15 de febrero de 2018 15:25

El cáncer infantil tiene un 70% de probabilidades de cura, si se detecta tempranamente

En el hospital de Solca de Guayaquil se realizó un agasajo por el Día Internacional del Cáncer Infantil

En el hospital de Solca en Guayaquil se realizó un agasajo por el Día Internacional del Cáncer Infantil. Foto: Elena Paucar/ EL COMERCIO

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Elena Paucar

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El rostro sonriente de Ismael recorrió los pasillos de Solca, en Guayaquil. El niño de 3 años fue diagnosticado con leucemia cuando apenas tenía un año y medio. Su padre, Stallin De la Cruz, recuerda que la fiebre no paraba y su piel tomó un extraño tono verdoso.

“No sabíamos lo que tenía. Somos de Quinindé, en Esmeraldas, y empezamos un recorrido por varios hospitales públicos en provincias cercanas”, cuenta el padre.

La leucemia es uno de los tipos de cáncer que afecta más frecuentemente a los niños. Los linfomas y los tumores del sistema nervioso central son otras de las primeras causas, como explica el doctor Luis Espín, jefe del servicio de Oncopediatría del hospital de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (Solca), en Guayaquil.

“El cáncer en niños no se puede prevenir. Hay que hace un diagnóstico precoz, a través de frecuentes controles pediátricos. Si hay algún síntoma no es bueno automedicarlos; hay que acudir de inmediato al médico”, aconseja el especialista.

Cada 15 de febrero se recuerda el Día Internacional del Cáncer Infantil. La mañana de este jueves, los pequeños sobrevivientes de Solca recibieron un agasajo. Los niños acudieron con sus padres y se reencontraron con sus médicos y enfermeras en una fiesta de gala.

Jazmín casi no recuerda las largas estadías en el hospital. Al igual que Ismael, tenía un año y medio cuando le detectaron un nefroblastoma, un tumor maligno en el riñón izquierdo. El órgano fue extirpado después de 33 sesiones de quimioterapia.

“El momento más duro fue el diagnóstico. Pensé que moriría”, recuerda Sonia Mejía, su madre. Ahora Jazmín tiene 11 años y solo acude a controles periódicos.

El doctor Espín asegura que si el cáncer se detecta tempranamente hay un 70% de probabilidades de cura. “Es un porcentaje mucho más alto que en los adultos”. Las estadísticas globales hablan de hasta un 80%.

Mishell
es una muestra de aquello. A sus 12 años, un intenso dolor en el vientre fue el inicio de un largo tratamiento. “Pensamos que era peritonitis, pero en realidad era un tumor maligno en el ovario”, cuenta su mamá, Lidia Jaime.

Pese a las quimioterapias, Mishell continuó el colegio. Perdió el cabello y ese fue uno de los procesos más duros que recuerda su madre.

“Ella usaba una peluca para superar esa etapa. En el colegio hubo burlas y tuve que cambiarla. Para nosotras lo difícil no fue el tratamiento, sino la sociedad y el impacto psicológico”. Ahora Mishell tiene 21 años, estudia Administración de Empresas y tiene una vida normal.

El cáncer infantil representa entre un 0,5% y un 4,6% de la carga total de morbilidad por esta enfermedad. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las tasas mundiales de incidencia oscilan entre 50 y 200 casos por cada millón de niños.

Tras recorrer varios hospitales, el pequeño Ismael finalmente tuvo un diagnóstico. “En algunos sitios solo lo hidrataban y luego hicieron unas transfusiones. No le habían hecho los exámenes adecuados para determinar que tenía leucemía”. Después de casi dos meses supieron cuál era el origen de sus síntomas y desde entonces pasó a una lista de espera para un trasplante de médula ósea.

Xavier, otro pequeño, empezó su lucha contra la leucemia en el 2014. Miriam Macías, su mamá, explica que asisten a consultas médicas mensuales. “A veces bajan sus defensas y se pone un poco mal. Pero con la ayuda de Dios seguiremos adelante”.

Los pacientes de cáncer pediátrico permanecen en controles hasta los 18 años. Los especialistas aconsejan a los padres mantener la higiene en casa y una buena alimentación para no afectar su debilitado sistema inmunológico.

Alexandra Silva está pendiente de la dieta de su hijo Isaac. El niño de 7 años está en tratamiento desde el 2016. “Ellos son niños normales, solo que tenemos un poco más de cuidado para que todo marche bien en el tratamiento”, dice la mamá.

Ahora el pequeño está en el mes 15 de mantenimiento, con quimioterapias cada tres meses. Su rostro refleja esperanza y su sonrisa ha logrado opacar a la enfermedad, que sigue menguando.

Stallin, en cambio, lleva la sonrisa de su hijo junto al corazón. Ismael no logró llegar al agasajo de hoy, pero su padre llevó su foto grabada en su camiseta, como un recuerdo.

Después de dos meses en espera, el niño no resistió más su batalla. “El Gobierno debe invertir más en salud; y no solo en infraestructura, sino en medicamentos y en más médicos capacitados. Hoy fue mi hijo, mañana puede ser otro pequeño”.

Cada año, Solca Guayaquil registra 240 casos nuevos de cáncer infantil. Eso representa dos niños con cáncer, cada día.

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