12 de octubre de 2020 00:00

Chicos ganaron peso durante la pandemia, dicen especialistas

Maddy, de 10 años, practica taekwondo, deporte que le ha ayudado a mantener un peso adecuado, en la pandemia. Foto: archivo particular

Maddy, de 10 años, practica taekwondo, deporte que le ha ayudado a mantener un peso adecuado, en la pandemia. Foto: archivo particular

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Valeria Heredia
Redactora (I) jheredia@elcomercio.com

En los primeros meses de la pandemia, Mateo, de 13 años, trataba de comer sano. Cumplía con sus horarios de alimentación y hacía algo de actividad física. Sin embargo, sus padres preparaban más seguido pasteles y comidas altas en calorías. Esa fue una de las razones para que el adolescente
subiera cuatro kilos.

Su nutricionista, Francisca Cifuentes, especialista en obesidad, señala que el exceso de comidas calóricas afectó a su joven paciente. A esto se suma el sedentarismo.

“Niños y adolescentes han permanecido más tiempo dentro de casa, por lo que su jornada habitual se frenó. Ahora pasan más tiempo frente a la computadora o al celular”.

Mateo, por ejemplo, debe conectarse a clases virtuales, todas las mañanas; y, en las tardes hace sus tareas. Esto -cuenta Francisca- afectó psicológicamente al adolescente. “La falta de contacto con sus compañeros le generó ansiedad, por lo que empezó a comer de forma desordenada y excesiva”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que durante la emergencia sanitaria es necesario mantener una alimentación saludable y apostar por la actividad física dentro de casa. Esto se debe hacer en función de la edad.

Por ejemplo, chicos de 5 a 17 años deben realizar ejercicios, mínimo 60 minutos diarios. En sus rutinas tienen que incluir aquellos movimientos que sirvan para el fortalecimiento de sus músculos y huesos.

Establecer este hábito -apunta la especialista- es complicado. Ella tiene dos hijos: una niña de 10 y un adolescente de 13. Su peso está dentro de los rangos normales. Sin embargo, no eran aficionados a realizar deporte en el hogar. “La única actividad que les gustó es el kick boxing. Los tres practicamos durante 20 minutos al día”.

En otros hogares se ha buscado opciones parecidas. Maddy, de 10 años, optó por taekwondo. Tres veces por semana, la niña se conecta a clases virtuales con un instructor. La rutina comienza con el calentamiento de 10 minutos: saltos, sentadillas o abdominales. Luego le enseñan los movimientos de este deporte, en el que se utilizan piernas y brazos. Se entrenan una hora más.

Esto -dice su madre Paola- ayudó a que su hija no gane más kilos, en especial, en estos meses, en los que no ha salido de su domicilio. “El año anterior le detectaron sobrepeso, colesterol y triglicéridos altos -problemas metabólicos-, por lo que hemos trabajado en el control de sus alimentos y en una mayor actividad física”.

En Ecuador, los altos índices de malnutrición han sido una constante. Se conoce con este término a los problemas relacionados con la alimentación, es decir, sobrepeso, obesidad y desnutrición.

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018 -últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)- 35 de cada 100 niños de 5 a 11 años padecen de sobrepeso y obesidad (resultado del consumo excesivo de alimentos o de energía). Además, 30 de cada 100 adolescentes, de entre 12 y 19, sufren esta enfermedad.

Este Diario solicitó datos sobre este tema al Ministerio de Salud Pública. Hasta el cierre de esta edición no se remitió la información solicitada.

El nutricionista Ismael Yacelga labora en el Hospital Quito Sur, del Seguro Social. También, atiende en su consultorio privado. Durante esta pandemia -reconoce- el número de infantes y adolescentes con más peso aumentó: 20 de 30 chicos atendidos subieron entre tres y cinco kilos.

“Su estatura no aumentó, por lo que se habla de sobrepeso, debido al sedentarismo y a las largas jornadas virtuales”.

Bajo este contexto, el especialista en el ramo y docente universitario, Miguel Ángel Hinojosa, anota que es necesario controlar minuciosamente la alimentación del chico. Pide evitar el consumo excesivo de sal, azúcar y harinas e incentivar la ingesta de fibra natural.

La quinua, por ejemplo, es uno de los productos más ricos, saludables y completos. Aporta proteínas, ácidos grasos, minerales y vitaminas necesarias para la alimentación. “Es de consumo fácil, rápido y muy nutritivo, además recomienda el ejercicio”.

Martín Onofa, de 36 años, es padre de dos niños. El mayor tiene 13 y el pequeño cumplió 5. Cada día, él les incentiva a realizar ejercicios, para fortalecer su salud. “En las tardes tratamos de movernos más. Un día corremos o jugamos y otros bailamos. También subimos montañas para
caminar al aire libre”.

Antes del confinamiento, su hijo mayor ganó algunos kilos. Sin embargo, él y su esposa le pusieron horarios fijos y controlaron las calorías de sus comidas. “Hasta el momento no ha subido más”.

Si un niño o adolescente padece de sobrepeso y obesidad será más propenso a adquirir diabetes, hipertensión o patologías cardíacas, explicó el doctor David Buchin, director de cirugía bariátrica del Hospital de Huntington (EE.UU.) a la cadena CNN.

A estos se suman otros males como fracturas de huesos, dolores musculares e, incluso, baja autoestima.

No olvide

Disfrute 
de la comida. Ingerir alimentos diferentes y variados cada día lleva a gozar de una nutrición rica.

Comparta el desayuno, almuerzo y merienda con la familia. La relación entre padres e hijos mejorará notablemente.

No deje pasar el desayuno. El cuerpo necesita energía después de dormir; la primera comida del día es esencial.

Limite el tiempo de televisión y computadoras. De este modo también evitará que sus hijos busquen ‘picar’.

Refrigerios a media mañana y a media tarde aportan con la energía y nutrientes. Ejemplo: frutos secos.

En recesos escolares es fundamental que se levanten de sus puestos de trabajo y salgan al patio a jugar.

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