16 de enero de 2020 00:00

230 personas combaten incendio forestal en el cerro Casitagua

Una de las dificultades que encuentran los bomberos para combatir las llamas en el volcán Casitagua es la agreste topografía del lugar. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Una de las dificultades que encuentran los bomberos para combatir las llamas en el volcán Casitagua es la agreste topografía del lugar. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome y
Diego Bravo. (I)

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Nunca antes el Casitagua había sido afectado por un incendio forestal tan agresivo como el que empezó a las 10:00 del martes, y que hasta las 17:50 de este miércoles 15 de enero del 2020  aún no podía ser controlado. Se conoce que son más de 100 las hectáreas incineradas y que la fuerza del viento y las condiciones climáticas avivan las llamas.

El Casitagua es un volcán ubicado cerca de Pomasqui, en el occidente de Quito. Es una cadena montañosa que usualmente luce seca y polvorienta y que en sus faldas acoge a un poblado. A medio kilómetro del incendio atraviesa un oleoducto y hay torres de alta tensión, pero hasta la tarde de ayer no estaban en riesgo.

Así lo indicó el alcalde Jorge Yunda, desde el Grupo de Seguridad del Comité de Operaciones de Emergencia que se instaló en un establecimiento educativo de la zona para monitorear la situación y coordinar las acciones.

La reacción del Cuerpo de Bomberos fue inmediata. El incendio se alertó a las 10:00. El primer helicóptero despegó apenas cinco minutos después y los Bomberos de San Antonio de Pichincha lograron llegar al sitio a los 20 minutos, pero no lograron controlar el incendio, principalmente por las ráfagas de viento. El fuego se propagó en minutos.

Toda la noche y madrugada, un resplandor rojo alertó al norte de la ciudad de la intensidad de las llamas. En la mañana, el humo se expandió y cubrió el cielo con una espesa nube café. Desde las 05:00, personal de Bomberos y cuatro aeronaves trabajaron para controlar el fuego, sin lograrlo.

La emergencia convocó al vicepresidente Otto Sonnenholzner y a la ministra de Gestión de Riesgos, Alexandra Ocles, quienes aseguraron que están trabajando, en coordinación con las autoridades municipales, para combatir la emergencia. Yunda señaló que de ser necesario se convocará a cuerpos de bomberos de otros cantones o de otros países, con experiencia en incendios forestales.

El incendio del cerro Casitagua ha consumido entre 250 y 300 hectáreas de vegetación desde que comenzó a las 10:15 del martes 14 de enero del 2020. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El Municipio incluso convocó a un grupo de veterinarios especializados en fauna silvestre para atender a los conejos, zarigüeyas y otros animales que pueden resultar afectados. El concejal y experto en aves Juan Manuel Carrión señaló que este incendio es una catástrofe ecológica. Con las llamas se pierde la cobertura boscosa del matorral de bosque

seco andino, que es muy particular. Hay algarrobos, bromelias, matorrales pequeños y una fauna asociada de reptiles, aves y mamíferos.


El intenso olor a humo se podía percibir ayer hasta Cotocollao. En la zona cercana a las llamas hubo más de 40°C. La Secretaría del Ambiente indicó que debido al incendio, los niveles de material particulado PM10 se encuentran elevados en esta zona. Las emisiones de compuestos orgánicos volátiles sumadas a los altos niveles de radiación UV podrían generar concentraciones de ozono en

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El ozono puede provocar tos, irritaciones en la faringe y ojos, dificultades respiratorias como garganta seca, en especial en personas que padecen asma, rinitis, enfermedades crónicas respiratorias y alergias.

Para el neumólogo Víctor Martínez, la exposición a largo plazo a este tipo de situaciones origina afectaciones a la salud. Las principales son ardor y resequedad en los ojos, estornudos, secreciones, picazón en la piel expuesta, resequedad de fosas nasales y labios.

El médico recomienda no realizar actividades al aire libre, como ir al parque, practicar deportes, trotar, ir en bicicleta... debido a las condiciones climatológicas actuales. Si por necesidad debe salir, utilice gafas, protector solar y mascarilla. Se debe proteger la nariz y la boca con pañuelos o bufandas y cubrir los ojos y las vías respiratorias.

Pese a la desgracia, también hay solidaridad. En Santa Clara de Pomasqui, la mañana de ayer los vecinos recolectaban agua y víveres para repartir a los bomberos. Las inmediaciones de este barrio, donde viven 70 personas, se encuentran a medio kilómetro del incendio.

Desde temprano, los moradores estaban preocupados porque las llamas se acercaban rápidamente. Apenas una estrecha quebrada con vegetación les separa del incendio.

“Siento miedo por mi casa, toda la noche escuchamos cómo el incendio consumió la vegetación, imposible dormir así”, señaló María Robledo. Cuenta que en la zona hay pavas, pájaros, serpientes, conejos silvestres y lobos que se encuentran en peligro.

Hasta las 16:00 de ayer no había afectaciones a viviendas ni al poblado. Sin embargo, se desplegó un equipo de bomberos con autobombas, para que custodie las casas cercanas a la loma y para que monitoree la situación y cualquier decisión sea tomada a tiempo.

El comandante del Cuerpo de Bomberos, Esteban Cárdenas, informó que una persona fue detenida por presunta responsabilidad del incendio forestal. Sin embargo, horas después fue puesto en libertad, al parecer por falta de pruebas.

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