22 de September de 2009 00:00

En Checa hay quejas por los frecuentes cortes de luz

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Redacción Quito

Cuando a Marcelo Fonseca, habitante de Checa, se le cortó la energía eléctrica a las 13:00 del sábado 5 de septiembre, llamó inmediatamente a la Empresa Eléctrica Quito (EEQ). Quería informar sobre el daño, pues pretendía ver el partido entre Ecuador y Colombia.

Después de insistir, el funcionario de EEQ le dijo que para la tarde estaría reparado el daño. Pero la energía regresó dos días después y como sucedió en tres partidos anteriores, Fonseca debió salir del barrio Patahacienda “a molestar a un familiar o amigo para ver el fútbol”; el partido Ecuador vs. Bolivia sí pudo verlo.



Dos quejas más
Hace tres meses y medio el cable neutral de energía eléctrica no ha sido reparado. Se encuentra enrollado sobre una cerca de ciprés.
La calle Felipe Báez tiene dos luminarias. Los moradores, sin embargo, pagan la tasa por alumbrado público.Sin embargo, el 12 y 14 de este mes se fue otra vez la luz. “Somos los privilegiados de los cortes”, dice irónicamente Enrique Montenegro, otro morador. Él está indignado con la Empresa Eléctrica Quito porque “no he podido disfrutar de dos semanas seguidas sin que se me vaya la luz eléctrica un día”. Montenegro ya vive tres años en esta población.

Además, este morador asegura que ha llamado “tanto que los recepcionistas de la Empresa Eléctrica nos reconocen los números telefónicos y cuelgan”.

El Jefe de Sección y Mantenimiento Rural,  Lauro Badillo, desmiente estas afirmaciones. “No hay manera que reconozcan el número telefónico de una persona porque –el personal del ‘call center’- no tiene  una pantalla que identifique las llamadas”.

Badillo asegura que el problema en Checa es que los cables de la ex Andinatel están flojos, se rozan con los de electricidad y generan un cortocircuito. Sin embargo, Badillo afirma que si bien los cables de la telefónica no son su responsabilidad, colocaron una especie de aislantes en los postes para evitar que los cables de electricidad y teléfono se topen.

Pero para  Mariana Rosero, empleada de una plantación de frutillas del sector, eso no es suficiente:  “Llegan, conectan, viene un viento y se vuelve a ir la luz”.

La parroquia Checa está al oriente de la capital. Tiene 13 000 habitantes y 23 personas de la Empresa Eléctrica están asignadas  para ejecutar las reparaciones en ese sector, además de El Quinche, Tumbaco y Guayllabamba, también en la zona.

Adicionalmente, Badillo asegura que para fines de este año, El Quinche tendrá un carro con canastilla permanente para los arreglos necesarios.

En la calle  Felipe Báez, que es de tierra y piedras y de un solo carril, al costado izquierdo se ven árboles y enredaderas de plantas que rozan con los cables de electricidad, además, otros están colgados. En una de las esquinas se puede ver un arreglo rudimentario para que el poste de la ex Andinatel se junte al de la EEQ.

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