9 de noviembre de 2018 17:41

Cancillería restituyó simbólicamente al servicio exterior a Manuel Muñoz Borrero, quien salvó la vida de ciudadanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial

Foto: Andrés García / EL COMERCIO

Manuel Muñoz Borrero fue restituido simbólicamente al servicio exterior ecuatoriano. Foto: Andrés García / EL COMERCIO

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Andrés García

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El Ministerio de Relaciones Exteriores restituyó simbólicamente a Manuel Antonio Muñoz Borrero al servicio exterior ecuatoriano. Este viernes, 9 de noviembre del 2018, el canciller José Valencia firmó el Acuerdo Ministerial que le devolvió a Muñoz Borrero el grado de cónsul. Esa designación le fue revocada en 1942, por el entonces presidente Carlos Alberto Arroyo del Río.

Manuel Muñoz Borrero fue cónsul del Ecuador en Estocolmo, Suecia, desde 1930. Mientras cumplía sus funciones diplomáticas estalló la Segunda Guerra Mundial en Europa. Durante ese conflicto bélico, Muñoz Borrero salvó la vida de más de cien ciudadanos judíos, al otorgarles pasaportes humanitarios para que se salven del régimen Nazi, encabezado por Adolfo Hitler.

A comienzos de 1942, antes de la ruptura de relaciones diplomáticas de Ecuador con Alemania, Muñoz Borrero continuó emitiendo pasaportes por su cuenta, con fines humanitarios. Cuando las autoridades ecuatorianas de la época descubrieron que el cónsul de Estocolmo emitió los documentos, lo cesaron de sus funciones y no volvió a ejercer cargos diplomáticos.

El canciller José Valencia resaltó la labor del cónsul como defensor de los derechos humanos, al salvar la vida de personas judías aún a costa de su bienestar personal y de su familia. Además, presentó “excusas a los familiares y amigos del cónsul, por la injusta decisión de cancelar su designación”.

Esteban Coello
, nieto de Manuel Muñoz Borrero, agradeció el gesto de la Cancillería y recordó que su abuelo recibió el reconocimiento “Justo entre las Naciones”, por el Estado de Israel, en el 2011. “Su gigantesca obra pasó en silencio. No fue sino hasta que una sobreviviente del holocausto contó que se salvó gracias a un pasaporte emitido por el cónsul de Estocolmo, cuando varios historiadores desempolvaron su vida”.

Al finalizar el evento, se sembró un árbol de algarrobo en el jardín del Palacio de Najas, sede de la Cancillería. La restitución al servicio exterior de Manuel Muñoz Borrero, coincide con los 80 años de la “Noche de los Cristales Rotos”, fecha en la que se inició la persecución a los ciudadanos judíos.

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