El tren no hacía una parada en Milagro desde 1998. Los turistas tienen la oportunidad de hacer turismo rural durante dos horas con 30 minutos. Foto: Mario Faustos / VIAJAR

El tren no hacía una parada en Milagro desde 1998. Los turistas tienen la oportunidad de hacer turismo rural durante dos horas con 30 minutos. Foto: Mario Faustos / VIAJAR

El tren conecta a Milagro con la Ruta de la Dulzura

Jorge González. Redactor
(F-Contenido Intercultural)

El rechinar de los engranajes de la maquinaria, mezclada con el crujido de las piedras debajo de la vía férrea, da aviso de la llegada del tren a la estación ubicada en el centro de Milagro, en la provincia del Guayas. El insistente pitido de la locomotora le permite abrirse paso de entre los pobladores y vehículos que transitan en los alrededores de la parada.

Bienvenidos a Milagro, dulce por naturaleza”, es el mensaje con el que se recibe a los viajeros al momento de descender del ferrocarril, que no se detenía en este cantón desde 1998.

El tren da un descanso de dos horas con 30 minutos para que los turistas conozcan las bondades agroturísticas de la localidad. Desde ahí empieza la aventura, pues se pueden visitar fincas como Vasija de Barro, El Chaparral, La Orilla y Viveros Freiga que pertenecen al circuito agroturístico como parte de un proyecto impulsado por la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador, Ministerio de Turismo y el Municipio de Milagro.

Una de esas opciones, Vasija de Barro, proyecta la fusión de la Sierra y Costa, según Paúl y Lorena Villagrán, sus administradores. Desde que se ingresa al lugar, la vegetación llama la atención por su abundante riqueza: hay árboles característicos del Litoral como la guayaba, limón, naranja, toronja, mandarina, plátano y cacao.

El recorrido arranca cuando se cruza un pequeño puente de madera, adornado con caña y techo de paja. Se llega al área de los juegos tradicionales, en los que se rescata la infancia y se recuerda lo que la tecnología se llevó. Hay juegos como la rayuela, el trompo, ajedrez, macateta y el hula hula.

De inmediato, se pasa a una representación de casa montuvia. Se destaca el material de construcción con caña en su parte alta y rodeada de corrales de gallinas y un venado. El turista tiene la oportunidad de dar de beber agua a este último animal con un biberón.

También en ese lugar hay una sección para la alfarería. Allí se enseña a elaborar vasijas de barro que, según Lorena, eran típicos en provincias serranas como Cañar y Azuay para cocinar, entre otros granos, el mote.

Los visitantes también reciben una charla en la ‘casa Don Cacao’ sobre toda la tradición de la ‘pepa de oro’ en la Costa.

El cacao principal es el CCN51, cuyas pepas están envueltas en una baba conocida como maguey. Dichas pepas son secadas al sol, luego tostadas y pasan a ser trituradas. En el lugar hay un pequeño molino, los turistas tienen la oportunidad de hacer ese trabajo.

También se puede visitar una zona de jardín tropical con plantas características del territorio milagreño como los helechos, bromelias y palmas. Milagro se caracteriza por los 108 viveros que se ubican en la vía a Naranjito, que abastece a toda la provincia.