11 de mayo de 2020 11:09

Las bandas modifican la venta de drogas

La Policía realizó allanamientos en Guayaquil, el jueves 7 de mayo, y detuvo a 9 personas vinculadas con el microtráfico. Foto: cortesía Policía Nacional

La Policía realizó allanamientos en Guayaquil, el jueves 7 de mayo, y detuvo a 9 personas vinculadas con el microtráfico. Foto: cortesía Policía Nacional

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Fernando Medina
Redactor (I)

La droga estaba envuelta en pequeños sobres de papel. Eran más de 15 000 dosis de marihuana, cocaína y heroína.

Toda la mercancía ilegal estaba distribuida en al menos nueve casas del centro, norte y sur de Guayaquil. Esos detalles se conocieron el 7 de mayo del 2020 cuando la Policía allanó los inmuebles y detuvo a nueve personas. Los sospechosos formaban parte de una organización delictiva dedicada a la venta de alcaloides al menudeo.

Entre los detenidos estaba alias ‘Panterita’, líder de esta red de microtráfico. Él organizaba toda la estructura delictiva desde una vivienda en el vecino cantón Durán (Guayas).

Este caso es uno de los golpes más fuertes que la Policía ha realizado durante la emergencia sanitaria a causa del covid-19. Así lo informó el jefe de Antinarcóticos de Zona 8, Darwin Sangoquiza. El oficial dialogó con este Diario y señaló que desde el 16 de marzo, que se inició el estado de excepción, la venta de droga bajó considerablemente en Guayaquil. Sin embargo, desde hace un mes, los agentes venían rastreando a bandas de microtráfico y han descubierto que poco a poco se van reactivando.

Incluso, se conoce que la emergencia sanitaria que vive el país ha generado que se modifiquen los integrantes de las bandas. Los agentes han descubierto que en sectores y barrios populares de Guayaquil y Durán existe un reclutamiento de personas para la venta de droga. Las investigaciones también revelan que las mafias buscan gente joven, que está pasando necesidades económicas durante la cuarentena. A ellos, las redes les ofrecen dinero por almacenar los cargamentos en sus viviendas y también por distribuirlos.

Otro grupo que está siendo reclutado son los consumidores dependientes. En cambio, a ellos se les entregan dosis para su consumo como parte de pago por repartir los pequeños sobres en los barrios.

Para el traslado de los cargamentos también se están usando a repartidores en motocicletas. La Policía tiene conocimiento que la droga se está camuflando con productos como alimentos y medicinas. Los sospechosos incluso están adulterando los salvoconductos para poder circular por la ciudad. También evaden las restricciones del toque de queda. Guayas es la provincia con más sanciones por incumplir estas medidas de restricción.

Datos de Antinarcóticos revelan que desde enero, la venta de droga en las calles se ha concentrado especialmente en los barrios del sur de Guayaquil, en la parroquia Pascuales y en Durán.

En este último cantón ya se han decomisado 405 113 gramos de alcaloides. Eso equivale al 78,7% del total de droga que se incautó en 668 operativos en la Zona 8 (que se completa con Guayaquil y Samborondón) en lo que va del año.

Para los agentes, la cantidad de droga es importante. A pesar de que las bandas no manejan grandes cantidades, el dinero que mueven en el negocio ilícito es desproporcionado. Por ejemplo, con las 15 000 dosis que se decomisaron el jueves pasado, los agentes calculan que fácilmente los réditos de la organización podrían alcanzar los USD 100 000, dinero suficiente para montar y mantener toda una estructura completa de acopio, distribución, transporte y seguridad.

La pandemia también generó cambios en las ganancias de las mafias. Antes, cada dosis de cocaína y marihuana se vendían en USD 2,50, pero ahora la misma cantidad se comercializa hasta en USD 5.

Los agentes de Antinarcóticos señalan que el incremento se origina porque las restricciones vehiculares que existen en el país han bloqueado a las cadenas de transporte que tenían los narcotraficantes. De allí que los pocos cargamentos que llegan se los expenden bajo una máxima seguridad.

En los últimos operativos se detectó que las redes tienen circuitos de seguridad en las casas que almacenan la droga. Los sitios son vigilados constantemente por hombres armados que están ligados a delitos como sicariatos y robos.

Los sospechosos que se dedican a estos ilícitos también se están reactivando. En especial, en sectores de gran aglomeración de personas. Esto ocurre porque en Guayaquil cada día hay mayor movimiento. Así lo indican las alertas registradas en el ECU-911. Por ejemplo, el viernes pasado se detuvo a dos hombres en Pascuales. Uno de ellos portaba una pistola y su compañero ya registraba seis detenciones anteriores por robo.

Otro hecho que llama la atención de la Policía es que los sospechosos aprovechan la emergencia para cubrirse la cara con mascarillas o telas. Esos objetos ahora son considerados como evidencias.

El viernes último, en el sector de Los Esteros, en el sur de Guayaquil, otros dos jóvenes fueron detenidos por la Policía. Ellos también tenían un revólver calibre 38 cargado y con varias municiones.

La Policía Nacional dice que nunca se dejó de controlar estos delitos durante la emergencia. De hecho, se conoce que existen grupos de Inteligencia que monitorean los barrios de la Zona 8 para detectar más actos ilícitos de esta clase.

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