28 de octubre de 2019 17:51

CIDH recibe testimonios de ecuatorianos afectados en las protestas

Un hombre que fue afectado por la violencia de los policías en las protestas de Quito se dirigió a una reunión con una comisión de la CIDH. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Julio César Toroche, de las brigadas de paz, perdió el ojo izquierdo tras ser impactado con una bomba lacrimógena cuando atendía a un herido en las inmediaciones del parque El Arbolito. Este lunes acudió a las entrevistas con el equipo de la CIDH. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Agencia EFE

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Un equipo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) comenzó este lunes 28 de octubre del 2019 a recibir los testimonios de decenas de ecuatorianos afectados por la reciente ola de protestas en Ecuador, mientras el Gobierno asegura que no se violaron derechos humanos.

Numerosos ecuatorianos se personaron a lo largo de la jornada en el hotel donde el equipo está recibiendo a los damnificados para escuchar sus versiones.

Ana Bonilla acudió en representación de los familiares de un grupo de menores de edad que fueron apresados cerca del edificio de la Contraloría General del Estado, cuando era incendiado el pasado día 12.

"Ya son 15 días que están detenidos, estamos pidiendo la apelación, pero igual no llega todavía, se están demorando demasiado. Son 6 niños menores de edad entre 14 y 17 años que fueron brutalmente golpeados, agredidos psicológicamente", dijo al salir.

Y agregó que pidió a los miembros del equipo de la CIDH que les ayuden con la liberación de todos ellos, que estaban "manifestándose pacíficamente" y fueron arrestados porque otros "comenzaron a lanzar por aquí y por allá las bombas (cohetes y cócteles molotov)".

"Se está culpando de terrorismo a muchachos de 14 años que inocentemente salieron, que pueden ser sus propios hijos que podían estar ahí adentro. Los cogieron el 12 de octubre (día de la quema de la Contraloría)", puntualizó.

El equipo de la CIDH coincide en la zona con otro de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos que se encuentra en el país desde el pasado lunes y que tenía previsto reunirse con representantes de todos los sectores para investigar lo ocurrido desde el 3 al 13 de octubre, cuando Ecuador vivió una de las olas de violencia más graves de su historia reciente.

En ella murieron al menos seis personas y 1 340 resultaron heridas, y distintos grupos, entre ellos el movimiento indígena que encabezó las protestas, han denunciado violaciones por parte de las fuerzas del orden.

Julio César Toroche, de las brigadas médicas de paz, también acudió a una entrevista con la CIDH. Él perdió el ojo izquierdo tras ser impactado con una bomba lacrimógena cuando atendía junto con otros paramédicos a una persona herida en las inmediaciones del parque El Arbolito, durante las protestas en Quito.


Guido Perugachi, de la Unión de organizaciones campesinas indígenas de Cotacachi (UNARCAG), comentó a la salida de prestar testimonio que han denunciado "la represión brutal del Gobierno de Lenín Moreno en el transcurso de esos días".

"Nosotros hemos sufrido pérdida de ojos, maltrato psicológico. Los dirigentes han sido perseguidos. Hemos sufrido maltrato a las mujeres, a niños, a jóvenes y como, en mi caso, (sufrí) perdigones de bala por estar defendiendo al pueblo adelante de todos", declaró.

Y defiende que las manifestaciones que protagonizaron se amparan "en la Constitución, en el artículo 98", que concede el "derecho a la resistencia y a decirle al Gobierno que no queremos medidas económicas brutales para el pueblo ecuatoriano".

El Gobierno de Moreno, que ha sido quien ha invitado a las dos comisiones para que verifiquen todo lo ocurrido, asegura que actuó con moderación y usando exclusivamente herramientas previstas en los convenios internacionales para este tipo de casos, como gas lacrimógeno.

Asimismo, que no se han producido víctimas mortales por acción directa de las fuerzas del orden -Policía o Ejército-, como tampoco hubo uso de fuerza letal, por lo que ha pedido a la CIDH que investigue para conocer el origen de algunos casos de heridos de bala que el Gobierno atribuye a otros factores o causales.

Durante las protestas, muchos manifestantes mostraron casquillos de armas de fuego supuestamente empleados por las fuerzas del orden.

La violenta ola de protestas estalló a raíz de la subida del precio de los combustibles y del transporte por la eliminación de unos históricos subsidios que el Gobierno se ve incapaz de seguir financiando cuando sus arcas pasan por momentos difíciles.

A raíz de las protestas, Moreno derogó el decreto y ha presentado un plan alternativo de recortes, aunque por el momento insuficiente para las demandas que le requieren las entidades internacionales a las que ha pedido financiación.

A lo largo de la jornada, la segunda comisión investigadora, la de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, visitó el edificio de la Contraloría para observar los daños causados por los manifestantes.

Antes de esa visita, el contralor Pablo Celi presentó a ambas comisiones investigadoras un informe institucional donde constan evaluaciones del cuerpo de bomberos sobre el impacto del siniestro en la estructura, documentación y sistemas de la Contaloría.

El contralor anunció además que hará una visita con delegados de la CIDH el próximo día miércoles. 

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