19 de January de 2010 00:00

20 zonas peligrosas atemorizan a Cuenca

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Redacción Cuenca
cuenca@elcomercio.com

En varias ocasiones intentó vender su casa. Ella ha vivido sus 70 años en la zona de la Plaza del Arte, en el centro de Cuenca. Ya  quiere salir.

Para   Ermelinda Mora,  su barrio cambió  desde hace  cinco años. Ella tiene una pequeña tienda en la intersección de las calles  Sangurima y  Cordero.  Una protección  de hierro la separa de sus clientes. A través de  una pequeña abertura atiende a los vecinos.



Una campaña especial
La Gobernación  azuaya realiza  una campaña denominada Una minga por la paz. Es un espacio para mostrar  las responsabilidades ciudadanas y de las autoridades  de Cuenca.
Una  estrategia  de la Gobernación   es infiltrar a algunos de sus empleados en estas zonas peligrosas. Con ello, reintenta recopilar información que sirva para los operativos policiales.
Al sector   de Morocho Quigua, en las afueras de Cuenca, se lo conoce como una zona de refugio de delincuentes. De acuerdo con los informes de Inteligencia de la Policía, allí se venden las cosas robadas. Otra  zona  peligrosa de Cuenca es la Calle Larga y sus alrededores, como la Honorato Vázquez. Allí,  durante las noches,  se vende droga.
 En los alrededores  de la terminal terrestre se reportan continuos robos a turistas. Los ladrones se llevan maletas, cámaras fotográficas, bolsos... “Cuando las cachinerías se ubicaron en las inmediaciones de la plaza, la zona se empezó a dañar”, dice enojada. Su negocio lo  cierra a las 20:00.  Luego de esa hora no se puede caminar por las calles de este barrio, asegura la azuaya.

Ella no olvida la noche del  31 de diciembre. Mientras los cuencanos se abrazaban por el  Año Nuevo, en este barrio una riña callejera hizo que todos los vecinos se refugiaran en sus hogares. En la esquina de su casa, dos bandos de delincuentes se enfrentaron.

Celia Barreto, de 50 años, administra un modesto restaurante  hace cuatro años, a dos casas de  la tienda de Mora. Ella no vive allí, pero sabe que la zona es peligrosa y que no puede quedarse hasta muy tarde. “No hemos sido testigos de los patrullajes, alguna vez estuvieron  los policías, pero se fueron rápido”.

Ellas coinciden en que el parque es el lugar donde se concentran los delincuentes. Esto sucede con más frecuencia los viernes y sábados. “La plaza se convierte en cantina”,  dice Barreto.

Esta zona es una de las 20 más conflictivas o peligrosas de Cuenca, que detectó la Gobernación de Azuay en su plan de seguridad. En esta lista también está la Plaza Cívica, en el centro. Allí está el mercado 9 de Octubre y los habitantes del lugar dicen  que es el sitio de encuentro de los ladrones.

Allí, la semana pasada, un   sospechoso observaba a una mujer que hablaba por celular. Ella estaba descuidada y él estuvo atento a sus movimientos. De repente, se le acercó y  le arranchó  una cadena  de su cuello.
 
El hombre se escabulló  con rapidez entre los vendedores informales que deambulan por la zona y desapareció. La mujer, quien no quiso  identificarse, desconcertada no supo  qué hacer.

El Vado, en el Centro Histórico, es otra zona peligrosa incluida en la  lista de la Gobernación. Sin embargo, Eduardo Moscoso, habitante de la zona, está  convencido de que los robos disminuyeron en el sector. “La unión barrial acabó con la delincuencia”.

Según él, los vecinos   tomaron acciones para  impedir que  los borrachos duerman en las calles. Contrataron a  cuatro guardias, luego los vecinos acordaron   no arrendar cuartos ni departamentos a personas desconocidas. “Ahora el barrio apunta a ser un lugar cultural”.

La Gobernación, en su plan de seguridad, ubicó las 20 zonas como las de más cuidado y donde debe haber  más presencia  policial. Los sectores fueron identificados según las estadísticas de la Policía Judicial,  Fiscalía, Consejo de Seguridad  y un informe de campo que hizo  la entidad.

El gobernador de Azuay, Leonardo Berrezueta, dijo que con las  estadísticas se  identificó geográficamente la mayor cantidad de hechos delictivos  en Cuenca. “Eso nos llevó a determinar que en ciertas zonas de la ciudad tenemos más incidencia de delitos que en otras”.

No solo la Gobernación del Azuay desarrolló un plan de seguridad.  También lo hizo el Municipio de Cuenca y   la Fiscalía. Ahora, luego de reuniones entre las autoridades de estas entidades, se planea unificar las tres propuestas.

El proyecto de la Gobernación es más operativo, el del Municipio es de coordinación y de apoyo logístico y el de la Fiscalía pone énfasis en la prevención.
El propósito es que el  Consejo de Seguridad Ciudadana unifique los tres planes. Se aspira a que en marzo empiece su aplicación.

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