13 de agosto de 2020 00:00

Nexo de Bucaram con los ciudadanos israelíes se rastrea desde mayo del 2020

Elsa Bucaram, hermana de Abdalá, reclama a los policías porque le impidieron pasar. Foto: EL COMERCIO

Elsa Bucaram, hermana de Abdalá, reclama a los policías porque le impidieron pasar. Foto: EL COMERCIO

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Fernando Medina

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El día apenas comenzaba y el expresidente Abdalá Bucaram fue hallado en su habitación. Policías armados incursionaron en su casa y uno de ellos lo apuntó con un fusil.

El uniformado tomó parte del operativo que se montó para detener al exjefe de Estado.

Envuelto en una manta, Bucaram se levantó y alzó las manos. Esos momentos fueron captados y transmitidos en televisión. Eran las 06:38.

10 minutos después, la Fiscalía informó oficialmente sobre la captura y dijo que es investigado por un presunto delito de delincuencia organizada.
Según la entidad, este proceso fue abierto en mayo pasado y busca identificar la relación que Bucaram tenía con los ciudadanos israelíes Shy Dahan y Oren Sheinman, que fueron atacados en la Penitenciaría.

El arresto se produjo un día después de que Bucaram admitiera públicamente que mantuvo conversaciones con Dahan, asesinado el sábado.

Para la ministra de Gobierno, María Paula Romo, este proceso también tiene relación con ese crimen. “El delito que se investiga estará relacionado con la muerte de un ciudadano israelí que estaba privado de libertad en la Penitenciaría”.

Con esta nueva imputación, el expresidente suma un tercer proceso judicial en su contra. Lo mismo ocurre con su hijo mayor, Jacobo. Él también es señalado en este caso y ayer 12 de agosto del 2020 se conoció que se emitió una nueva boleta de detención.

Además, otros dos hijos de Bucaram enfrentan procesos legales.

La Policía aún no ubica a Jacobo Bucaram, pero dice que ya tiene establecido un cerco para su captura.

La relación de Jacobo con los israelíes se origina cuando los extranjeros, quienes fueron procesados por uso de documentos falsos, afirmaron en la Fiscalía que él les entregó USD 400 000 por fármacos.

Las transacciones económicas se habrían realizado a través de transferencias bancarias y pagos en efectivo.

Hoy, en este caso también están procesados por delincuencia organizada tres miembros de la Agencia de Tránsito de Quito, señalados por entregar credenciales falsas de la DEA a los israelíes. La Fiscalía confirmó que uno de los funcionarios está detenido e irá a audiencia.

En los allanamientos ejecutados en Quito y en Guayaquil se incautaron de uniformes, documentos y celulares.

Los teléfonos irán a pericias, para recabar la información que reposa en las memorias.

Los investigadores quieren conocer más detalles de la relación entre los agentes y los israelíes con los Bucaram.

A diferencia de las otras investigaciones que reposan en contra del expresidente y de sus hijos, este nuevo expediente se dirigirá desde Quito.

Por eso, ayer la ministra Romo anunció que el exjefe de Estado sería trasladado a la capital para una audiencia de formulación de cargos. Incluso, se conoció que se dispuso un avión para transportarlo.

Hasta el cierre de esta edición, Bucaram no dejaba Guayaquil. Permanecía en el Hospital Abel Gilbert Pontón, custodiado por decenas de policías de grupos élite.

Llegó a esa casa de salud cerca de las 10:00. Alfredo Arboleda, su abogado, informó que su cliente sufrió un preinfarto.

Hasta la tarde, ese diagnóstico no fue confirmado. Luego de que se conocieran los hechos, Dalo Bucaram, otro hijo del exmandatario, rechazó la captura.

“Nuevamente allanan la casa de mi padre, maltratan a mi madre y mis sobrinos menores de edad (…) por qué este procedimiento contra una persona adulta mayor, con problemas cardíacos y un grillete”.

Dalo Bucaram está en Miami, Estados Unidos, con su esposa Gabriela Pazmiño y su hermano Michel. Los tres enfrentan cargos por un presunto delito de asociación ilícita, por venta ilegal de medicinas durante la emergencia sanitaria. En este proceso también está inmerso Jacobo Bucaram.

En ese expediente también aparecen las declaraciones de los dos israelíes atacados.

Por este hecho, la Embajada de Israel en Quito se pronunció y consideró “muy grave” que un ciudadano de ese país haya sido asesinado al interior de una cárcel. Entre tanto, Sheinman, quien aún se recupera en un hospital, pide que el Estado garantice su seguridad personal. Su defensa asegura que su vida corre peligro.

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