16 de agosto de 2019 00:00

Anahí recibió una masiva bienvenida en Pueblo Unido, en el sur de Quito

La niña fue entrega en las instalaciones de la Policía especializada en niños (Dinapen).

La niña fue entrega en las instalaciones de la Policía especializada en niños (Dinapen). Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Ana Belén Rosero Muñoz
Redactora (I)

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En Pueblo Unido hubo fiesta. Poco después de las 17:00 Anahí regresó a su casa, tras 9 días de estar secuestrada. Decenas de amigos, vecinos del barrio y familiares aguardaron el regreso de la niña.

La expectativa en el sur de Quito comenzó en la mañana. Se hicieron todos los preparativos. La gente compró globos blancos y pintaron un cartel de bienvenida. La pequeña llegó en un taxi, acompañada de su madre y escoltada por la Policía. Hubo oraciones.

Una hora antes de que arribara Anahí, de 2 años y 4 meses de edad, fue entregada a Xavier y a Paola, sus padres.

Apenas la vio, su madre la abrazó y la besó. El papá hizo lo mismo. Era la primera vez que la veían desde el pasado 6 de agosto, cuando desapareció de un local de Internet. “Volver a ver a mi hija fue una sensación de felicidad indescriptible”, contó Xavier.

La entrega de la niña se realizó en las instalaciones de la Policía especializada en niños (Dinapen). A ese lugar también acudió más gente que quería ver a la menor.

Aguardaron con fotografías y una pancarta que decía: “La pesadilla al fin terminó”.

El momento en que la madre salió de las oficinas policiales, con la pequeña en brazos, el resto de allegados gritó su nombre y aplaudió.

Desaparecidos en el país


Luego se acercaron a la niña. Su tío le dijo: “¡Bienvenida, que alegría ver tus ojos de nuevo!”.

Otros parientes la abrazaron, la tomaron de la mano, le acariciaban la cabeza y lloraron.

El padre dijo que los nueve días sin su hija se dedicó solo a buscarla por toda la ciudad, a pegar volantes en iglesias, tiendas y paradas de buses.

Se reunió con los vecinos, difundió fotos en redes sociales y habló con los policías.

En Pueblo Unido, en el sur de Quito, decenas de personas llegaron a la casa de Anahí.

En Pueblo Unido, en el sur de Quito, decenas de personas llegaron a la casa de Anahí. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO


Minutos antes del reencuentro de la niña con sus padres, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, confirmó que este caso se trató de un secuestro. Además, dijo que fueron dos mujeres quienes tomaron a la niña, aguardaron a que llegara un taxi, la metieron en el ve­hículo y se la llevaron del local.

Ambas son hermanas, una es una menor de 16 años y la otra tiene 19. Según la funcionaria, las dos sospechosas frecuentaron días antes el establecimiento. Utilizaban los servicios de Internet e incluso se hicieron amigas de la niña, quien permanecía en las tardes en compañía de su madre.

“Ellas eran conocidas para la niña y esa cercanía hizo que sea más fácil llevársela sin que Anahí ponga resistencia”, dijo Romo. Señaló que tras el hecho, la Policía consiguió las imágenes de las cámaras de vigilancia del sector, donde se observa el rostro de las dos mujeres cuando ocultan a la niña antes de subirla al taxi. “Tenían plena conciencia de lo que estaban haciendo”.

Según las investigaciones policiales y los datos que proporcionó una testigo, la niña permaneció en un conjunto residencial de Chillogallo, en el sur, hasta el pasado lunes.

Las mujeres le cambiaron el corte de cabello y la ropa “para evitar que sea identificada”.

Luego, en la madrugada, la llevaron a la terminal terrestre de Quitumbe, en donde se embarcaron en un autobús con dirección a Orellana.

Al conocer esta información, los gendarmes acudieron a esa provincia y confirmaron la identidad de la infante.

Entonces, en un operativo en el que participó la Dirección de Desapariciones y Muertes Violentas (Dinased), la Dinapen y la Unidad Antisecuestro (Unase), lograron rescatarla en el Coca, en la comunidad Jaguar Dos. Una sospechosa fue detenida y la otra, por ser menor de edad, quedó aislada.

La Fiscalía de Orellana comenzó a recoger evidencias en la casa en donde se encontraba la pequeña. La idea es “recabar indicios que aporten al proceso judicial”.

La entidad pidió a un juez que se realizara la audiencia de formulación de cargos en contra de las dos mujeres capturadas y que se legalice la detención.

En la tarde, luego de que se hiciera la diligencia, el juez Jaime Oña dictó prisión preventiva en contra de una de las dos detenidas. Para la segunda mujer, por ser menor de edad, el magistrado dispuso su internamiento preventivo.

La ministra Romo dijo que serán procesadas por el presunto delito de secuestro.

Según el Código Integral Penal (artículo 161), ese ilícito es sancionado con cárcel de cinco a siete años.

En Orellana también hubo expectativa por lo que sucedía. Luego del rescate, la menor fue traslada vía terrestre hasta la capital. La mañana de ayer, este Diario acudió a las instalaciones de la Dinased, en el norte de la ciudad. A las 10:30 presenció la llegada de Anahí a esa dependencia policial.

La trajeron en un vehículo blindado y escoltada por dos patrulleros. Luego se observó que una agente, acompañada de otros policías, llevó a la niña al comedor.

Anahí fue sometida a exámenes médicos y se confirmó que tiene un buen estado de salud. “La niña está bien, está sana, no ha sido agredida”.

“Fueron días muy duros, agradezco a Dios por tener a mi hija nuevamente en mis brazos”, dijo la madre de Anahí con lágrimas. Los padres presentarán una denuncia particular en contra de las dos personas que son procesadas.
La Fiscalía tiene 30 días para investigar. “Que no vuelvan a pasar estos casos”, dijo la madre de la niña, parada en un balcón ante sus vecinos.

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