29 de abril de 2019 15:48

La muerte de Carolina fue provocada, no ‘natural’ como concluyó la Dinased

El informe de exhumación de Carolina, que se realizó el 18 de marzo del 2019, a siete meses de su muerte, reveló que su muerte fue provocada y no "natural", como concluyeron dos agentes de la Dinased. Foto: EL COMERCIO

El 18 de marzo del 2019 se realizó la exhumación del cadáver de Carolina (foto), siete meses después de su muerte. La segunda autopsia revela indicios de un crimen. Foto: EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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Carolina no tuvo una “muerte natural”, como señalaron agentes de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased) en un informe el 17 de diciembre del 2018. Tampoco perdió la vida por las causas determinadas en la primera autopsia que se práctico el 26 de agosto del 2018.

Carolina, de 15 años, fue víctima de asfixia mecánica por sofocación con la obstrucción de la respiración a través de nariz y boca. Lo confirma el informe de la exhumación de su cuerpo que se realizó el 18 de marzo del 2019, y que se ha hecho público este 29 de abril del 2019, a ocho meses de su muerte.

El documento, dice Milton Castillo, exabogado de la familia de la víctima, desentraña el ataque violento que sufrió Carolina, cuyo cuerpo fue hallado, abandonado en un terreno en el sector del Comité del Pueblo, en el norte de Quito, la mañana del 26 de agosto del 2018. Antes de morir, según revela el informe, la menor fue ultrajada: violada vía anal y vaginal con laceraciones en la vulva y el himen. Su cadáver tenía además hematomas en el rostro, tórax, abdomen y extremidades.

El informe de exhumación es totalmente claro en revelar que la primera autopsia no fue verídica. No era técnicamente correcto afirmar que Carolina murió a causa de una pancreatitis aguda y un edema pulmonar cuando había signos claros de asfixia mecánica en todos los órganos de la víctima, como lo señala el nuevo documento ¿Por qué el médico legista mintió?”, cuestiona Castillo.

El jurista también detalla que Carolina fue intoxicada con grandes cantidades de alcohol. El análisis del examen toxicológico post mórtem, emitido el 2 de octubre del 2018 precisó que el nivel de alcohol encontrado en el cuerpo de Carolina fue de 4,72 grados. En el informe se explica que la concentración de alcohol etílico mayor a 4 grados en el cuerpo de una persona la pone en riesgo de muerte y, como consecuencia, puede presentar hipotermia, hipoglucemia, convulsiones o parálisis respiratoria.

Al cuerpo de la víctima lo intoxicaron luego de su muerte porque no es técnicamente posible que una adolescente de 15 años con la contextura que tenía Carolina pudiese ingerir por sí sola esa cantidad de alcohol”, dice Castillo.

La intoxicación causó la pancreatitis aguda, según el informe de exhumación, pero no fue la causa de muerte. “El análisis de la intoxicación también pudo haber sido forjado para respaldar la tesis de la Dinased, que fue capaz de emitir un informe en el que aseguró que la muerte de Carolina fue natural. Por eso, es necesario corroborar la veracidad de todos los documentos”, señala el abogado.

Milton Castillo, abogado de los familiares de Carolina y David Romo. Foto: Roberto Peñafiel/ EL COMERCIO

El jurista Milton Castillo ha cuestionado el trabajo de la Dinased policial. Foto: EL COMERCIO


El informe de exhumación practicado siete meses después da cuenta de una “muerte violenta, desde el punto de vista médico legal probablemente o ciertamente homicida”.

No se hallaron líquidos o cuerpos sólidos en las vías respiratorias
, lo que descartó que su muerte hubiera sido producida por intoxicación alcohólica. El perito forense estableció que se trató de una “asfixia mecánica consecutiva”, debido “a sofocación por la obturación de sus orificios respiratorios (nariz boca)”.

Amanda (nombre protegido), madre de Carolina, clamó que su niña fue asesinada y que pudo haber sido víctima de una red de trata desde que fue notificada del hallazgo del cadáver por parte de agentes de la Dinased el 26 de agosto del 2018. En el testimonio que dio a EL COMERCIO, ella recordó que cuando vio la fotografía que los uniformados le enseñaron para que identifique a su hija, notó los signos de violencia en el cuerpo de su hija. Los agentes también recibieron un video grabado por una moradora del Comité del Pueblo en el que se veía cómo cuatro personas -un adulto y tres adolescentes- arrojaron el cuerpo de la víctima en un lote baldío.

