28 de September de 2009 00:00

Las ambulancias Kia no llegan a los pueblos

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Redacción Sociedad

Wilson López no solo es médico rural de Maldonado, también hace de chofer de la vieja ambulancia Nissan que allí opera desde hace 15 años. Este pueblo de Tulcán (Carchi), con estrechas calles adoquinadas y ubicado en plena zona fronteriza con Colombia, tiene 2 500 habitantes y un subcentro de salud que  únicamente   atiende enfermedades básicas como dolores de cabeza, de estómago, molestias odontológicas…

Cuando en mayo de 2008 se conoció que a  Carchi llegarían siete de las 115 ambulancias Kia que el Ministerio de Salud  adquirió  a escala nacional, en este sector rural se esperaba al menos una, pero   aquello  no ocurrió. 
 
La directora de Salud del Carchi, Ruth Velasco, confirma que las nuevas  unidades entregadas a la provincia se quedaron en los hospitales de la ciudad. Según la funcionaria, no se enviaron a los sectores rurales, porque “no cumplen con los parámetros necesarios”. Se refiere a que no son 4 x 4 y que, por lo tanto, no son aptos para rodar en vías lastradas que conducen a  Maldonado o Chical.
 
Precisamente la denuncia  que está  en la Fiscalía es que el Ministerio de   Salud compró   furgonetas, para  transformar en ambulancias y que estas no tienen las    especificaciones  requeridas, como, por ejemplo,   velocidad y resistencia en terrenos agrestes.

Los pacientes  de  la población de  Maldonado   que  necesitan un especialista la única alternativa que tienen es viajar al hospital  provincial  de   Carchi y para ello las opciones son dos buses de la Cooperativa Norte que  a diario  salen en la mañana y en la tarde. 

La ambulancia de Maldonado, que   cuenta con camilla y oxígeno, solo  viaja  cuando hay urgencias. Pero López recuerda que permanentemente se  avería  y él se ha convertido hasta en mecánico.
  
Cuando el automotor se  para por daños,  la gente debe acudir al Chical, otro pueblo fronterizo ubicado a 2 kilómetros de distancia. Allí las cosas mejoraron un poco en este año.
Cuentan con dos ambulancias. Una de ellas donó la Curia hace 18 años y no era precisamente ambulancia, sino que se tomó una camioneta y lo   transformaron totalmente.
 
Chical también esperaba que en 2008 llegara la ambulancia Kia y tampoco lo consiguieron.
 
Pero en los primeros días de este año arribó un automotor, aunque no directamente del Ministerio de Salud, sino del   Plan Ecuador, que trabaja   en   zonas   fronterizas.

En estos dos  pueblos  es común que se dañen las ambulancias de los dos subcentros. Rodolfo Canticuz tiene 21 años, es de la  comunidad   awa   San Marcos  y recuerda que hace un año su esposa presentó  dolores de parto justo   cuando llegaron a Chical.  Cuando pidió ayuda, le dijeron que los automotores estaban averiados. Lo primero que hizo es alquilar una camioneta y viajar cuatro horas. “No llegamos a Tulcán, en medio camino nació mi hijito”, cuenta.
 
Ismera Nastacuz dice que “igualito le pasó” con su mamá.  La señora de 67 años   no podía   con los dolores de cabeza y  al llegar     a los dispensarios le dijeron que los doctores estaban con días libres.

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