10 de August de 2009 00:00

La 10 de Agosto, punto vial y comercial

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Redacción Quito


Las sirenas de los vehículos de emergencia que  recorren   la vía del trolebús, la voz de los comerciantes informales en las  intersecciones, el ir y venir de las personas que hacen trámites, van de compras o solo  caminan por las aceras, más  la luz de los semáforos que marca el ritmo del tránsito vehicular y peatonal...
Es el ambiente que se vive  en  la larga av. 10 de Agosto.

Aunque,  con  poco protagonismo en el marco de la conmemoración de la gesta quiteña que inició el proceso de la independencia republicana hace 200 años, la
amplia avenida se conserva como uno de los principales ejes viales y comerciales de la ciudad.

Conocida antes  como la calle 18 de Septiembre, la avenida nace como la continuación de la calle Guayaquil, en el barrio de San Blas, a la salida del Centro Histórico. En la época colonial, esta zona fue sitio de inmigrantes campesinos que comerciaban los productos agrícolas de sus parroquias.

El tramo inicial, a la altura del Banco Central, se divide en dos vías que rodean al parque de La Alameda. La una era el antiguo camino a Guápulo y la otra se adentraba en los ejidos de Iñaquito. Allí pastaba el ganado y se cultivaban  productos para el consumo de la ciudad en la Colonia.

Planos del siglo XVIII muestran la existencia de la vía llamada   “el gran camino de Esmeraldas”. Forma parte del Qhapac Ñan o camino real, usado por la realeza, los chasquis y los comerciantes preincaicos, hace más de 500 años, según el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.

Tras la independencia, algunas áreas se conservaron como espacios de recreación.  Una  es el parque La Alameda, donde Mario Rivera administra el negocio de renta de botes de remo y pedales, que inició su abuelo hace 90 años.

En aquellos tiempos,  la pequeña laguna era visitada por quiteños y extranjeros que disfrutaban de un paseo en bote. “Rodrigo Borja, Fabián Alarcón, Rolando Vera y otros  han paseado en los botes”, cuenta Rivera.

Más al norte está  el parque de El Ejido, en donde fue incinerado el cuerpo del ex presidente Eloy Alfaro, el 28 de enero de 1912.  Hoy, el lugar es  familiar. También se practican juegos tradicionales como los cocos o el voleibol.

José Guamán, quien vende helados de hielo en una carreta de madera,  frente al Banco Central, recuerda que hace más de 40 años, la 10 de Agosto era un
camino empedrado que terminaba en la actual avenida Colón.

Hasta este sector llegó el tranvía de Quito,  inaugurado en 1914. Luego aparecieron  los buses populares y desde 1996, las unidades del trolebús, que  circulan a lo largo de esta arteria vial.

La crisis de la Primera Guerra Mundial obligó a parcelar los terrenos y desde inicios del siglo XX la avenida marcó el límite de los primeros barrios urbanos del norte, como el de La Mariscal.

Ahí encontramos a Amparo Fierro, quien administra un negocio de venta de ropa desde hace 27 años. Locales como el de la farmacia Colón, almacenes El Globo, King Chicken son algunos de los negocios que se han mantenido.

No obstante, Fierro asegura que desde que se instaló el sistema de  trolebús y se prohibió el parqueo de autos sobre la avenida, los negocios decayeron y algunos comerciantes cerraron sus tiendas.

Sin embargo, en los últimos años, la gran avenida fue el lugar escogido por decenas de ciudadanos asiáticos para abrir sus negocios de ropa y otros artículos.

Los pasos a desnivel

Con nueve   pasos a desnivel, actualmente la avenida se extiende hasta el sector de La Y , en el norte, a la altura del antiguo redondel de El Labrador.

La avenida  también ha sido el escenario donde jubilados, obreros y estudiantes han exigido sus derechos y expresado su malestar, como en los violentos enfrentamientos entre ‘forajidos’ y la Policía, que terminaron con la salida del entonces presidente Lucio Gutiérrez en  2005.

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