13 de octubre de 2018 00:00

Bicentenario tendrá mirador y una miniciudad

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Ana María Carvajal

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Tras cinco años de la salida de la terminal aérea del norte de Quito a Tababela, continúa la metamorfosis del antiguo aeropuerto en un gran parque.

Poco a poco, fragmentos de la capa de asfalto de un espesor promedio de 55 centímetros son reemplazados por tierra fértil. En todo el parque se siembran plantas nativas que, con el tiempo, serán jardines, humedales y bosques.

Estos sembríos tienen el objetivo de ampliar los espacios verdes en este parque y ayudar a aplacar la temperatura. Debido a la pista de asfalto, en los días soleados el calor se vuelve demasiado intenso.

Evelina Villalba disfruta del gran espacio que hay para patinar en la pista, en la que miles de vuelos aterrizaron y despegaron entre 1960 y el 2013. Para ella, a este parque le hacen falta más espacios para tomar un respiro y continuar ejercitándose. Afirma que cuando hay demasiado sol, no hay un lugar para refugiarse y el calor puede resultar agobiante.

Según los planes originales, basados en las ordenanzas emitidas en julio del 2012 y en enero del 2013, se prevé que el área esté completamente lista y equipada en el 2030. Por eso, mientras los usuarios siguen visitando los espacios ya habilitados, las obras continúan.

El estacionamiento para 500 vehículos, el nuevo Centro de Convenciones y la pista inclusiva son parte de las recientes obras que se ejecutaron dentro del parque Bicentenario. Foto. Vicente Costales / El Comercio

El estacionamiento para 500 vehículos, el nuevo Centro de Convenciones y la pista inclusiva son parte de las recientes obras que se ejecutaron dentro del parque Bicentenario. Foto. Vicente Costales / El Comercio


En la zona que colinda con la avenida Amazonas se alista el terreno para que se construya la Plaza Bienvenida, que se juntará con el bulevar. La idea es contar con un lugar más acogedor en el acceso al Centro de Convenciones, recientemente inaugurado. Se prevé que a fines de octubre esté todo a punto para iniciar su construcción.

Según Ramiro Tobar, gerente de Espacio Público de la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), el personal de la entidad y el destinado al mantenimiento del parque realizan trabajos como el retiro de estructuras de la antigua terminal aérea y la preparación del suelo. Pero la construcción de la plaza estará a cargo de una empresa externa.

Cerca están el nuevo estacionamiento con capacidad para 500 vehículos y que ya fue utilizado para una exposición de flores y para las funciones del Circo del Sol, en días pasados.

Iván Ordóñez es un usuario frecuente del Bicentenario desde que se abrió, en el 2013, pues es vecino del sector. A él le parece positivo el concepto de reemplazar el aeropuerto por un área de distracción y un pulmón para la ciudad. Según su testimonio, es constante el cuidado que los trabajadores dan a la infraestructura.

Ha sido testigo del crecimiento de las primeras plantas que se sembraron allí y de las que poco a poco van incorporándose. Ordóñez dice que sería ideal que las obras se realizaran con mayor agilidad, pero considera que la construcción de un parque de 100 hectáreas como este, requiere de un trabajo de largo plazo y de un presupuesto fluido.

El parque recibe 200 000 visitantes al mes y cuenta con una planta fija de 22 personas entre administrativos, inspectores y operativos. Allí se invierten USD 25 000 al mes.

Se sembrarán 2 000 árboles en el sector cercano a la nueva pista inclusiva para hand bike y otros deportes que practican personas con discapacidad.

Las tierras extraídas durante la construcción del túnel del Metro de Quito forman hoy una loma que será un mirador. Está junto a lo que fue la fábrica de dovelas. Desde allí se observa un amplio terreno en donde se habilitará una ciudad para niños, que se centrará en temáticas sobre educación vial. Parte del asfalto ya ha sido retirado para ese proyecto.

Denisse Chato vive por la Pisulí, en el extremo norte de la ciudad, y va con su mascota dos veces por semana. Le gusta que tenga espacio para correr e interactuar con otras mascotas. Le agrada el parque pero cree que hace falta más vigilancia, puesto que entre semana hay pocos usuarios y a veces se siente intimidada por personas en actitud sospechosa.

Entre los proyectos que constan en la ordenanza están la extensiones de las vías La Florida y Fernández Salvador. Según la Epmmop, la idea sería que estas se construyan de forma subterránea, para no afectar el espacio recreativo.

Dentro de los planes a mediano plazo está la salida de las instalaciones de la Agencia Metropolitana de Tránsito, pues son incompatibles con un espacio de esparcimiento.

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