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Los bomberos de Guayaquil piden ser vacunados mientras siguen luchando contra el covid-19

Los equipos de voluntarios también han colaborado con el reparto de víveres, una actividad coordinada por el Municipio de Guayaquil a fines de 2020. Foto: Cortesía

Los equipos de voluntarios también han colaborado con el reparto de víveres, una actividad coordinada por el Municipio de Guayaquil a fines de 2020. Foto: Cortesía

Los paramédicos del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil atienden emergencias de la ciudad, como la de mediados de marzo de 2021 cuando se desbordó el río La Camarona en el sector de Cerecita, en la vía a la Costa. Foto: Cortesía

Casi a la mitad de su guardia de 48 horas, el paramédico Félix Sisalima ha atendido ocho emergencias; cinco fueron por problemas respiratorios.

Por su experiencia en la Alfa 1, ambulancia del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, asegura que los casos complejos de covid-19 siguen subiendo en el cantón, al punto de superar a los accidentes de tránsito.

“Si bien ya no vemos fallecidos en las calles -como al inicio de la pandemia-, los hospitales están abarrotados. La mortalidad está aumentando, ahora incluso en pacientes jóvenes de 20 a 40 años”, cuenta este sábado 17 de abril de 2021 durante una pausa a sus recorridos; la radio no había alertado nuevos pedidos de ayuda.

Atender un llamado de auxilio por covid-19 puede tomarles horas. Luego de estabilizar al paciente con cánulas de oxígeno y sueros, empieza un largo recorrido por hospitales y clínicas en busca de una cama libre.

Los equipos de voluntarios también han colaborado con el reparto de víveres, una actividad coordinada por el Municipio de Guayaquil a fines de 2020. Foto: Cortesía

Este acelerado trajín, nuevamente, los vuelve vulnerables. Muchos se contagiaron en el pico inicial -entre marzo y abril de 2020-, se recuperaron y siguieron trabajando. Ahora, pese a contar con los equipos de protección y seguir un protocolo estricto, empiezan a sufrir reinfecciones.

“Nos podemos contaminar en un respiro, pese a todas las medidas -dice Sisalima-. Estamos expuestos a la carga viral de los pacientes, en algunos muy elevada debido a las nuevas variantes del virus. Solo la vacuna es ese aliento de esperanza para tener una lucha más segura”, dice el paramédico.

Los bomberos de Guayaquil fueron convocados a la inmunización contra el SARS-CoV-2 hace más de un mes, el pasado 15 de marzo de 2021. La institución hizo el llamado a sus 2 500 miembros, entre voluntarios y remunerados, personas que no solo combaten incendios, sino que además integran equipos de rescate -algunos ayudaron tras el terremoto de Manabí, por ejemplo-, de la división forestal, de materiales peligrosos y otros repartos.

Pero el Ministerio de Salud suspendió la agenda de vacunación en la madrugada. Días antes se habían multiplicado las denuncias por personas que habían sido incluidas en los listados, sin pertenecer a los grupos prioritarios del Plan Vacunarse. El remezón obligó al cambio de autoridades del Gobierno y desde entonces los bomberos esperan por una nueva fecha.

106 paramédicos recorren la ciudad en 60 ambulancias para dar atención en primeros auxilios. En los últimos meses han aumentado las llamadas por casos complejos de covid-19. Foto: Cortesía

El pasado jueves divulgaron en sus redes sociales una campaña para pedir al presidente Lenín Moreno que sean incluidos en las fases de inmunización, que por ahora cubren a personal de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas.

“En lo que va del año 2021 hemos atendido más de 5 800 emergencias prehospitalarias. Nuestro servicio no descansa ante un virus que no se detiene”, se lee junto al video de un paramédico en el interior de una ambulancia, equipado con mascarilla, visor, casco y un sofocante traje de protección.

“Los bomberos necesitamos ser vacunados -continúa el mensaje-. Hacemos un llamado a las autoridades nacionales a comprender que somos primera línea”.

26 ambulancias recorren Guayaquil, sin descanso. 104 paramédicos dan atención en primeros auxilios.

Durante sus 18 años de servicio, Pedro Chévez no había experimentado un escenario tan caótico como el del año pasado. Aún recuerda cuando confirmó la muerte de una persona en una vivienda al norte de la ciudad. Al siguiente día hubo un nuevo llamado del mismo lugar; alguien más había fallecido.

Toda esa carga emocional aún le deja secuelas. “En cuanto siento algún síntoma, por leve que sea, trato de aislarme de mi familia unas 48 o 72 horas. En ocasiones pienso que es por el estrés de llevar a un paciente de un hospital a otro, sin encontrar cama. Entonces me duele la cabeza o la espalda, pero podría ser sicológico”.

El equipo de paramédicos recibe soporte emocional de manera continua. Y más ahora, cuando las emergencias por covid-19 registran un repunte.

En las últimas 24 horas de guardia en el cuartel 8, ubicado en Las Peñas, Chévez ya había atendido a tres pacientes con coronavirus. Ayer por la noche recorrió cuatro hospitales con una persona en estado hipoglicémico y covid positivo. Al final logró que la estabilizaran dentro de la ambulancia y tuvo que llevarla nuevamente a casa.

“Necesitamos que el ministro de Salud nos preste atención -pide el paramédico-. También somos primera línea y necesitamos la vacuna tanto como los policías, los militares y, ahora, los profesores”.