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Adultos mayores vacunados contra covid-19 aún se cuidan

Victoria Díaz, de 86 años, recibió la segunda dosis de Pfizer-BioNtech. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Victoria Díaz, de 86 años, recibió la segunda dosis de Pfizer-BioNtech. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Martha Argüello, de 84 años, se siente tranquila; tiene las dos dosis. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Ellas aún reciben con desconfianza a sus visitantes; mantienen la distancia y el uso de mascarilla, que se retiran segundos para las fotos. Se trata de adultas mayores que, pese a que accedieron a las vacunas anticovid-19, no dejan de lado las medidas de bioseguridad.

En el ingreso al condominio de Victoria Díaz, de 86 años, hay dos bandejas con un desinfectante. Quien entra debe limpiar su calzado en los recipientes; luego secarse en una alfombra. Solo así se permite el acceso al departamento de la oriunda de Esmeraldas, residente de La Vicentina.

La adulta mayor cuenta que el miércoles recibió la segunda dosis, en el Hospital Gineco-Obstétrico Luz Elena Arismendi, en el sur. La acompañó su nieta ‘Eli’. Antes le tomaron la presión y pasó el vacunatorio. Luego pasó 20 minutos en observación, pero afortunadamente no presentó efectos adversos, dolores o malestar.

“Estoy bien y me siento más tranquila; aunque todavía no podemos bajar la guardia. Hay que seguirse cuidando”.

Victoria recibió las dos dosis de Pfizer-BioNtech, que proporcionan una efectividad del 95% con dos dosis. Con la primera se forman anticuerpos, entre 10 y 15 días después de la aplicación. Y con la segunda está completamente inmunizada, en 15 días.

Lo explica Jhommara Bautista, ingeniera en Biotecnología. “Una sola dosis sí proporciona protección. Pero es importante recibir una segunda para reforzar la inmunidad y que se obtenga lo óptimo”.

Las fórmulas Pfizer, Sinovac y AstraZeneca -aclara la experta- no evitan el contagio o la transmisión del virus, pero frenan las complicaciones graves o la muerte.

Por ello se administran a la población con más riesgo: mayores de 65. La inmunidad máxima se activa 21 días después de la segunda dosis, coinciden especialistas.

Victoria Díaz, de 86 años, recibió la segunda dosis de Pfizer-BioNtech. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En Israel -país líder en la vacunación– hubo resultados positivos, es decir, una reducción de la mortalidad o letalidad, en el 53% de los infectados.
Lo mismo ocurrió en Chile, que encabeza la lista de países que más fórmulas han administrado en la región.

“Las personas se enferman, pero los síntomas son leves y las muertes han bajado”, anota la epidemióloga Andrea Gómez. Ella recomienda seguir con las medidas básicas, adoptadas durante este año, es decir, uso de cubre bocas, higiene de manos y distanciamiento.

En las casas de Beatriz Maldonado y de Carmen Carvajal, de 88 y 72 años respectivamente, se aplican estos protocolos. Ambas recibieron las fórmulas de Pfizer y destacan que el proceso fue ágil.

Simplemente se acercaron al lugar y en la fecha y hora indicadas y las inocularon. No tuvieron reacciones adversas.

Beatriz únicamente critica lo distante del vacunatorio que le asignaron. Vive en el Quito Tenis, en el norte, y se movilizó al Hospital Luz Elena Arismendi, en Quitumbe, en el sur de la ciudad.

“Me demoré más de una hora en llegar, pero acudí porque quería sentirme más segura”.

A Carmen, oriunda de Guayaquil y que vive en Quito, le ilusiona la idea de que sus dos hijas y sus nietos: uno, de 11 años, y dos, de 6, la visiten.

Desde el inicio de la pandemia no han podido compartir tiempo por el alto riesgo. “Mis hijas me han cuidado; dicen que no me pueden exponer”.

Recientemente y luego de semanas de la vacunación, su familia pudo reunirse para celebrar el cumpleaños de su nieta Valeria. “Después de un año y, por primera vez en la pandemia, almorzamos; no duró mucho, pero pudimos compartir un momento juntos”, rememora.

Martha Argüello, de 84 años, también extraña las visitas de sus tres hijos y cuatro nietos. Y además añora sus viajes dentro y fuera del país. En octubre del 2019 estuvo en El Oro y disfrutó al máximo su estadía.

Ese fue su último destino. Cinco meses después se declaró la emergencia sanitaria por la circulación del coronavirus y, por su edad, no ha podido continuar con sus recorridos ni salir de casa, como antes.

“Sí quería vacunarme, como una protección personal y de mi familia. Estoy más tranquila. Ansío retomar mis viajes o por lo menos salir sin mascarilla al parque (una de las actividades que más disfruta)”.

María Parra, de 84 años, en cambio, recibió el jueves la primera dosis de Sinovac. Su familia está emocionada, ya que el mensaje llegó al mes de su registro. Ahora esperan con expectativa la segunda, para alcanzar inmunidad del 75%.

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