4 de September de 2009 00:00

La afición deseó suerte a la Tri

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Redacción Deportes 

Cerca de 300 personas llegaron ayer a la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro para despedir a los jugadores durante la toma de la tradicional foto oficial. En la  gráfica predominó el azul, porque ese será el color que utilizará Ecuador en el duelo contra Colombia, en Medellín, mañana.

La fotografía reunió a periodistas, cronistas gráficos, curiosos e hinchas que llegaron al recinto militar en el último día de contacto con los medios. A las 15:00 ya había más de 100 personas en el ingreso, y en el momento de la sesión fotográfica eran 300.

Esto, pese a que el jefe de Prensa de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Víctor Mestanza, controló la entrada revisando las credenciales que emite la entidad.

La emoción de los aficionados se incrementó cuando arribó el bus tricolor al estadio de la Esmil, a las 15:30. Mientras los zagueros Iván Hurtado y Geovanny Espinoza y el golero José Francisco Cevallos brindaban la rueda de prensa, los hinchas se deleitaban tomando fotos al resto de seleccionados que, bajo un intento sol que matizó la tarde, mostraban sus destrezas con el balón.

Querían acercarse a los jugadores para pedir autógrafos y desearles suerte. Uno de los momentos más emotivos fue cuando la esposa de Édison Méndez, Christina Carcelén, se le acercó con sus dos hijas para despedirse. Los curiosos formaron un círculo en torno a ella mientras conversaban y él le acariciaba la mejilla.

En ese mismo instante, muy cerca de este acto emotivo, Hólger González, preparador físico, se daba modos para pedir a los militares que ayudaran a mantener el orden en la cancha, que estaba invadida por los fans. Luego, pidió a Mestanza que culminara ya la rueda de prensa para empezar con la sesión fotográfica. Faltaban 10 minutos para las 16:00.

Entonces todo el mundo corrió al sitio destinado para la toma de la última foto antes del cierre definitivo de las puertas a personas particulares. Los privilegiados fueron los hinchas, que obtuvieron mejores puestos que los cronistas gráficos. Las pequeñas cámaras y celulares superaban en número a las  profesionales.

Así, pacientemente, los seleccionados posaron uniformados  impecablemente, durante 10 minutos con el sol golpeándoles directamente en el rostro.

Finalmente, en la retirada, la masa rompió filas en busca de un último autógrafo o una fotografía. Pero era momento de la práctica, que consistió en ejercicios físicos y fútbol informal. Igual, fue presenciada por 300 personas.

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