25 de noviembre de 2020 16:05

Hombres, mujeres, niños y hasta adultos mayores acuden a centros comerciales

En los centros comerciales es obligatorio mantener una distancia mínima de dos metros y usar adecuadamente la mascarilla. Foto: EL COMERCIO

En los centros comerciales es obligatorio mantener una distancia mínima de dos metros y usar adecuadamente la mascarilla. Foto: EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

Las disposiciones para evitar la propagación del covid-19 en Quito son claras, pero no siempre se cumplen. Es obligatorio mantener una distancia mínima de dos metros y siempre que se sale de casa a espacios públicos (e incluso cuando se está dentro, pero con familiares que llegaron de visita) se debe usar mascarilla.

La recomendación es no salir a lugares concurridos, a menos de que sea estrictamente necesario. Sin embargo, nueve meses después de iniciada la emergencia sanitaria en la capital, hay familias que salen sin precaución.

El fin de semana, en un centro comercial del norte de la urbe, en menos de 10 minutos se pudo observar a familias enteras que recorrían el lugar. Algunas de ellas con bebés en brazos y niños menores de edad que no llevaban mascarilla o que la usaban de manera inadecuada.

Incluso, hubo grupos que consumían alimentos mientras caminaban y para poder ingerirlos, tenían el cubrebocas en la barbilla.

Los corredores no estaban saturados de personas, pero en ciertos lugares, como en los cajeros y en locales donde se realizan tramites, la gente se amontonaba.

Marcela Viteri, de 35 años, admite que cuando sale a hacer compras en un centro comercial, lo hace en compañía de sus dos hijos, de dos y ocho años. Cuenta que no tiene con quien dejarlos en casa, y que no sabe conducir por lo que su esposo es quien siempre maneja y carga las compras.

“Cuando la pandemia empezó, solo dejaban pasar una persona en los locales de venta de los productos de uso diario y alimentos. Entonces quien acudía era mi esposo, pero por más que le mandaba la lista, traía varias cosas mal, y luego le tocaba regresar, por lo que cuando cambió el semáforo a amarillo, empezamos a venir todos”, cuenta Viteri.

Asegura que no tiene otra opción, por eso lo hace, y únicamente una vez cada 15 días. Sin embargo, cuenta que se ha encontrado con personas de la tercera edad paseando por el lugar. “Por metida me hablaron. Le vi a un señor de unos 90 años del brazo de quien asumo era su hija, y le dije que de gana le traía, que mejor le deje en casa. Me insultaron, me dijeron vieja metida. Hasta mi esposo me habló por andar opinando sin que me pregunten. Ahora no digo nada”.

Pero, ¿cuán riesgoso es acudir a un lugar como un centro comercial, con niños o personas de la tercera edad?

Daniel Simancas, coordinador del posgrado de Epidemiología de la universidad UTE, insiste en que debe haber un compromiso familiar de salir solo lo necesario para realizar actividades de compras.

Si lo que se desea es distraerse, lo ideal es preferir alguna caminata al aire libre, en lugares ventilados donde se pueda mantener la distancia, no en un centro comercial.

Peor aún en los espacios de comidas, donde hay personas sin mascarilla lo que incrementa el riesgo. No es recomendable –dice- que acuda toda la familia, mucho menos los niños. Es difícil que los menores cumplan las medidas de bioseguridad, y ponen en riesgo al resto de la familia.

Para él, los adultos mayores deberían hacer un aislamiento voluntario porque son más vulnerables. “Más del 90% de muertes se dan en mayores de 50 años”, recuerda.

Cuenta que una alternativa podría ser aplicar horarios diferenciados de acuerdo a las edades y prohibir el ingreso de niños, como se lo ha hecho en otros países.

Daniel Rodríguez, director de subsistemas de la Secretaría de Salud, explica que como médico, su principal consejo es simple: no ir a lugares donde hay aglomeraciones. “Si estoy expuesto, el riesgo aumenta. Si ese sitio es cerrado, aumenta más todavía. La situación es más grave si no se permite el distanciamiento efectivo”, sostiene.

Es necesario hacer un acto de sinceridad, porque siempre se va a encontrar un motivo para salir, pero se debe tener responsabilidad ciudadana.

“Hemos comenzado a aprender del virus y ahora sabemos que el nivel de contagio por contacto con superficies que pudieran estar contaminadas por el virus es poco probable. La probabilidad de contagio más alta es por el aire, por vía respiratoria”.

Advierte que el virus puede estar en el ambiente hasta por cuatro horas, por lo que una mascarilla mal puesta o floja, no tiene mucha

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