8 de August de 2009 00:00

Caso Restrepo, un símbolo

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Redacción Cultura 
 
Pedro Restrepo y su esposa Martha Arismendy aún viven en la confortable casa de Miravalle 1, al  oriente de Quito.

Un jardín de cucardas, buganvillas y aguacates se ilumina por el sol de verano. Los esposos sonríen cuando lo recorren. Les ofrece paz. Una paz que fue esquiva desde el 8 de enero de 1988, día en que desaparecieron Santiago y Pedro Andrés, los hijos adolescentes que Pedro procreó con Luz Elena Arismendy, la primera esposa (ella murió en un accidente de carretera, 1994).

Restrepo habla despacio. En la  sala se  destacan cuadros  de Viteri (un chagra a caballo),  de Viver y un paisaje de árboles en  penumbra, en el que Restrepo fija su mirada como tratando de evocar los gestos, las risas, los juegos, las tareas escolares de los chicos a quienes lleva en su corazón. Ha luchado tanto por ellos, por reivindicar su memoria.
“Lo hice como un acto de amor, de lo contrario hubiese muerto de tristeza”, dice don Pedro.

El hecho
De  los civiles -dice  Restrepo- ninguno de  33 funcionarios, como  los ex ministros Robles Plaza y Heinz  Moeller, fueron  tocados.    

Su esposa asiente y le da una palmadita en el hombro. No hubo un  día en el que Pedro, Luz Elena, Martha, Guillermo Arismendy, cuñado y abogado  de la familia, y cientos de activistas de derechos humanos dejaran  esta causa, símbolo de la defensa de los derechos humanos en los últimos 30 años.

Restrepo reconoce tres hechos esenciales para llegar a la verdad. Los plantones, en la Plaza Grande, el primero, lo cual levantó el fervor  para que se hiciera justicia. El apoyo de dos brillantes detectives del DAS de Colombia, cuyo trabajo comenzó el 20 de enero de 1990. Su  informe concluyó que la Policía ecuatoriana desapareció a los hijos. El tercero, y definitivo: el testimonio del sargento Hugo España, quien habló a los tres años y medio (junio de 1991) para dar un vuelco a la investigación un poco antes de que la comisión internacional, conformada por el ex presidente Rodrigo Borja, diera su veredicto. 

Restrepo reconoce que el testimonio de España -al que califica como ético y valiente- fue  creíble, lleno de datos, sin nada de contradicciones. Esa versión ayudó a la comisión que inculpó a la Policía Nacional, en agosto de 1991.

Antes de ingresar a prisión, España se convirtió en guía de los comisionados. Los llevó a los sitios en los cuales los hermanos Restrepo pasaron su agonía de las últimas horas: la Mitad del Mundo, una quebrada en Guápulo, la laguna de Yambo, donde se supone que los cuerpos fueron arrojados.



Me involucré en la defensa de los DD.HH. cuando desaparecieron a mi amigo, el escritor Gustavo Garzón, en 1990.
Luis  Á. Saavedra
Defensor DD.HH.Dos veces atentaron contra la vida de  España mientras estuvo preso en el ex Penal. Por gestiones del premio Nobel, Adolfo Pérez, España fue recluido en un cuartel del Ejército. Escribió un libro. Vive exiliado en Europa.

¿Qué le motivó a hablar a España? Restrepo responde que él se convirtió al cristianismo y su madre le animó.

El enlace para que España hablase fue el doctor Méntor Poveda, en cuya oficina del edificio Benalcázar 1000 hubo  la primera reunión.

Sin embargo,  el apoyo del general colombiano Miguel Massa Márquez, principal del DAS, fue importante.

Restrepo lo recuerda como un oficial  profesional e inteligente. Tampoco olvida a Benjamín Castro Soche, uno de los agentes  del DAS.

En un café de Bogotá, Restrepo se reunió con los agentes norteños. Ellos ya tenían el informe, pero lo dieron a Cancillería de su país. Lo leyeron. Restrepo fue un rato  al baño y anotó en una libreta  los nombres , fechas, sitios...

La Policía ecuatoriana -dice- desde el inicio quiso ocultar todo, incluso con un informe de 3000 folios en el que señalaba que los chicos murieron en un accidente. A finales de 1994 fueron condenados a 16 años, como autores, el sargento Guillermo Llerena (hoy vive en Cayambe) y el agente Camilo Badillo (es activista minero en Echeandía). Cómplices (8 años): la subteniente Doris Morán, el coronel Trajano Barrionuevo y el teniente Juan  Sosa; encubridor (4 años): el general Gilberto Molina. Todos, libres por la ley del 2x1. 

