14 de September de 2009 00:00

40 unidades móviles para la Policía

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Redacción Judicial

Con la mano derecha fija a una palanca tipo ‘joystick’, como las de los videojuegos, el oficial Carlos Inga intenta ver mejor su objetivo en una pantalla. Acerca y aleja las imágenes según su parecer.  Él busca con una cámara de video cualquier acto sospechoso del cometimiento de un delito.
 

usd 2,8 millones
invirtió el Régimen  en constituir las Unidades Móviles deAtención Ciudadana.

El aparato le permite seguir la pista (hasta 200 m a la redonda) de los transeúntes de las calles Lizardo Ruiz y 25 de Mayo, en el sector de Cotocollao, en el norte de Quito.  Los pueden ver aunque ellos ni lo sospechen. Su trabajo es parecido al que realizan los expertos de los ‘reality shows’ en la televisión. Una especie de ‘Gran Hermano Policíaco’.

El sector es considerado de alto índice delictivo. Por ello se estacionó allí una de las unidades móviles de Atención Ciudadana (UMAC). Son carros tipo buses, pero están equipados con cámaras, monitores, computadoras, sillas… parecen  oficinas.
 
Los automotores cumplen con las mismas  funciones que tienen las  unidades de Policía Comunitaria. Se pueden realizar denuncias,  llevar a los detenidos, etc.

Pero tienen la ventaja de poder  movilizarse en caso de que los crímenes aumenten  en otro sector.

Los vehículos fueron entregados formalmente por el Gobierno el lunes pasado. En total, se destinaron 40 a escala nacional, de estos ocho están en Pichincha, en Quito; siete en Guayas; dos en El Oro; dos en Manabí; dos en Esmeraldas; dos en Azuay y uno en cada provincia restante, excepto en Galápagos.

Cada unidad  costó cerca de USD 70 000. El Gobierno invirtió un total de USD 2  839  830 en el proyecto de adquisición y equipamiento de  las UMAC. El monto es parte del presupuesto de USD 170 432  552  destinado al Plan de Seguridad Ciudadana y Modernización de la Policía.

El coronel Flavio Vinueza, jefe de la Unidad de Vigilancia Norte, dijo que los vehículos aún resultan novedosos para los ciudadanos. Por eso dispuso que el personal que labora en la UMAC de la dependencia: un oficial y otros 11 policías, además de vigilar las calles, también hablen con la gente para que sepa que
puede  acercarse a realizar sus denuncias cuando lo necesite. Trabajan las 24 horas del día, los 365 días del año.

Los oficiales que integran la unidad se dividen en grupos de trabajo, para que mientras unos operan los equipos, otros puedan descansar unas horas.

Por ello, el martes último, Inga dejó su ‘joystick’ y  conversó con los comerciantes de las calles Lizardo Ruiz y 25 de Mayo. En su diálogo les explicó cómo trabajan las UMAC.   Yolanda Cortez, quien tiene un negocio de papas fritas en el sector, dijo que la presencia de los uniformados beneficiará a su barrio. “Me
pareció una idea excelente. Por aquí es común que escuchar de robos”, dijo mientras miraba con curiosidad el interior del vehículo, esforzándose por la escasa
iluminación de la calle.

Sus ojos recorrieron la minioficina del vehículo. Allí están los equipos de vigilancia: los controles  técnicos para manejar la cámara; el monitor donde se pueden acercar las imágenes y ver detalles, como placas de vehículos, incluso si están en movimiento; una ‘laptop’ con acceso a Internet para verificar información policial, y la radio que los mantiene comunicados con la central de emergencias 911.

Pero lo que Cortez no vio es que la unidad cuenta también con un baño, tres literas e incluso en su parte trasera con dos celdas, con capacidad para una persona cada una. Aunque, según afirmó Inga, si se llega a necesitar, un máximo de cuatro personas podrán ingresar a cada celda, “pero solo se debe aplicar  en casos extremos”.

Mientras explicaba el funcionamiento de la UMAC, en el rostro del oficial aparecían los signos del cansancio. Su turno de 24 horas terminaba a las 06:30 del día siguiente. A partir de entonces, otra unidad le tomará  la posta. El grupo, a cargo del oficial Henry Santa María, protegerá de los delincuentes a los habitantes de las zonas cercanas al parque La Carolina, en el norte de Quito.

A él también lo acompañan otros 11 uniformados, cuatro de ellos  en moto, para que se movilicen apenas se denuncia un crimen. Las acciones de los  uniformadas están coordinadas. Ellos recibieron 15 días de capacitación intensiva. En Quito se instruyó a 20 oficiales y a 80 policías de tropa.

Se les informó sobre temas como aplicación de leyes, estrategias de seguridad ciudadana y de mediación; en  el manejo de las instalaciones de la  UMAC, etc.

Pero como ninguna precaución es poca, Santa María lleva siempre  en  el vehículo uno de los textos ocupados en la capacitación.
 
En la instrucción de los gendarmes se discutió sobre la importancia de la ubicación  de  los carros. Para ello se basaron  en la teoría de la georreferenciación del delito. Esto, según explicó el coronelHéctor Hinojosa, comandante de la Policía del Distrito Metropolitano de Quito, es la detección  de los lugares más conflictivos, basándose en  los índices delictivos. Además, se estudia qué momentos son más peligrosos, los días  en que se cometen más delitos  y los lugares...

A Inga y a Santa María,  los oficiales a cargo de las UMAC, se les asignó la tarea de solucionar el desconocimiento de la ciudadanía sobre su labor.  Pero no es el único obstáculo que deben  sortear. También se encargan de  la coordinación de cada movimiento de las nuevas unidades. No pueden permitir que se les escape ningún detalle. Quizás por ello no suelta su   ‘joystick’ y mantiene la  mirada en la pantalla.   “Hay que estar siempre atento”.

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