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En el campo también hay héroes durante la pandemia en Ecuador

Juan Agualongo coloca el brócoli en un camión para llevarlo a Quito. Foto: Fabián Maisanche / EL COMERCIO

Juan Agualongo coloca el brócoli en un camión para llevarlo a Quito. Foto: Fabián Maisanche / EL COMERCIO

Carmen Ronquillo cosecha cebolla paiteña en su propiedad de Izamba, en Ambato. Fotos: Fabián Maisanche / EL COMERCIO

Las tareas del campo en Tungurahua se cumplen casi con normalidad, pese a que la comercialización de productos en los mercados es irregular.

También, el 20% de los agricultores de los nueve cantones de la provincia dejó de labrar la tierra como medida de protección ante el covid-19, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El resto siembra, riega y cosecha legumbres, hortalizas, frutas y otros productos para comercializarlos en la ciudad o venderlos en forma directa a los compradores que llegan especialmente de Quito.

Para la venta de lechuga, zanahoria, brócoli, cebolla colorada, manzanilla, hierbas, papas, remolacha y demás alimentos, los agricultores utilizan mascarillas y guantes. También los compradores entraron en esa dinámica de comercialización para evitar una contaminación de los alimentos y personas.

Juan Agualongo coloca el brócoli en un camión para llevarlo a Quito.

“Estamos trabajando, no podemos descuidarnos de las siembras de col, lechuga y los invernaderos de tomate, que debemos regar; porque se secarían y todo nuestro capital lo perderíamos”, cuenta Franklin Moreta, agricultor de la comunidad Yacupamba de la parroquia Izamba, en Ambato.

Él utiliza alcohol, guantes, botas y una mascarilla cuando sale de sus terrenos para vender sus productos en las afueras del Mercado Mayorista de Ambato. Se lamenta porque las ventas no son tan buenas desde hace varios días, debido a la falta de compradores.

El viernes pasado, el productor llevó 40 cartones de tomate riñón, pero vendió 30. “No hay quién compre y eso nos puede generar pérdidas, pero tenemos que seguir adelante”, dice mientras riega las lechugas con la ayuda de su esposa María Telenchana.

Dos kilómetros más adentro, en el sector Quillán Loma, está Edison Jaque. Se levantó temprano el viernes para cosechar la espinaca que entregó a un comerciante de Quito. Le ayudan su hija y su esposa. En total sacaron 10 gavetas del producto y cada una vendió en USD 4.

Este agricultor comenta que hace más de una semana dejaron de venir cuatro clientes de Guayaquil y Quito por el temor a contagiarse del coronavirus. Por esa razón, usan mascarillas y guantes en todos los procesos de cosecha y entrega.

Campesinos de Tungurahua continúan trabajando en el campo a pesar de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.

Esos productos son cargados en un camión con cajón de madera de la comerciante Nancy Chiles, quien es de Machachi.

La mujer, de 50 años, cuenta que se hizo una desinfección del camión antes de embarcar los productos. “Tenemos que tomar precauciones para evitar el covid-19, por eso estamos con mascarillas y guantes”.

Desde hace 20 años, ella compra directamente a los productores y comercializa la cosecha en el mercado de Calderón en el norte de Quito. El jueves llevó manzanilla, perejil, cilantro, remolacha, cebolla, coliflor, lechuga, tomate riñón y otros alimentos.

Darío Palate, director Distrital del MAG en Tungurahua, dice que recorrió los nueve cantones y observó que las tareas agrícolas se cumplen casi con normalidad.

“Lo importante es que los pequeños y grandes productores se protegen, por su salud y los alimentos. Se puede garantizar los productos para la distribución a escala nacional”.

En el cantón Cevallos, los 20 socios de la Asociación de Productores El Belén siguen laborando pese a que no han logrado comercializar la mora y el durazno en su totalidad.

Avelino Ramírez, presidente de la organización, comenta que hay dificultades en la venta, porque no llegaron los comerciantes de la Costa. “Seguimos regando las plantas para evitar pérdidas”.

La producción en la Costa
El sector bananero atraviesa por problemas de liquidez, debido a la emergencia sanitaria. Ecuador continúa con las exportaciones a sus principales mercados, pero registra retrasos en los pagos de sus clientes.
Lo dice José Antonio Hidalgo, presidente de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE). Según él, los retrasos impedirán cumplir sus obligaciones locales.

“Hay iliquidez desde hace unas semanas, porque el mercado internacional está deprimido. Eso arrastrará un problema al sector, se exporta, pero con restricciones propias de la emergencia”. AEBE aún no cuantifica la disminución de las exportaciones.

En el sector arrocero también hay preocupación. Los horarios del toque de queda complicaron las jornadas laborales de los agricultores, que durante el último mes se dedicaron a cosechar la gramínea, dejando de lado la siembra.
Javier Ronquillo, presidente de la Aso. de Arroceros Caídos en Santa Lucía (Guayas), cuenta que las lluvias y el toque de queda (de 14:00 a 05:00) impiden el trabajo normal.

“El problema será a futuro; como no se está sembrando, es posible que haya desabastecimiento e incremento de precios. Las piladoras tampoco trabajan a tiempo completo, tratamos de salvar el producto que está listo”, dijo Ronquillo.

Los maiceros de Pueblo Viejo, en Los Ríos, están tranquilos, pese a que la cosecha debía ser a finales de marzo e inicios de abril. A decir del productor Aurelio Zea, este tiempo servirá para que el grano tenga mejor calidad. “El problema sería que lloviera, dañaría el maíz”.