniversario, a nuestros camaradas de la Legión de la Vieja Calavera.

Siendo este el momento oportuno para que todos los presentes reafirmemos la promesa, que un día como soldados hicimos jurando de rodillas e inclinados frente a nuestra bandera: defenderte hasta airoso morir y defender la institucionalidad de nuestra Patria, porque solo la paz y el orden, nos llevará al progreso de todos.

Hoy hemos sido testigos de nuestras tradiciones, que marcan el reconocimiento al personal militar de esta insigne brigada, mediante la entrega de la boina roja a quienes han alcanzado una nueva jerarquía en el grado de General; la entrega de la condecoración San Miguel Arcángel, en sus diferentes clases, al personal de oficiales y voluntarios del Sistema de Fuerzas Especiales, así como la entrega de diplomas y distintivos Estrella de Plata, y doble Estrella de Plata por el número de saltos alcanzado por nuestros paracaidistas, que todo esto constituya un estímulo y un apremio a su rigurosa preparación, voluntad y ejemplo.


Compañeros soldados, somos miembros de esa posta gloriosa enraizada en las faldas del Pichincha, sedimentada en los campos del Portete de Tarqui, curtida en la defensa desesperada y heroica de 1941, endulzada en los combates de Paquisha, Mayaucu y Machinaza y saboreada con humildad en la gesta del Alto Cenepa.

De ese Ejército somos nosotros, piedra angular y fundamental en el contexto de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas y del Estado Ecuatoriano”.

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