7 de September de 2009 00:00

La basura de 3 Cabildos va a Pichalcay

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Redacción Cuenca

El plazo venció hace 20 días. Sin embargo, el municipio del cantón azuayo de Guachapala seguía echando más de ocho toneladas de basura semanales en el sector de Monjas, a orillas del río Paute. Desde anteayer lo hace en el relleno  de Pichalcay, en Cuenca.



La maquinaria
Los recursos  que ingresan a la EMAC por permitir a tres municipios que depositen la basura en el relleno de Cuenca se utilizan en la adquisición de maquinaria.
De los 25 recolectores   en servicio, cada semana se paran unos cuatro por daños. Estos ya terminaron su vida útil. La nueva administración tiene pensado de a poco ir reemplazando los viejos recolectores de basura.Los conflictos por la contaminación ambiental a ese afluente vienen desde hace más de un año. Las autoridades de la Hidroeléctrica Paute y del Ministerio del Ambiente advirtieron al ex alcalde, Bolívar Castillo, sobre el daño ocasionado por esa acción y las posibles sanciones.

A más de la afectación al aire y suelo, la corriente del Paute arrastraba parte de la basura y ponía en riesgo las máquinas generadoras de energía de Hidropaute. Además, cuando se llene el embalse de la presa Mazar (en construcción) se ensancharán las márgenes del río e inundarán tierras adyacentes al afluente.

Esos efectos naturales y el impacto de la basura aumentarían la contaminación y el peligro de daños al proyecto hidroeléctrico Mazar, señaló en su informe Pablo Guzmán, de la Unidad de Gestión Ambiental de Hidropaute. Por eso, ante la falta de repuesta, el pasado 8 de mayo el Ministerio del Ambiente dio 90 días de plazo al Alcalde para que implemente un relleno sanitario.

Pero la solución temporal llegó el pasado 28 de agosto. El actual alcalde, Raúl Delgado, firmó un convenio con la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca (EMAC) para depositar la basura que generan los 8 500 habitantes, durante 18 meses.

En ese tiempo concretarán la construcción de un relleno sanitario. La EMAC tiene convenios similares con los municipios  de Sígsig y Chordeleg, al oriente del Azuay. Es que ante la falta de sitios seguros, por años, ellos también arrojaban los desperdicios en laderas del Paute. Incluso enfrentaban problemas jurídicos similares y avizoraban sanciones.

La tarde de viernes pasado llegó el primer cargamento de basura, una volqueta repleta desde Guachapala a Pichalcay, a 60 kilómetros de distancia. Mientras que desde el miércoles de la semana pasada ya se veían volquetas con el logotipo del Cabildo de Sígsig.

Estas entraban primero por un paso que les tomaba el peso, luego se dirigían al relleno sanitario. En este lugar el desperdicio se derramaba mientras una pala mecánica removía y cubría los desechos.

En la semana que concluyó, los obreros del Municipio de Guachapala recibieron asistencia técnica de la EMAC en recolección, reciclaje y disposición de  basura.

Según Diego Andrade, director de la EMAC, este convenio y otros similares firmados con Sígsig y Chordeleg no afectan la vida útil del relleno sanitario. Los tres representan el 1,5% de lo que genera Cuenca a diario (385 toneladas). El relleno fue construido hace cuatro años, a 21 kilómetros de distancia de la capital azuaya, en un área de 123 hectáreas y una vida útil estimada de 20 años.

Entre las exigencias de la EMAC están la clasificación de la basura, el pago por tonelada (ver tabulado) y que la disposición final en Pichalcay se  haga de lunes a sábado, entre 08:00 y 20:00. Los desechos peligrosos (hospitalarios) tienen otro tratamiento en otra zona. La EMAC les cobra USD 1,23 por kilo.

El alcalde Delgado precisó que es una solución emergente para frenar los daños ambientales y evitar las sanciones. Este Municipio pagará USD 12,57a la EMAC  por tonelada de basura depositada en el relleno sanitario de Pichalcay. Para ello cuentan con dos recolectores y seis obreros.

Si bien Delgado cree que esos valores podrían afectar al presupuesto municipal, considera que es una inversión por el bien común. “Por ahora no podemos cargar esos gastos al pueblo, porque en cantones pequeños como este los impuestos impactan más”.

Según Delgado, al momento trabajan en una propuesta conjunta con Chordeleg y El Pan (cantón azuayo), para el emplazamiento de un relleno sanitario en mancomunidad. Esta es una exigencia del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) para financiar proyectos de magnitud en cantones pequeños.

Los ayuntamientos azuayos de Santa Isabel y Girón ya tienen experiencia en este tema. Estos cantones mantienen un relleno sanitario en mancomunidad. Por eso en las próximas semanas darán a conocer cómo operan. Delgado  considera que mantener un proyecto conjunto   ahorra dinero y disminuye la contaminación.

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