12 de junio de 2019 00:00

10 artesanos de Paute, en la lista de los Récord Guinness

Ángel Mendoza elabora cucharas desde su niñez. Sus seis hijos aprendieron el oficio.

Ángel Mendoza elabora cucharas desde su niñez. Sus seis hijos aprendieron el oficio. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 1
Lineida Castillo
Redactora (I)

Durante siete semanas de trabajo intenso, 10 artesanos azuayos elaboraron la cuchara de palo más grande del mundo. El registro en el libro Guinness World Records se oficializará este 22 de junio de 2019 en Paute.

La medición por parte de los jueces nacionales y extranjeros se cumplió el pasado 3 de mayo y para alegría de los artesanos midió 20,06 m de largo, 5,06 de diámetro y 1,5 metros de profundidad. Allí caben 500 costales de papas.

Flavio Méndez, de 39 años, dirigió el trabajo que busca atraer el turismo y diversificar la economía de Paute. No tuvo diseños, solo su imaginación.

Méndez convocó el 8 de abril a nueve artesanos contratados a un improvisado taller ubicado frente al río Santa Bárbara, para iniciar la obra. Sabían que iban a elaborar una cuchara grande, pero cuando les contó las dimensiones todos se rieron y se miraron sorprendidos.

Debía superar los 17,79 metros de largo y 1,50 de diámetro, que tiene la cuchara que está en Rumania y que ostentaba el récord desde el 2013.

Méndez distribuyó las tareas. Unos acarreaban los 30 árboles de sauce real desde los sectores de Uzhupud y Tuncay. Otros hacían los tablones de diferentes tamaños y formas. El resto armaba las piezas como si se tratase de un rompecabezas.

Flavio Méndez dirigió la obra y es experto en el pulido de madera con motosierra.

Flavio Méndez dirigió la obra y es experto en el pulido de madera con motosierra. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO


Al principio hubo discusiones porque no creían que la técnica utilizada daría los resultados esperados. “Una cosa es elaborar cucharas de tamaños reales, que hacemos todos los días, y otra es de grandes dimensiones”, contó Ángel Mendoza, de 60 años.

Él aprendió de su padre la ebanistería cuando tenía 9 años. Con el tiempo mejoró sus conocimientos y habilidades. Ahora fabrica muebles y adornos decorativos. Por esa experiencia se convirtió en el principal ayudante de Méndez para ensamblar las 600 piezas de tablones que utilizaron.

Cada pieza era única y elaborada de acuerdo con las necesidades, con ranuras y filos para que las uniones fueran perfectas, explicó el artesano Luis Saguay, de 45 años. Para unir cada pieza y para que sea resistente utilizaron cola plástica y clavos de madera, elaborados por ellos.

Cuando la cuchara iba obteniendo su forma, las dudas de algunos artesanos cambiaron por certezas de que podrían alcanzar el récord. “Los notaba alegres, propositivos y dedicados a concluir lo que empezamos”, recordó Méndez.

Así es la cuchara gigante


Klinder Lazo y Polibio Guillén solían decir: “Haremos historia y nuestros nombres quedarán en lo alto como los mejores cuchareros del mundo”. Méndez, quien también construye casas y cabañas de madera, se encargó de dar forma a la boca de la cuchara.

El mango fue más fácil, reconocieron los artesanos Luis Lozado y Víctor Torres, quienes también participaron. El ‘Maestro Méndez’, como lo conocen sus compañeros, aprendió el oficio a los 8 años. Durante su juventud trabajó con un artesano quiteño en la elaboración de muebles; a su retorno al cantón azuayo de Paute abrió su propio taller.

Según él, nunca dudó que lograría este proyecto, impulsado por Patricio Coronel, propietario del restaurante Corvel y que tiene el apoyo del Instituto American College, el Ministerio de Turismo y emprendedores turísticos de Azuay.

Todo empezó en diciembre del 2018, con una investigación realizada por estudiantes y docentes del American College, que identificó a 75 cuchareros de las comunidades de Padre Urko y Bulán, dedicados a la elaboración de esos utensilios.

Allí surgió la idea de elaborar este proyecto, para atraer al turismo y diversificar la economía, explicó Coronel.

Los artesanos trabajaban más de ocho horas al día. Méndez despertaba cada mañana pidiendo a Dios sabiduría para avanzar. “Le decía: esta obra no es mía, sino tuya”. Cuando llegaban clientes al taller y con asombro le preguntaban ¿qué estaba construyendo?, él bromeaba que era “el arca de Noé”.

El pasado 25 de abril, una semana antes de los dos meses otorgados por la organización de Record Guinness acabaron el trabajo. Ahora esperan el 22 de este mes; ese día se realizará una fiesta cultural de emprendedores gastronómicos, artesanos, agricultores.

El evento será en el parque Lineal. Luego, la cuchara será ubicada en el sector de Tutucán, que es una loma, para que sea apreciada por pauteños y visitantes.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (1)