3 de mayo de 2018 00:00

Proceso de paz en Colombia atraviesa momento crítico

Seguidores del partido FARC piden la libertad del líder y exguerillero Jesús Santrich. Foto: Christian Escobar/ AFP

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Red. EL COMERCIO y EFE (I)

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La consolidación de la paz en Colombia enfrenta un momento difícil. La crisis se agudizó a partir del anuncio de Iván Márquez, número dos del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia (FARC) en el que se transformó la guerrilla, de trasladarse “temporalmente” a una zona rural del sur de Colombia.

Su idea es ponerse al frente de la reintegración de los excombatientes a la vida civil. Esta decisión llega después de que Márquez fuera señalado, el pasado fin de semana, por el diario estadounidense The Wall Street Journal, de ser objeto de una investigación por agentes de la DEA por supuesta conspiración para el tráfico de cocaína hacia los EE.UU.

Las dudas sobre sus motivos para retornar al campo se deben a que el propio Márquez ha dicho que no se posesionará como senador en el Congreso de ese país, previsto para el 20 de julio, debido a las “condiciones actuales”.

El 9 de abril Jesús Santrich, uno de los jefes de exguerrilla, fue capturado con fines de extradición a EE.UU. por narcotráfico, que habría ocurrido entre junio del 2017 y abril del 2018.

La detención de Santrich provocó que Hernán Darío Velásquez, conocido como ‘El Paisa’, saliera del espacio de reincorporación de Miravalle, en Caquetá, según él “en espera de mayores claridades y certezas sobre lo que sigue”.

La semana pasada, Márquez negó que ‘El Paisa’ se haya unidos a las disidencias.

El 2 de mayo, el partido político de las FARC reiteró las denuncias contra el Gobierno colombiano sobre un “incumplimiento del acuerdo de paz” y pidió al país que defienda la implementación de ese pacto que se firmó a finales de 2016.

El movimiento político citó, en un comunicado, los puntos del acuerdo que ellos han cumplido. La FARC recordó que los milicianos se concentraron en campamentos, dejaron las armas, entregaron el inventario de sus bienes, se comprometieron a acogerse a un mecanismo especial de justicia, pidieron perdón a sus víctimas y formaron un partido político. “Del lado del Gobierno y el Estado no hemos recibido las mejores señales de cumplimiento. El texto del acuerdo firmado ha sido alterado en su esencia, a su paso por el Congreso y la Corte Constitucional”.

El exjefe negociador con las FARC y actual candidato a la Presidencia, Humberto de la Calle, criticó en duros términos la crisis actual. “Se están tirando la paz. Así, en castellano. Sin hipocresía. Se están tirando la paz”.
El político reprochó a la ya desmovilizada guerrilla por no mostrar empatía suficiente con los colombianos. También al Gobierno por haberle “quedado grande la implementación” y a la oposición por generar una “nostalgia de la guerra”.

Las Fuerzas Militares colombianas estiman que hay 1 200 guerrilleros disidentes, quienes se han organizado en grupos armados y han intensificado la violencia en el Catatumbo y Nariño, zonas que limitan con Venezuela y Ecuador, respectivamente.

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