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Ciudadanos de Venezuela solicitan refugio desde 2018 en Ecuador

Ecuatorianos y extranjeros participan en un curso de cocina, en pos de un oficio. Foto: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

Ecuatorianos y extranjeros participan en un curso de cocina, en pos de un oficio. Foto: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

El jueves 20 de junio del 2019, en el marco del Día del Refugiado, se realizó un abrazo masivo en Imbabura. Foto: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

Hasta hace un año, Andrea, una periodista de Venezuela que llegó a Ecuador, no pensaba que tendría que salir ‘volada’ de su patria.

En octubre del 2018 arribó al país con su hijo de 2 años y una pequeña maleta. Atrás tuvo que dejar su familia, su casa y el programa de radio que tenía en una estación de Maracay, en el estado de Aragua.

Recuerda que un grupo de personas, con pistolas y palos, irrumpió en la radioemisora. La golpearon y le advirtieron que no hablara contra el Gobierno si quería seguir viva.

Al llegar a Ecuador pidió protección. La mujer, de 29 años, es una de los 18 000 venezolanos que han solicitado refugio desde el 2016, pero es más masivo desde el año pasado. De ellos, 4 000 pedidos fueron aceptados a trámite por parte de la Cancillería.

Andrea posee un documento como solicitante de refugio, que le da garantías de permanencia en el país. Pero espera que Ecuador oficialice su estatus migratorio. Ella se debe presentar cada tres meses en las oficinas de la Cancillería.

Ecuatorianos y extranjeros participan en un curso de cocina, en pos de un oficio. Foto: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

Un mes antes de que Andrea dejara Venezuela lo hizo su esposo. Tomó esa decisión tras ser detenido por cuatro horas, mientras iba al trabajo.

Un grupo de militares lo tenía identificado. Le advirtieron que no lo querían ver más en las calles. El hombre, técnico de producción industrial, estaba nervioso porque anteriormente pasó recluido durante un mes en la cárcel, por participar en protestas contra el régimen de Nicolás Maduro.

En una urbe del norte de Ecuador, la pareja intenta empezar de nuevo. Andrea participa en un taller de gastronomía que se dicta en una universidad, con el apoyo de la Fundación de las Américas (Fundela). Su esposo trabaja en empleos temporales, como ventas y reparto de comidas, para sustentar a su familia.

Fundela también ofrece capacitación en valores morales y en contabilidad, marketing, peluquería y belleza a jóvenes y adolescentes.

La idea es ofrecerles una alternativa de empleo con un certificado reconocido, explica Diana Ayerbe, coordinadora del Eje Andino de Fundela.

El arribo masivo de venezolanos, que se acentuó desde el 2018 y siguió en estos meses, ha cambiado la realidad de la entrega del estatus de refugio. Desde el año anterior, estos los ciudadanos comenzaron a solicitar esta protección internacional, según la Cancillería.

Los colombianos, que huyen del conflicto armado, son los principales beneficiarios de este estatuto de protección.

De 67 581 refugiados de 70 países que hay en Ecuador, registrados entre 1989 y el 31 de mayo del 2019, el 97,49% corresponde a colombianos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores realiza análisis detallados de cada solicitante, antes de la entrega del refugio.

Una de las razones es que no todos los que aplican vienen porque está en riesgo su vida. En el caso de los venezolanos, la mayoría huye de la crisis económica, explica Fernando Salazar, titular del Departamento de Movilidad Humana de la Prefectura de Imbabura.

Una de las solicitantes que ya recibió el estatus de refugiada en Ecuador es Damerly, nativa de Yaracuy. Tiene 28 años y es profesora. Durante cinco años trabajó como promotora integral para el Gobierno de su país. Pero nunca estuvo de acuerdo con participar en marchas y concentraciones a favor del régimen. Le amenazaban con que perdería el empleo.

Su posición crítica y la de su esposo les generaron problemas con las autoridades. Es por eso que su pareja abandonó Venezuela. Llegó a Ecuador en julio pasado. Pero las cosas empeoraron allá, asegura la mujer.

Le redujeron un bono mensual de alimentos que entrega el Estado. El argumento era que su esposo estaba en la posibilidad de enviarle remesas.

Damerly planificó el viaje. Llegó hace cinco meses. En ese momento su esposo ya tenía la protección como refugiado. Esa garantía se extendió a su esposa y a su hijo.

La mujer también asiste a los cursos de capacitación en gastronomía. Está interesada en aprender la cocina nacional y conseguir empleo.

Pero no todos logran acceder a la ayuda del país. Ese es el caso de un exmilitar venezolano que aplicó al trámite. Sin embargo, no tuvo una respuesta positiva. Ahora labora como albañil. Aspira a reunir USD 250 y acceder a la visa Unasur, que es otra alternativa para permanecer en el país de manera regular durante dos años.

Unos 110 000 ciudadanos de Venezuela han accedido a este tipo de visa -entre el 2018 y mayo del 2019-, según Danny Vásquez, coordinador de la Cancillería de la zona 1.

Las instituciones de apoyo a las personas en movilidad no revelan nombres, ocupaciones, ni direcciones de los solicitantes de refugio, para precautelar su integridad.

El jueves 20 de junio del 2019, sin embargo, los extranjeros en condición de movilidad se encontraron en programas que se realizaron en varias urbes del país, por el Día del Refugiado. En el norte del país el acto incluyó un abrazo masivo.