Luis Saavedra empezó su trabajo en la defensa de los DD.HH.  por  una experiencia personal. El 9 de noviembre de 1990 enfrentó la desaparición de su amigo, el reconocido escritor Gustavo Garzón Guzmán. Luego ingresó a la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos, Inredh, donde hasta hoy dedica sus esfuerzos  por el respeto a los derechos humanos.

Al recordar algunos de los casos más impactantes habla de la masacre de Aztra, durante la última  dictadura militar. Ya en la democracia menciona los casos  de la presidencia de León Febres Cordero:  los hermanos Restrepo,  Consuelo Benavides, los asesinatos y desapariciones de militantes  de Alfaro Vive y Montoneras Patria Libre.

‘La lucha por buscar a nuestros hijos  fue un acto de  amor’
La vida de Pedro Restrepo dio un giro  cuando sus hijos desaparecieron

Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy desaparecieron el 8 de enero de 1988, en las postrimerías del gobierno del ingeniero León Febres Cordero. Han pasado 21 años y siete meses de su ausencia y su recuerdo está intacto. Eran  chicos buenos, inteligentes, estudiosos.

Santiago había empezado sus estudios en Medicina en la Universidad Central. Tenía apenas 17 años. Y Pedro, 14 (era alumno del Ecuatoriano-Suizo).

El día en que fueron capturados por la Policía iban al aeropuerto a despedir a su amigo, el ‘Pollo’ Pazmiño, quien cumplió 38 años, vive en EE.UU. y hace poco nos visitó.

Luz Elena y yo viajamos  a San Jacinto, Manabí. Volvimos en la tarde de domingo y empezamos   una búsqueda incansable que se prolonga hasta hoy. Mi vida cambió . Yo vine a Ecuador en 1969 (tenía 26 años) como asesor de la fábrica La Internacional. Estudié ingeniería mecánica en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Asesoré a varias empresas. Hoy tengo  66 años. Dejé todo  por buscar a mis hijos, fue un acto de amor. Desde el inicio la Policía, y su  representante  Doris Morán, nos engañaron. Recorrimos tanto el país en busca de pistas. En diciembre de 1988 denunciamos todo al periodista Diego Oquendo, de radio Visión, luego la prensa se hizo eco. En marzo de 1989 empezamos los plantones (Restrepo luce más delgado, un poco cansado, pero firme). El 8 de enero de 1990, en el segundo aniversario, varios embajadores fueron al saludar al presidente Rodrigo Borja. Nosotros protestábamos. La idea de Ecuador, isla de paz, se diluyó. Borja nombró una comisión   internacional, por la presión: en agosto de 1991 concluyó que la Policía fue culpable. El testimonio del sargento Hugo España, el carcelero, antes del informe de la  comisión, fue providencial. Por él llegamos a la verdad.

EL COMERCIO lo  dijo...

La profesora Benavides fue asesinada
Un capitán de la Marina fue acusado, sigue prófugo

El 4 de diciembre de 1985, la profesora Consuelo Benavides Cevallos fue arrestada y detenida, torturada y asesinada por agentes del la Infantería Naval Ecuatoriana en Quinindé, provincia de Esmeraldas.

Fue mantenida clandestinamente, sin una orden, autorización o supervisión judicial para fines de investigación por presuntas actividades subversivas ligadas al grupo Alfaro Vive Carajo. El 13 de diciembre de 1985 fue encontrado su cadáver en la parroquia Rocafuerte, cantón Esmeraldas.

Los agentes del Estado implicados y las instituciones del Gobierno a las que estaban vinculados emprendieron una campaña sistemática para negar estos delitos y rechazar la responsabilidad del Estado.

A través de los esfuerzos de la familia Benavides y de la Comisión de Investigación Multipartidista designada por el Congreso Nacional, estos delitos salieron a la luz tres años después de los hechos, y el cuerpo de Consuelo Benavides fue ubicado e identificado.

El principal implicado fue el capitán de corbeta  Fausto Morales. En agosto de 1994 fue capturado, antes opuso resistencia y fue herido en un brazo. Preso en la Policía Militar Ministerial huyó pronto. No se sabe su paradero. Fue el segundo crimen reconocido como de Estado.

A finales de los 80 la paz se alteró
Caso Restrepo fue reconocido como crimen de Estado

El caso Restrepo sentó un precedente jurídico de primer orden en Ecuador y en América Latina. La causa: en febrero de 1998, la Corte Interamericana de Justicia, de la OEA, reconoció el caso como crimen de Estado.

