19 de enero de 2021 19:21

Así luchan 18 adultos mayores, de 95 años, contagiados con el covid-19

Los adultos mayores del  Centro Gerontológico San Pedro de Alausí se mantienen activos. Foto: Cortesía /  Fundación Reina de Alausí

Los adultos mayores del Centro Gerontológico San Pedro de Alausí se mantienen activos. Foto: Cortesía / Fundación Reina de Alausí

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Cristina Márquez

Las habitaciones del Centro Gerontológico San Pedro de Alausí tienen camas vacías. La mitad de los adultos mayores asilados allí ya no está. Según el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), en el centro se atendía a 35 adultos y 11 cuidadores; no son 38 como informaron el Alcalde de Alausí y el Gobernador de Chimborazo.

Dos de ellos fallecieron y otros 15 están hospitalizados debido a una severa deficiencia respiratoria ocasionada por el coronavirus. Los otros 18 ancianos también están contagiados con el covid-19, pero se mantienen fuertes y animados. Algunos presentaron síntomas, pero según el MIES, entidad que regenta parte de los gastos del centro, no han presentado sintomatología de alarma, por lo que son tratados en el mismo sitio hasta donde se trasladó el personal médico del Ministerio de Salud Pública.

El centro geriátrico, situado en la parte baja de Alausí, al sur de Chimborazo, funciona desde 1985. La infraestructura tiene un comedor amplio, un salón para eventos especiales y agasajos, un jardín con árboles de ciprés y frutas, y los dormitorios están divididos en dos secciones para hombres y mujeres.

Cada día los adultos mayores empiezan su jornada a las 06:00, reciben su desayuno y hacen ejercicios. Según los especialistas que están a su cuidado, mantenerse activos y con buen ánimo son importante para superar la enfermedad.

La bailoterapia es una de sus actividades favoritas. Bailan cumbias y sanjuanes en el patio para ejercitar sus articulaciones.

“Le hemos dado prioridad al lavado de manos. Antes de pasar al comedor todos se lavan muy bien, el personal les enseña cómo hacerlo”, dijo el MIES en un comunicado.

Los ancianos tienen un promedio de edad de 95 años y son oriundos de diferentes provincias. Muchos de ellos perdieron a sus familias y se quedaron solos, como Florinda Moreta. Ella tiene 106 años y es la persona más longeva en el grupo.

Llegó al centro en el 2007. La llevó una enfermera que la encontró sola en su comunidad natal Teligote, en Tungurahua, y gestionó su traslado al centro para que recibiera atención especializada.

Florinda no está al tanto de lo que es el covid-19, pero sabe que algo pasó con sus compañeros y que debe cuidarse para seguir con vida. Ella camina todos los días en el jardín y comparte con los otros ancianos sus memorias de juventud.

Los médicos que están a su cuidado dicen que además del desgaste natural de sus articulaciones, por su edad, no tiene ningún otro padecimiento y eso la ayuda a sobrellevar la enfermedad ocasionada por el virus.

En el centro también se ofrecen terapias físicas, ocupacionales y psicológicas para los adultos mayores. Mantenerlos ocupados y a gusto es una prioridad desde que el sábado 16 de enero del 2021 se confirmó mediante pruebas PCR que todos los ancianos y las 11 personas que trabajan allí se contagiaron de coronavirus.

También se intensificaron los cuidados médicos. Un doctor vigila el estado de salud de cada paciente y el mismo personal del centro, pese a estar también contagiados, continúan con sus labores.

“Mantenerlos hidratados es fundamental, les damos agua con plantas medicinales. También tuvimos que reforzar su dieta para incrementar sus defensas. Todos están estables”, señaló el MIES.


La Fundación Reina de Alausí gestiona la donación de implementos médicos que el personal requiere para el cuidado de los ancianos. Ellos necesitan un glucómetro, dos tensiómetros, dos saturadores de oxígeno y dos termómetros.

“Es inaudito que estas personas de edad tan avanzada estén superando la enfermedad. Estamos haciendo lo posible por ayudarles en las necesidades que se presentan”, dijo Diana Llerena, presidenta de la fundación.

Las donaciones se coordinan a través de la página de Facebook de la fundación.

“Es inaudito que estas personas de edad tan avanzada estén superando la enfermedad. Estamos haciendo lo posible por ayudarlos en las necesidades que se presentan”, dijo Diana Llerena, presidenta de la fundación.

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