30 de junio de 2020 00:00

Granjeros condecorados con herramientas

De izq. a der.: José Guamialamá, Juan Rojas, Miguel Mueses y Jesús Hernández muestran sus azadones. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

De izq. a der.: José Guamialamá, Juan Rojas, Miguel Mueses y Jesús Hernández muestran sus azadones. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

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Washington Benalcázar

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Miguel Mueses corta con precisión las hierbas que crecen junto a un cultivo de papas. En la tarea utiliza un azadón nuevo, que brilla con el sol de la mañana.

El olor a tierra húmeda acompaña la jornada de este campesino que lleva 22 años dedicado al campo, en su natal parroquia Cristóbal Colón, en el cantón Montúfar, en Carchi.

Mueses está orgulloso de su nueva herramienta de trabajo. Recibió el azadón hace 15 días, como un galardón a su labor, que prácticamente no se ha paralizado, a pesar de la pandemia del covid-19.

En Cristóbal Colón se entregaron azadones a 180 campesinos, que producen papa. “Es un estímulo para los pequeños agricultores, que poseen extensiones de hasta cinco hectáreas y que han permitido asegurar la alimentación para las urbes del país durante la crisis sanitaria. Así explica Guillermo Bolaños, presidente de la Junta Parroquial.

En toda la provincia del Carchi se han entregado 5 000 herramientas, entre azadones, palas y machetes, como parte del proyecto Fortalecimiento de las cadenas productivas, que impulsa la Prefectura.

Según Rosa Chulde, técnica de la Dirección de Desarrollo Económico de la Prefectura, una forma eficiente de fortalecer los cultivos es contar con herramientas apropiadas, para lograr que las plantas tengan un correcto desarrollo.

El primer paso es contactar a los líderes de las organizaciones agrícolas y comunidades para determinar en consenso la dotación de las herramientas adecuadas en cada zona.

Las palas rectas, por ejemplo, se destinaron para los cantones Mira y Bolívar, que producen básicamente fréjol, cítricos, aguacate y tomate.

Los azadones fueron entregados en los cantones Montúfar, Huaca, Espejo y Tulcán, cuyo principal cultivo es la papa.

Mientras que los machetes se enviaron a los campesinos de las comunidades indígenas Awá, en donde la maleza arbustiva amenaza a los cultivos subtropicales.

Guillermo Herrera, prefecto del Carchi, explica que las herramientas entregadas como medallas al mérito del trabajo son una forma de agradecimiento a la labor del hombre del campo, especialmente durante esta crisis sanitaria.

Asegura que la producción de papa, leche y frutas, que no se ha detenido ni un momento, ha permitido mantener a flote la economía de la provincia, que colinda con Colombia.

Solo en papa, Carchi abastece al país con 196 000 toneladas al año y genera empleo a más de 8 000 productores, entre pequeños y medianos, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

En cuanto a la leche, la provincia tiene una capacidad de producción de 400 000 litros diarios. A pesar de la necesidad de alimentos, el campesino ha sido uno de los más golpeados en esta crisis sanitaria.

En el caso de la papa, el quintal de la variedad súper chola cayó a USD 8 y 9, durante la etapa de confinamiento, cuando el precio para recuperar la inversión asciende a 13. En este momento, se ubica en 14, debido a una mayor demanda.

En Cristóbal Colón, las variedades súper chola, única y capira son las preferidas por los agricultores.

Hace cuatro meses, Mueses sembró 12 quintales de semilla de la súper chola en una hectárea. Con sus dos manos coge las hojas verdes y señala que ya mismo brotarán las flores y en dos meses más estará lista la cosecha de este popular alimento. El cultivo le demandó una inversión de USD 4 000 que espera recuperar cuando venda el tubérculo. “Ha habido ocasiones en que no hemos sacado ni para los gastos”.

Las herramientas también se entregaron a jornaleros que se emplean en los predios agrícolas de la zona. José Guamialamá, oriundo de la ciudad de Ipiales (Colombia), recibió un azadón, que tiene un mango de eucalipto. Labora 25 de sus 65 años en Cristóbal Colón.

El hombre dice que antes el mango del azadón o de una pala se fabricaba con un tipo de madero denominado cuete. Pero actualmente son más usuales los de eucalipto.

También aprendió a reconocer el tipo de suelo de la zona. Generalmente está constituido por cangahua, barro, arena y tierra negra. “Por eso, no es tierra de riego, sembramos a la voluntad de Dios. Ahora estamos bien con el tiempo”.

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