Al monumento Refugio de los Vigilantes se llega en la cabalgata más corta de Tierra del Volcán, dura dos horas. Foto: Galo Paguay /  EL COMERCIO

Al monumento Refugio de los Vigilantes se llega en la cabalgata más corta de Tierra del Volcán, dura dos horas. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Paisaje, comida y silencio dan fama a El Pedregal

Edwing Encalada. Redactor (I)
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A escasos 52 kilómetros de Quito, en las faldas del volcán Rumiñahui, se encuentra El Pedregal, una comunidad que se ha puesto de moda luego de que 15 publicaciones internacionales, entre ellas del The New York Times, ESPN y la BBC recomendaran.

Las haciendas El Porvenir, Santa Rita y El Tambo conformaron una propuesta turística denominada Tierra del Volcán, que se originó en 1999 y que emplea en un 95% a personas nativas de lugares cercanos como Güitig, Machachi y Loreto.

Según Alejandro Pérez, gerente de Tierra del Volcán, el concepto conservacionista de esta idea siempre estuvo acompañado de un proyecto de desarrollo de la economía del sector.

Este lugar ha impresionado por los paisajes, por la tranquilidad (el extranjero valora mucho el silencio) y por los servicios. Además de las cabalgatas, también se ofrecen opciones al aire libre, como bicicleta de montaña, cuerdas, avistamiento de aves, camping y senderismo.

Hay recorridos a caballo de dos horas de duración, pero para los más aventureros hay una opción de hasta dos días. Estas actividades se realizan vistiendo zamarros, casco y el característico poncho de los chagras.

Para los amantes de la bicicleta, que se pueden alquilar ahí mismo, existen 30 km de senderos, los cuales no sobrepasan los 5° de inclinación.

el pedregal

Aunque el Cotopaxi es el mayor atractivo del paisaje de El Pedregal, por ser un volcán activo, en una mañana despejada se pueden divisar el Pasochoa, el Sincholagua, el Corazón, los Illinizas, la Viudita, el Atacazo, entre otros.

Este es, además, territorio del ave símbolo del país: el cóndor. Desde El Pedregal se ha registrado el sobrevuelo de un grupo de entre 18 y 20 cóndores, cuyos nidos están en el Rumiñahui, Quilindaña y Sincholagua.

Los productos que los turistas consumen en este lugar se obtienen de los poblados aledaños. Han sido innovadores en su propuesta gastronómica. Uno de sus mejores platillos es el lomo marinado en salsa de mortiño, producto de la zona, aunque los turistas extranjeros han emitido buenos comentarios de propuestas como el lomo y la trucha preparados sobre rocas.

Los precios de hospedaje van desde los USD 42 para las machay hasta los 170 para las suites que poseen baños con tina.

Antes de montar a caballo, los turistas deben vestir zamarro, casco y un poncho similar al de los chagras, para abrigarse ante el frío del páramo andino. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Antes de montar a caballo, los turistas deben vestir zamarro, casco y un poncho similar al de los chagras, para abrigarse ante el frío del páramo andino. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO