12 de September de 2009 00:00

A 8 años del 11-S, el dolor persiste en EE.UU.

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Nueva York, Washington. DPA y AFP  

‘Fueron días horribles, estuvimos tratando de buscar supervivientes y solo encontrábamos cadáveres”. Así, bajo la lluvia que cae sobre Nueva York, el bombero Bob Petersen  rememora los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Tras ocho años era la primera vez que Petersen se vio con el coraje de regresar a la Zona Cero. Entonces, él  estuvo trabajando en las operaciones de rescate durante tres días.

Petersen fue uno de los familiares de las víctimas del 11-S y compañeros de los que perdieron la vida en las operaciones de rescate, que acudieron ayer a la Zona Cero. En  una mañana marcada por un cielo gris, lluvioso y con viento, los presentes rindieron tributo a sus seres queridos fallecidos en los atentados.

Severino Tamayo fue otro de los que accedieron, como cada año, al solar de  lo que fue el World Trade Center para rendir homenaje a su hermano, Héctor Tamayo, un ingeniero de Filipinas que trabajaba en un proyecto en una de las oficinas de las torres gemelas. “Tenía 51 años y estaba a punto de acabar el proyecto”, explica Severino. “Esta vez vino menos gente, supongo que por el tiempo”.

Por primera vez, los familiares pudieron pisar la llamada Plaza del Memorial que se construirá en la Zona Cero, y que se prevé inaugurar el 2011, décimo aniversario de los atentados.

A través de varios accesos al solar, los parientes y allegados de los fallecidos entraban en silencio hacia la plaza, en tanto que voluntarios les ofrecían pañuelos de papel, rosas para depositar en la zona del memorial, aguas y algunos snacks. Mientras desfilaban esperando su turno, resonaban los nombres de los fallecidos por los altavoces, uno por uno. “Es horrible”, comenta Severino Tamayo sobre el ambiente que pesaba en esos momentos de homenaje.

Otro de los familiares, Janet Pietrunti, llegó con su hija a honrar a su hermano, Nicky Pietrunti, quien trabajaba en el piso 102 de la torre 1. “La verdad es que no necesitamos un memorial para recordarlo”, dijo.

En Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg y el vicepresidente estadounidense Joe Biden encabezaron las ceremonias en la  Zona Cero,   bajo una lluvia persistente que volvió aún más triste el sonido de campanas y gaitas.

Los nombres de las 2 752 personas que murieron en esa ciudad fueron leídos por sus familiares o por trabajadores voluntarios. En una carta a los neoyorquinos, Obama dijo que “cada año, este día, todos somos neoyorquinos. Nunca olvidaremos la rabia y el dolor que sentimos.

Nunca olvidaremos las imágenes de los aviones estrellándose contra los edificios ni del humo saliendo de las calles de Manhattan ni de las fotos de los desaparecidos en manos de sus familiares”, escribió.

No solo en Nueva York se rindió  tributo a las víctimas de los ataques. Exactamente a las 08:46 locales (12:46 GMT, 07:46, en Quito), la hora a la que un primer avión secuestrado por militantes de la red  Al Qaeda se estrelló contra una de las dos Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, el presidente Barack Obama y su esposa Michelle guardaron un minuto de silencio en la Casa Blanca, en Washington.

Obama encabezó el homenaje que su país tributó a las 3 000 víctimas de los ataques del 11 S. Y el Presidente prometió seguir combatiendo la red terrorista. “En defensa de nuestra nación, nunca vacilaremos en la persecución de Al Qaeda y sus aliados extremistas”. También dijo que el dolor producido hace ocho años por los atentados  permanece vivo y que Estados Unidos no olvidará.

“El paso de las estaciones no puede disminuir el dolor y las pérdidas de aquel día”, dijo Obama, minutos más tarde, frente al memorial a las víctimas del Pentágono, sede de la Secretaría de Defensa. El ataque con aviones de pasajeros secuestrados por pilotos suicidas destruyó los centros neurálgicos -financiero y militar- , en Nueva York y Washington.

Pero el homenaje tuvo un momento de inquietud. Una maniobra de ejercitación de la Guardia Costera en el río Potomac, cerca del Pentágono, desató ayer alarma y provocó confusión en Washington, mientras se celebraba una ceremonia por el 11-S.

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