21 de June de 2009 00:00

El buscador del futuro conocerá más al internauta

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Redacción Tecnología

Si  un estudiante de medicina y un futbolista escriben  ‘lesiones cerebrales’ en un motor de búsqueda, lo más probable es que el primer resultado que obtengan sea: Lesión muscular-Wikipedia, la enciclopedia libre.

Al deportista quizás  le servirán los datos desplegados, porque no busca información especializada, pero ¿qué ocurrirá con el estudiante, cuyo  interés es otro?
Estas plataformas   están diseñadas para entregar  contenidos parecidos, aunque ambos tengan intereses dispares.

Lo que interesa ahora,  en función de brindar mejores resultados, es lo que  cibernauta  indaga en la Web, cada vez que accede a  ella; esa  es la  información que    define sus intereses.

Por eso, Vinton Cerf, el ‘padre’ de Internet’ acertó al señalar  que “los próximos buscadores nos conocerán mejor que lo que nosotros nos conocemos”. 

Eso significa que serán  capaces   de aprender el itinerario de búsqueda de cada persona (lo que consulta más) para indagar en qué información encaja más con su solicitud.

El otro gran reto es diseñar una plataforma de búsqueda que reaccione de forma correcta ante el sentido figurado de un término y que no obligue al usuario a precisar todas las condiciones de búsqueda.

Para Graciela Burbano, fiel usuaria de Google, sería ideal disponer de una herramienta que procese el requerimiento planteado como si dijera: “Ya comprendo lo que quieres decirme”.
Esta profesora precisa, además, que cuando hace una búsqueda no tiene claro qué palabra exactamente generará el resultado requerido.

Si un usuario escribe la palabra Ramstein, el buscador difícilmente sabrá establecer con claridad si lo que indaga el cibernauta es un grupo de música, una región o  una canción.
Marco Jarrín, ingeniero en Sistemas, apunta   que  para personalizar la entrega de datos, los especialistas se basarán   en varios parámetros.  Uno de ellos es la dirección IP de la computadora, desde la cual se efectúa la búsqueda.

En ese caso hablaríamos de una personalización geográfica, es decir,  alguien que está en México y busca la palabra águilas probablemente obtendrá información sobre un equipo de fútbol. No será igual si un usuario en Ecuador busca la misma palabra. Para Jarrín,   la  Web semántica - la siguiente versión de las herramientas  actuales-    tendrá estas  características.   

Se necesitará   el apoyo de sistemas que   procesen la información y   la analicen. “De seguro emplearán la lógica    matemática para  realizar, de forma automática,  deducciones que permitan obtener los datos  que el cibernauta demanda”.

La otra manera de lograrlo es a través de los enlaces. Por ejemplo, si dos   páginas son consultadas por la misma persona, en un período de tiempo,  el hipervínculo existente entre ellas alcanzara un peso más importante.

Este será un parámetro más para dar mayor prioridad a  la información que indaga.

Diseñar una plataforma con estas  características es factible, tanto que hace un mes se anunció el   buscador Wolfram Alpha (www.wolframalpha.com) .

Los creadores de  esta herramienta, cuyo desarrollo tomó  cerca de siete años,     afirman que   ser algo diferente a los buscadores tradicionales. Ellos   lo llaman un centro de conocimiento, cuyo principal propósito  será  calcular la respuesta a las preguntas que el usuario le haga.

De alguna manera, entenderá de mejor manera las inquietudes que formule el cibernauta.

Los usuarios de los buscadores actuales, como Google,    han  comprendido que estas herramientas  no  pueden limitarse  a indexar la   información y presentarla según su relevancia.

Saben que es necesario    dar un paso más     para aproximarse       a la Web de la siguiente generación. 

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