15 de September de 2009 00:00

En Azuay y Manabí las clases se realizaron con normalidad

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Redacción Cuenca
 
En Azuay pesó más las amenazas del Gobierno. Las actividades educativas en la mayoría de los planteles fiscales fueron normales. Escuelas como la Miguel Ángel Estrella donde no laboraron algunos padres criticaron la medida de hecho del magisterio.

A las 07:20, con el sonido de la sirena los alumnos ingresaron a las aulas en el Fran Vicente Solano. Esto pese a que en la víspera, un grupo de estudiantes de este colegio que participó en la asamblea de la UNE provincial donde resolvieron unirse al paro indefinido.

El panorama fue el mismo en la Francisca Dávila donde se educan 548 niños, en la Ignacio Escandón (580), 3 de Noviembre (980) y en los colegios César Dávila, Benigno Malo, Daniel Córdova, Manuel J. Calle, Herlinda Toral, Manuela Garaicoa, entre otros.

Planteles como la escuela Nicolás Sojos y el colegio Antonio Ávila tuvieron argumentos particulares para suspender clases. En el primer caso, según el director Carlos Cabrera, con antelación acordaron realizar la reunión de planificación de las actividades del nuevo año lectivo.

A las 07:15, los maestros se iban concentrando en la Dirección para esa jornada de trabajo y la vez estuvieron atentos a los reportes sobre el inicio del paro, a través de los medios de comunicación. Mientras en el Antonio Ávila dispusieron el cierre del plantel por 15 días, por trabajos de remodelación.

Víctor Hugo Castro, director de la Ignacio Escandón, aclaró que no están en desacuerdo con la decisión de la UNE, pero que trabajaron ante las amenazas de
destituirlos por parte del primer Mandatario. Pero aprovechó para mencionar los ofrecimientos incumplidos.

Por ejemplo, que el Ministerio de Educación aún no contratan a los maestros que reemplazarán a los que se acogieron a la jubilación. Y tampoco les entregan las cinco partidas para los tres nuevos octanos de básica que se abrieron en esta escuela.

En cambio, en la escuela Central La Inmaculada se recibió a las niñas, pero los maestros no impartieron clases. Dedicaron la mañana para contarles a las alumnas la razón del paro adoptado. “Eso está mal porque las niñas llegan para  aprender y no para pasar el tiempo”, dijo una madre de familia.

En otros centros como la Iván Salgado y la Benigno Malo se analizaba la estrategia de trabajar hasta las 11:00, para después apoyar la medida de hecho. Por su parte, la directora provincial, María Eugenia Verdugo, señaló que solicitará un informe a los supervisores de los planteles que no laboraron para aplicar las sanciones.

Por otra parte en Manabí las actividades educativas fueron normales. Marlene Jaramillo, directora provincial de Educación dijo que en su mayoría los maestros trabajaron.

En Manta y Portoviejo, ciudades donde se concentra el 50 por ciento de la población, los educandos asistieron a los establecimientos educativos en compañía de sus padres.

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