El día anterior a su asesinato (25 de agosto), Carolina le pidió permiso a su madre para comer salchipapas con sus amigos. “Eran casi las 19:00 y le dije que no, que era tarde. Discutimos y accedí. A las 20:30 debía estar en casa. Ella me dijo ‘mami, confía en mí. No me va a pasar nada. Yo sé defenderme”, le dijo ‘La China’, como llamaba a su hija.

Meses antes a su muerte, Amanda inició una investigación por cuenta propia, pues notó que la actitud de su hija había cambiado. Ella recuerda que una tarde Carolina dejó abierta su cuenta de Facebook en casa. Cuando leyó sus conversaciones supo que Christian G., alias ‘Careniña’, la manipulaba y la inducía a consumir drogas. También dio con la existencia de Royce Ph., alias ‘El Abuelo’, un hombre extranjero de 65 años vinculado al sector petrolero en Ecuador, quien presuntamente reclutaba jóvenes para forzarlos a mantener relaciones sexuales.

Amanda intentó denunciar lo que sabía pero no contaba con representación legal. La Defensoría Pública, según su testimonio, tampoco le asignó un abogado. Ella incluso acudió a diligencias judiciales de otros casos de violencia sexual para apoyar a las víctimas pero también para que se sepa lo que sucedió con Carolina.

Pese a que la autopsia inicial sí detalló el contexto violento de la muerte de Carolina, el 17 de diciembre del 2018, cuatro meses después del asesinato de Carolina, la Dinased afirmó que en vista de que la probable causa de muerte era "natural", la institución no era la Unidad Policial que debía encargarse de la investigación. La Dinased se deslindó del caso y señaló que debía oficiarse a la Fiscalía de Violencia de Género para que se investigue la violación, documentada en la autopsia.

Amanda quería respuestas. El pasado 20 de febrero del 2019, cuando se realizó la primera audiencia del caso de Carolina, la madre escuchó la versión de Cathy (nombre protegido), una adolescente que aparece. Cathy contó que ese domingo 26 de agostoalias ‘Careniña’ la llamó. Ella tomó un taxi e ingresó a la casa. “Ella dijo que cuando llegó, vio a Carolina tendida en el piso. Cuando se agachó para darle los primeros auxilios, notó que todavía tenía pulso, que mi hija todavía estaba viva. Vio sangre en su oído y su labio lastimado”, recordó Amanda.

Siete meses después de la muerte de Carolina, la madre hizo público su caso el 12 de marzo del 2019 y las investigaciones comenzaron a avanzar.

Por el caso de Carolina, la Fiscalía abrió tres procesos penales. El primero corresponde a la investigación por delito de violación con muerte (inciso final del artículo 171 del Código Orgánico Integral Penal). Cuatro personas están siendo procesadas: Jonathan P. (alias ‘Dedos’), Víctor Ch., y Christian G. (alias ‘Careniña’), quien presuntamente sería el principal reclutador de adolescentes al suministrarles drogas y dinero bajo las órdenes del estadounidense Royce Ph. y un adolescente llamado Anthony.

Dos personas son procesadas por presunto delito de trata de personas con fines de explotación sexual (inciso tercero del artículo 91 del COIP): Christian G, alias ‘Careniña’ y Royce Ph., alias ‘El Abuelo’, quien, según la Fiscalía, sería el cabecilla de una presunta red de trata con fines de explotación sexual, tras comprobarse que menores de edad llegaban hasta el departamento que él rentaba en el sector del Quito Tenis, en el norte de Quito.

‘Careniña’ permanece en prisión preventiva en la cárcel (CDP) de El Inca. El 15 de abril del 2019, la jueza Irene Pérez revocó el arresto domiciliario de Royce P., un estadounidense de 65 años (tercera edad), y ordenó su prisión preventiva, con una orden para que sea trasladado a una cárcel, pues desde el 27 de marzo, Royce P. estuvo retenido en la Unidad de Flagrancia, en el centronorte de Quito.

La Fiscalía también investiga a las dos adolescentes que ayudaron a arrojar al cuerpo de Carolina por fraude procesal, inciso segundo del artículo 272 del COIP, que configura al encubrimiento. Castillo dice que las adolescentes también deberían ser investigadas como cómplices, pues, según sus relatos, “ellas llevaron la ropa de la chica y ayudaron a lavar el cuerpo. Una de ellas reveló que cuando llegó a la casa de ‘Careniña’, una pareja se estaba besando, mientras Carolina todavía estaba con vida, ¿Por qué no llamaron a la Policía”, cuestiona Castillo.

Como parte de las medidas sustitutivas al internamiento preventivo, por ser menores de edad, confirmó Castillo, las adolescentes deben permanecer en su hogar y tienen prohibida la salida del país.

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