Aquel histórico fallo representó un triunfo para la familia Restrepo y para los defensores de los derechos humanos que los acompañaron en su dolorosa  e infatigable  búsqueda.

En 1998 Pedro Restrepo viajó a Washington, donde está la sede de la de la Corte. La Procuraduría General del Estado envió dos abogados, quienes se acogieron a un acuerdo amistoso propuesto por  la Corte de la OEA y a una indemnización. Pedro Restrepo sostiene  que el fallo marcó un hito importante para el país, ya que se reconoció que además de los policías que no cumplieron con su deber ético y moral  hubo una sistemática política represiva definida por los gobernantes de esos años. Con profunda convicción, Pedro Restrepo acepta que hubo malos policías, los brazos ejecutores, dice, de una política impuesta por el ex presidente León Febres Cordero. 

“En esa situación de miedo, de temor, de desazón, dos inocentes niños, mis hijos, fueron secuestrados y desaparecidos”. El  padre de los chicos confiesa que si hubiese existido un clima de paz y de  respeto sus hijos estarían vivos.

El caso Baque  conmovió en Manabí
Otro hecho de abuso policial hubo en Portoviejo

El 8 de febrero de 1999, Segundo Chango Olquera circulaba  por las calles del cantón Olmedo, en Manabí. Él era sargento segundo de la Policía y ese día recibió varios disparos y murió. Las primeras investigaciones policiales apuntaron a que el asesino podía ser  Pedro Jaramillo.

Tres días después, el 11 de febrero, Pedro Baque, un joven manabita de 23 años, campeón nacional de taekowndo y motocrosista, circulaba por el sector El Guabito, en Portoviejo, en su moto Kawasaki. Le acompañaban como pasajeros los hermanos Carlos y Pedro Jaramillo Mera. A eso de las 19:30 una camioneta Ford, roja, los interceptó. De ella se bajaron 8 policías vestidos de civil. Baque los distinguió, pues ellos llevaban las patrullas al taller de su padre. Además,  Pedro Jaramillo conocía  a uno de ellos, el policía Francisco Indio Tumbaco. Según  Baque y la esposa de Pedro Jaramillo, este saludó: “Qué pasa mi cabo Indio”, y este le respondió que se callara, lo insultó.

 Los policías los llevaron a un descampado por la zona de El Guabito y dispararon a los tres. Los hermanos Jaramillo murieron y Baque sobrevivió para contar el hecho. Herido logró llegar a la carretera y otros policías, de Jaramijó, lo rescataron. Amenazado de muerte vive protegido hasta hoy por militares de la FAE. Su vida cambió.

1999-2009 Cinco hechos que sacudieron al país en  años recientes 
 
2 de septiembre  1985
Un comando militar entró a la casa donde estaba secuestrado el banquero Nahim Isaías. Los uniformados mataron a cuatro guerrilleros de AVC  de Ecuador y M19 de Colombia. El informe de aquel día: los secuestradores habían disparado a Isaías momentos antes.

 28 de octubre de 1986
El ministro de Gobierno, Luis Robles, confirmó la muerte del jefe máximo de AVC, Arturo  Jarrín Jarrín, en un enfrentamiento con agentes del SIC, en Carcelén.  Sin embargo,  se dice que su muerte se produjo en Panamá, y que la versión oficial fue un montaje para ocultar el posible asesinato previo.
 
9 de noviembre 1990
El escritor Gustavo Garzón  estuvo hasta pasadas las 02:00 en Son Candela, un bar en la Carrión y Reina Victoria, en Quito. Esa noche le dijo a un amigo que sabía que lo estaban siguiendo. Desde entonces no se supo más de él. Las autoridades hablaban de una posible vinculación de Garzón con movimientos subversivos de Colombia, pues fue miembro de Montoneros Patria Libre, pero sus amigos y familiares creen que fue desaparecido por las fuerzas del orden.

11 de febrero de 1999
Pedro Baque fue rescatado por policías que pasaban por Palma Cristi, en la vía Jipijapa-Portoviejo. Entre otras heridas, tenía las de siete disparos. Los policías que lo hirieron lo creyeron muerto. Pero,  al recuperarse, Baque contó cómo ocurrió el asesinato de los hermanos  Pedro y Carlos Jaramillo Mera.

6 de enero de 2007
Se halló el cadáver de Paúl Guañuna, de 17 años, en una quebrada  de Zámbiza. Efectivos policiales lo detuvieron tras encontrarlo pintando un grafiti con dos amigos. Se alegó suicidio, pero su cuerpo tenía señales de tortura. El cabo Claudio Chicaiza y el policía Eduardo Cruz fueron hallados culpables del asesinato del joven Paúl.

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