27 de diciembre de 2020 00:00

63 063 atenciones de triaje y brigadas, en cinco meses, en Quito por covid-19

En el Parque de las Diversidades, en el sur, Edison Feijó atiende a Jorge Noriega

En el Parque de las Diversidades, en el sur, Edison Feijó atiende a Jorge Noriega. Foto: Patricio Terán / El Comercio

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Daniel Romero
Redactor (I)
dromero@elcomercio.com

Cuando Eileen Orozco habla de su familia, en Riobamba, los ojos se le llenan de lágrimas. Ella es una entre 50 profesionales médicos que atienden en los puntos de triaje y brigadas móviles del Municipio de Quito, desde julio pasado. 

Orozco cuenta que el contacto con sus familiares es limitado, por vivir en provincias distintas. Sus padres y abuela son población de riesgo ante el covid-19 y no quiere exponerlos. Comenta que es un sacrificio por estar en primera línea en la emergencia sanitaria.

De acuerdo con la Secretaria de Salud del Municipio, desde el 22 de julio hasta el 21 de diciembre, en los puntos fijos y con las 34 brigadas móviles han atendido a 63 063 personas en la capital.

La labor de Orozco consiste en evaluar los síntomas, historial y posibles contactos de pacientes que llegan a la Unidad Educativa 9 de Octubre, ubicada en La Gasca (norte). Así se determina si es necesaria una prueba de detección.

La médica de 28 años trabaja en ese punto desde octubre y ha vivido de todo. “He visto cómo llega un familiar, después otro y luego uno más. Ellos mismos nos cuentan que uno de sus allegados falleció”.

El miércoles pasado, Orozco atendió a un paciente entre las 10:00 y 10:20. Le preguntó sobre posibles dolencias, contactos recientes y revisó su respiración y temperatura. Debido a su cuadro no requirió de una prueba de detección.

Martha Gordón, de la Dirección de Brigadas Comunitarias de la Secretaría de Salud, señala que los puntos de triaje, las brigadas móviles y el rastreo de posibles contagiados han permitido disminuir la ocupación en los hospitales. Y que la atención temprana de posibles casos evita que se agraven.

En el último informe de la Secretaría de Salud, se observa que desde inicios de agosto pasado el número de personas en lista de espera para una cama de hospitalización empezó a descender. El 5 de agosto la cifra bordeaba los 110 pacientes.

Sin embargo, desde esa fecha hasta la actualidad, el día con más personas en espera fue el 13 de agosto, con 60 pacientes. Mientras que el 19 de diciembre se registraron menos de 10.

La ocupación de camas de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) aún está cerca del límite. Según Ximena Abarca, secretaria de Salud, el 95% está ocupada por covid-19 y otras patologías. En promedio hay entre 15 y 20 ciudadanos en lista de espera.

Una de las labores de las brigadas y de los puntos de triaje es la toma de muestras para la detección del virus. En este tiempo se han hecho 42 876 tomas nasofaríngeas (diagnósticas); de ellas, 34 120 resultaron negativas y 8 756 positivas.

La mayoría de atenciones de las brigadas municipales ha sido a mujeres: un 54,2%. Los síntomas más comunes han sido fiebre, pérdida total del olfato, tos, disnea, odinofagia (dolor que se experimenta al tragar alimentos sólidos y líquidos) y vómito.

Para la epidemióloga Andrea Gómez, las brigadas y puntos de triaje son parte fundamental en la búsqueda de casos. Esto, a su criterio, es importante para controlar una pandemia.

“Esas acciones, de una u otra forma, han ayudado a dar un respiro al sistema de salud. Sin embargo, aún es insuficiente”, dice la experta. Para Gómez, otra estrategia importante es el rastreo de casos.

Desde el 28 de septiembre pasado, el equipo de rastreadores del Cabildo ha realizado 20 324 llamadas, de las cuales 4 160 han sido a pacientes positivos y 16 164 negativos, según la Secretaría de Salud.

Desde enero próximo, la entidad municipal fortalecerá esta estrategia. Según Gordón, se hará énfasis en las visitas a los domicilios de las personas en riesgo. Para esto se prevé que se sumen 30 profesionales más desde el próximo año.

También se mantendrá una estrategia conjunta con el Ministerio de Salud Pública (MSP) para ubicarse en nueve puntos críticos, en donde se trabajará en prevención. Por ejemplo, dice Gordón, se entregarán mascarillas y se hablará de la importancia de las medidas de bioseguridad.

La médica Orozco pasó la Navidad con su familia en Riobamba. Pudo verlos de lejos porque se aisló en un cuarto. Prefirió no exponerlos. También conoció a su sobrina que nació en mayo, aunque no pudo abrazarla. Mañana se reincorporará a su punto de triaje para continuar con su labor.

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