20 de agosto de 2018 00:00

70 autobuses serán parte de la flota del Trolebús y la Ecovía

La mayor cantidad de gente que usa el servicio de la ecovía está en el tramo entre la Río Coca y las universidades, según datos del Municipio. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

La mayor cantidad de gente que usa el servicio de la ecovía está en el tramo entre la Río Coca y las universidades, según datos del Municipio. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Daniel Romero

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El corredor exclusivo de la Ecovía cuenta con 113 articulados. En promedio, de lunes a viernes, 293 000 pasajeros se movilizan en esas unidades y, según la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros, esa cantidad de vehículos no es suficiente.

En la parada Colón de la Ecovía, en el norte, al menos 20 personas pugnan por ingresar a la unidad que circula en sentido sur-norte. Son las 07:40 del jueves y como ese articulado está lleno, apenas suben cinco personas.

Mientras menos pasajeros logran ingresar más se acumulan en el andén. Alejandra Benavides es una de esas usuarias. Ella dice que las horas pico de la mañana y la tarde son las más complicadas.

70 autobuses serán parte de la flota del Trolebús y la Ecovía


“Hasta las 09:00, entre semana, esta parada luce así. Hay momentos en los que los articulados tardan mucho pero cuando llegan, vienen hasta tres de golpe. Parece que no hay una buena distribución de las frecuencias”, dice.
Con esto coincide Pilar Ordóñez, otra usuaria. Para ella, que no haya unidades a tiempo perjudica la calidad del servicio. “A veces, aun saliendo con tiempo, uno no escapa de atrasarse al trabajo porque tiene que esperar y esperar a que llegue una unidad en la que sea posible subirse”, comenta.

Mauricio Peña, gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros, explicó que, actualmente, la Ecovía tiene más demanda que capacidad para satisfacerla. Con base en ese problema y en la necesidad de renovación de la flota, el Municipio comprará 50 articulados y 20 buses eléctricos para la Ecovía y el trolebús.

41 articulados de ambos sistemas ya cumplieron su vida útil. Está previsto que estos salgan de circulación una vez que entren a operar los nuevos automotores, según Peña.

Esa nueva flota permitirá una mejor redistribución de los buses. Por ejemplo, las unidades eléctricas funcionarán en el corredor del trolebús, lo que permitirá destinar articulados y biarticulados al Corredor Oriental (Ecovía).

Para la adquisición de estos vehículos, el Concejo aprobó acceder a un financiamiento de USD 32 895 000, que se realizará directamente con la empresa que provea las unidades de transporte que adquiera el Municipio.

Esta semana, la Empresa de Transporte de Pasajeros afinará las especificaciones técnicas para lanzar el concurso internacional en busca de un proveedor. Previo a esto, esas especificaciones se enviarán al C40, Grupo de Liderazgo Climático, para avalar que el pedido se enmarque dentro de las exigencias para garantizar la disminución de los gases contaminantes.

Esto, tomando en cuenta los compromisos internacionales para que, sobre todo en el Centro, hasta el 2020 ya no circulen vehículos que funcionen con combustibles fósiles.

Peña explicó que si bien las unidades del trole funcionan con electricidad, también tienen un motor a diésel que se utiliza en diferentes ocasiones. Una de ellas es cuando se requiere de mayor esfuerzo de la máquina.

Otra de las ventajas es que con esta nueva flota se podrán reorganizar rutas y pensar en una ampliación del trolebús. El Municipio prevé que ese servicio pueda llegar hasta Calderón y Carapungo, norte de Quito, en donde, según datos del Cabildo, se registra el mayor crecimiento poblacional en la ciudad.

Este proceso de adquisición podría tardar unos seis meses. Como plazo para que las unidades estén operativas, la Empresa de Transporte de Pasajeros se ha puesto el primer cuatrimestres del 2019.

Sin embargo, el plan de renovación de la flota no se quedará ahí. En seis años, otros 46 articulados también cumplirán su vida útil. Para esto, según Peña, es importante definir un proceso que en el futuro permita concretar ese cambio de flota.

En gran medida, esto se lograría con la reestructuración de las tarifas del transporte público que la mañana de hoy (20 de agosto del 2018) entra a primer debate en el Concejo Metropolitano. De aprobarse, Peña dijo que esos ingresos permitirán reducir el subsidio municipal a esa empresa y organizar un plan para la nueva renovación.

También se prevé una disminución en la demanda de estos corredores una vez que entre en funcionamiento el metro. La Empresa Pública Metro de Quito ha informado que la entrada en funcionamiento de ese sistema está prevista para diciembre del 2019.

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