14 de agosto de 2019 00:00

Ocho sectores de Quito se organizan contra los robos y asaltos

Decenas de moradores salen a patrullar dos veces por semana por las calles principales de La Tola, un populoso barrio ubicado en el Centro Histórico de la capital.

Decenas de moradores salen a patrullar dos veces por semana por las calles principales de La Tola, un populoso barrio ubicado en el Centro Histórico de la capital. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Diego Bravo
Redactor (I)

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Su mejor defensa es la organización comunitaria. Los vecinos de al menos ocho sectores de la capital decidieron involucrarse y recuperar los espacios públicos que estaban siendo tomados por la delincuencia.

Con marchas, vigilancias nocturnas y la colocación de letreros disuasivos, la vecindad se defiende y busca vencer el temor que los robos y asaltos generan en las calles.

Según datos del Ministerio de Gobierno, difundidos en su portal web, los asaltos a personas subieron en un 2,32% en el primer semestre de este año, en relación con el mismo período del año pasado. También se incrementaron los robos de carros, de motos y de unidades económicas. De otro lado, se redujeron la sustracción de bienes y accesorios, así como los robos a casas.

Volcarse a la calle y recorrer parques y terrenos baldíos gritando frases de unión se volvieron una estrategia para recuperar la seguridad en La Ecuatoriana, en el sur. Fernando Rea, presidente del Comité de Seguridad, indicó que una UPC es insuficiente para atender a más de 30 000 habitantes. El viernes pasado organizaron una marcha y planifican realizar frecuentemente rondas nocturnas, como sucede en La Tola, del Centro Histórico.

Los robos registrados en Quito


Allí, con chalecos naranjas de franjas reflectivas blancas, y llevando palos o bates de béisbol para defenderse, un grupo de 30 moradores se reunió el lunes pasado en el parque y recorrió los terrenos baldíos localizados junto a las escalinatas que suben desde la calle Ríos, en el playón de La Marín. Durante el recorrido desalojaron a tres indigentes.

Uno de los moradores contó que lo hacen por los asaltos y robos que ocurren en las vías, escalinatas y pasajes del sector. También por el asesinato de un joven, este 2019.

Hacen vigilancias nocturnas dos veces por semana, de forma aleatoria. Como mínimo se juntan 15 personas y usan capuchas para que no los identifiquen cuando intervienen. Se movilizan en vehículos particulares.

En San Antonio de Pichincha se prevé una marcha hoy. Su organizador, Jairo Lalaleo, manifestó que también se ha conformado una veeduría ciudadana. “La droga y la delincuencia se tomaron las calles”.

Los vecinos de Carapungo también hicieron de las marchas una bandera contra la inseguridad. La primera se realizó el pasado 6 de agosto.

La dirigente Betty Sarango pidió a la Policía que abriera nuevamente las dos UPC que fueron cerradas. No descarta que, a futuro, se conformen brigadas de vecinos que realicen vigilancias nocturnas.

Los asaltos a personas subieron 2,32% en el primer semestre de este año

Los asaltos a personas subieron 2,32% en el primer semestre de este 2019. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO


Lo mismo opina Gilbert Salazar, dirigente de Carcelén, norte de la urbe. Los vecinos organizan reuniones para llevar a cabo caminatas y fomentar la unidad comunitaria para afrontar la inseguridad.

El mismo panorama se vive en otros puntos de Quito. En el sector de la Granda Centeno se han hecho marchas de antorchas. En Tumbaco hubo una caminata de vecinos anteayer.

En el sector de Monjas Orquídeas, la gente colocó un letrero disuasivo con el mensaje: “Vecinos en acción, alto a la delincuencia, calles vigiladas”.

El general Víctor Aráus es comandante del Distrito Metropolitano. Asegura que los delitos en la capital se han reducido un 3% de forma global.

A esto se suma que hay 4 128 uniformados en 258 UPC que brindan servicio en los vecindarios, de forma permanente.

Admite que se han realizado marchas en diferentes sectores de la urbe, pero en Quito hay más de 1 000 barrios en donde el tema de la inseguridad ha sido abordado de forma coordinada. Es decir, se han reforzado los patrullajes, se han realizado asambleas comunitarias con los vecinos, etc. “Existen personas que están conformes con el servicio policial, hay brigadas barriales muy bien establecidas que nos reconocen y apoyan”.

A su juicio, el patrullaje de los vecinos sirve únicamente como apoyo y alerta. En ese sentido, si la gente detecta anomalías debe comunicarse con la Policía Nacional mediante los botones de auxilio. Reconoce que en algunos sitios faltan UPC, por lo que se realiza un estudio con base en la demanda delictiva y, a futuro, se atenderán esos pedidos.

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